Osasuna

La fiesta imperfecta

Un emotivo gol de Oier no sirvió para derrotar a un Getafe conservador dentro de un Sadar silencioso

Oier marcó el primer gol del partido en el minuto 8 y fue elevado en brazos por sus compañeros. Fue una imagen icónica
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Oier marcó el primer gol del partido en el minuto 8 y fue elevado en brazos por sus compañeros. Fue una imagen icónica
Oier marcó el primer gol del partido en el minuto 8 y fue elevado en brazos por sus compañeros. Fue una imagen icónica

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Fernando Ciordia

Actualizado el 11/05/2022 a las 23:55

Para Osasuna, mayo solía ser tradicionalmente un mes de partidos de nervios en El Sadar. Esa agonía de vivir en el alambre en tardes calurosas en manga corta hace tiempo que no se padece o no se disfruta, por qué no. Arrasate y sus hombres están malacostumbrando a su parroquia con estos finales a bajas pulsaciones. No renuncian a dar picotazos, ambición tienen, pero es evidente que falta ese punto de agitación permanente. Con impulsos no basta. Resultó complejo que el encuentro fuera una fiesta. Primero, porque no es fácil ensamblar nuevos elementos en el once. Segundo, porque el Getafe se dedicó a poner zancadillas al ritmo con sus artimañas. Los antecedentes pintaban el paisaje aburrido. Y tercero, porque el ambiente no pudo entrar en combustión con Graderío Sur sin garganta.

Todo condicionó para que no se pudiera vivir en encuentro pleno, el que tuvo a Oier Sanjurjo como indiscutible protagonista. Gracias a él se rompió la monotonía silenciosa cuando se elevó en el área para marcar el primer gol. Había sido un inicio extraordinario para el capitán, dispuesto a exprimir los que están siendo sus últimos entrenamientos y partidos con el escudo de Osasuna en el pecho. Apenas habían pasado ocho minutos.

Todo El Sadar le empujó en el salto para que atacara ese balón que le envió Rubén García desde el perfil izquierdo. Oier fue a por la pelota, reflejo de la alta intensidad con la que se tomó el duelo, y la mandó a la red. Sus compañeros le auparon con sus brazos a la altura de lo grande que ha sido, ejemplo para el osasunismo. La imagen resultó icónica. Queda para el recuerdo, como la foto que se había sacado justo antes de comenzar con su familia. Ese 1-0 será uno de los momentos más emotivos en el balance de la temporada. Le quedan más latidos que aglutinar en ese corazón rojillo tan grande.

Lástima que su gol solo sirviera para sumar un punto insípido. Otra vez comenzaron los de Arrasate mandando en el marcador y otra vez perdieron la ventaja. Tres partidos encadenan así. Queda ese regusto raro. Pero Osasuna al menos lo intentó. No es que entusiasmara, pero al menos en la segunda parte sacó sus pinturas de guerra para empujar y buscar el triunfo, el que no quiso el Getafe.

INICIO CON GOLES

Hubo cromos nuevos en la formación titular. Juan Pérez tuvo su oportunidad en la portería sin que se le pudiera evaluar demasiado, puesto que el equipo de Quique Sánchez Flores que no disparó a puerta. Su gol lo marcó un jugador de Osasuna. Sus delanteros, de gran nivel, estuvieron lejísimos del área. Era un Getafe que vino a amarrar y que se dejó llevar por los parones cuando el empate lo veía peligrar en la segunda parte.

Roberto Torres formó con Oier en esa parcela interior para mover al equipo. Suyo fue el pase que inició la acción del 1-0, el que rompió el cemento azulón. El capitán ganó la posición a Olivera llegando de segunda línea con inteligencia. Esa alegría se enfrió apenas diez minutos después. A Osasuna le cogió con el paso cambiado la jugada. Entró por la izquierda Maksimovic y Torró, extraño en él, se perfiló mal para el despeje. En su intento de lanzarse para tapar, la pelota salió disparada hacia su red.

Al estómago rojillo le sentó mal el infortunio. Fue cuando el Getafe pareció dar un paso al frente, espejismo de lo que pasaría después. Pero ahí tuvo sus opciones. Un corte providencial de Unai García ante Olivera tras un error del Chimy y un cabezazo del propio carrilero zurdo azulón que salió fuera por muy poco.

