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La crónica

Osasuna se descompone

Paseo del Athletic en El Sadar con los navarros como protagonistas

Ampliar Ante Budimir resopla tras ser sustituido en el partido contra el Athletic
Ante Budimir resopla tras ser sustituido en el partido contra el AthleticGoñi/Urdíroz
Actualizado el 04/01/2022 a las 14:24
El Athletic tumbó en la lona de El Sadar a un Osasuna descompuesto y sin brújula que le guiara. Hubo festival vizcaíno en una de las noches más amargas de la época de Arrasate que se recuerdan. Sin alma, sin tensión, sin esquema táctico y con un largo etcétera de problemas, llegó el décimo partido sin ganar y la confirmación del declive con el que se llegó a las vacaciones de Navidad. La evitable expulsión del Chimy perdiendo los papales en los minutos finales fue la cruda imagen de la impotencia.
Jagoba reclama recobrar la esencia en la previa. Ni rastro de ello. Osasuna estuvo en manos de un rival mejor que lideraron los cuatro atacantes navarros. Un Berenguer desequilibrante, un Williams dinámico, un Muniain clarividente y un Sancet matador con un hat-trick. El equipo da la sensación que se ha caído. No intimida, no reacciona ni tiene plan B. Debe resetear cabeza y piernas porque puede llegar un día en que la clasificación ya no sea tan amable.
El cielo se le había abierto con un inicio prometedor. Superado el susto de un mano a mano de Sancet con Herrera que libró el portero jugándose el penalti, hilvanó una acción propia del libro de estilo de su técnico, confinado en su casa por covid. Pocos toques, centro y al área en busca del remate. El Osasuna de siempre. Lucas Torró abrió el juego con la pierna izquierda hacia su derecha. Tocó Nacho Vidal y Moncayola mandó la pelota a los dominios de Kike García, que se elevó en el salto para anotar de bello cabezazo.
A Jagoba le salía el plan. Inicio en tromba con esa apuesta de dos tanques arriba y una retaguardia armada con tres centrales. Inexplicablemente, entró en decadencia. Sin retorno posible. Quince minutos de pie y adiós. Se borró del partido con un juego siempre inconexo entre sus líneas, nada nuevo por otra parte cuando ha formado con una doble punta que se come el espacio. Pero más allá del dibujo, se vio a un equipo sin corazón en la presión, rendido a recular metros mientras que el Athletic combinaba, blando en el área para despejar o falto de velocidad cuando hubo que correr hacia atrás.
El Athletic asestó dos zarpazos en diez minutos. Ambos fueron de un Oihan Sancet motivado. Aquel chico que perdió Osasuna de su cantera en 2015 es hoy un atacante de kilates. El de Mendillorri anotó de cabeza el empate a pase de Williams sin que hubiera oposición navarra alguna, la que rompió Berenguer en una maniobra perfecta en el carril central. Sancet no sació su hambre, porque después sacó a relucir las debilidades de Unai García para defender un centro que veía venir. El que puso De Marcos tras una jugada de un puñado de toques frente a un sistema defensivo contemplativo.
Con el 1-2, Osasuna no saltó de su estado de zozobra. El Athletic ofrecía esa sensación de peligro. No merecía nada más Osasuna, solo esperar que un golpe pudiera invertir una tendencia tan negativa. Kike García remató al centro un paso de Rubén y, al filo del descanso, Nacho Vidal no acertó en un remate a bocajarro que pegó en Balenziaga. Budimir había participado en la jugada en una de las pocas ocasiones que al croata se le vio.
UN JUGUETE ROTO
El Athletic, que llegaba necesitado de gol, olía sangre. Comenzó la segunda parte jugando a placer. Sus largas posesiones iban incrustando a un Osasuna perdido en el campo. Berenguer entró como un cuchillo para tirar el caño a Juan Cruz. Salvaron el gol entre David y Herrera, que sacó el tiro de Muniain. El partido no dio ese volantazo que esperaba la grada. Los cambios no cambiaron absolutamente nada. Sancet marcó el 1-3 en otra acción rápida ganando los espacios. Williams-Muniain y centro preciso de Berenguer para que el 8 del Athletic empujara. ¿Dónde estaba la defensa?
La goleada pudo ser mayor. Sancet tuvo el cuarto con un remate con la zurda que se le marchó fuera. Después, se anuló por fuera de juego un gol a Iñaki Williams tras pase de su hermano Nico. Osasuna seguía grogui. El Chimy le puso picante con un tremendo disparo al larguero que sacó Simón y una autoxpulsión. Entrada criminal a Nico y rifirafe con Iñigo Martínez. Triste final.
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