El partido había decaído. Osasuna, sin ritmo ni aire de la grada. Le queda un segundo tiempo para mejorar su imagen. Esta vez pudo llevar el envite dónde quería. El Getafe se dio por satis fecho con el punto desde muy temprano. Se veía en la actitud de sus jugadores al sacar de banda o al dejarse caer al suelo en cualquier contacto. Una pared entre el Chimy y Oier estuvo a punto de acabar en un remate de Kike García, otra de las novedades y al que no se le vio demasiado cómodo en el verde.

AGITACIÓN FINAL

Entre choques y parones, se llegó a un final de partido con el avispero latiendo. Darko y Moncayola le dieron más movilidad. Osasuna cercó el área plagada siempre de rivales, aunque le faltó remate. El Chimy y Torró, este dos veces, conectaron buenas voleas que se estrellaron en el muro madrileño. Justo en asedio llegó la pausa de hidratación en una decisión absolutamente fuera de lógica.

Con todo, Kike Barja tuvo el 2-1 de cabeza después. En ese esprint final de centros y lanzamientos de faltas directas, llegó un rayo de esperanza con la expulsión de Mitrovic. El VAR detectó la infracción a Budimir, que estaba en posición correcta pese a que el linier tenía levantada la bandera. Era el minuto 88 y brotaba la ilusión de ver ganar a Osasuna y que el ultradefensivo Getafe se llevara el castigado de no haber querido jugar.

Ficha técnica:
OSASUNA: 
Juan Pérez; Nacho Vidal, Unai García, David García, Juan Cruz; Lucas Torró (Barbero, m. 90); Chimy Ávila, Torres (Darko, m. 71), Oier (Moncayola, m. 71), Rubén García (Kike Barja, m. 80); Kike García (Budimir, m. 71).
GETAFE: David Soria; Iglesias (Damián, m. 94), Djené, Mitrovic, Cuenca, Olivera; Florentino (Óscar Rodríguez, m. 71) Maksimovic, Arambarri; Unal (Sandro, m. 94), Mayoral (Okay, m. 90).
GOLES: 1-0, m.10: Oier. 1-1 m.19: Lucas Torró (p.p.).
ÁRBITRO: Muñiz Ruiz (gallego). Amarilla a Chimy Ávila y Kike García, y a Cuenca, Mitrovic, Arambarri y Soria. Mitrovic vio la roja directa en el 89.
INCIDENCIAS: El Sadar, 17.850.

Caras nuevas en la alineación

Juan Pérez, Unai García, Roberto Torres y Oier, jugadores no habituales en la titularidad, tuvieron su oportunidad de salida. También salió de inicio de Kike García, que acumulaba varias fechas en el banco.

Oier marca en una jornada señalada

Fue el inicio más ilusionante. La jugada nació de las botas de Torres, que profundizó hacia la posición de Rubén. El centro fue medido y allí apareció la figura de Oier, impecable en el salto para marcar. Qué mejor día.

El Getafe más defensivo posible

Quique jugó con dos buenos delanteros y en el centro del campo metió hormigón. Atrás, cinco defensas. Su equipo jugó incrustado. Lo peor, todas las interrupciones de la segunda parte. No quiso jugar. Quería un partido cerrado. Por momentos lo consiguió. Marcó su gol sin lanzar una sola vez a puerta. Lo anotó Torró. Muy poco en ataque.

Ambición en la segunda parte

Osasuna cambió de marcha en los últimos veinte minutos. Empujó a base de centros e intentos de remate. Faltó pegada. Hizo sufrir al Getafe. Sus mejores ocasiones, las voleas del Chimy y de Torró que golpearon en el frontón madrileño. Se llegaba al minuto 75 y con esa inercia positiva se produjo la pausa de hidratación. Barja también tuvo una ocasión de cabeza en un córner.

El VAR detecta la expulsión de Mitrovic

El partido se calentó en la recta final. El público perdía la paciencia ante la falta de ritmo que provocaba el Getafe, que se quedó con un hombre menos por un agarrón de su defensa central a Budimir cortando una ocasión manifiesta de gol.

Ambiente a menos decibelios

El Sadar nota si no ruge Inda Gorri. Hubo demasiados silencios. El público infantil intentó tirar del resto.

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