Eneko Satrústegi: "Tras años de luchas y lesiones, creo que se me abre otra puerta"
Debutó en Primera con Osasuna en 2011. Después de pasar por varios equipos, en 2018 recaló en el Castellón, club con el que ascendió a Segunda el pasado domingo


Actualizado el 29/07/2020 a las 06:00
“¡Pam, pam, Orellut!” es la famosa divisa que identifica los triunfos del Castellón. El más reciente, un ascenso a Segunda División después de 10 años. Entre los miembros de la plantilla, se encuentra un antiguo conocido de la familia osasunista, el canterano Eneko Satrústegui (Pamplona, 1990). Después de lesionarse en 2013 en el Numancia y de pasar por diferentes equipos de Segunda B, en Castellón ha encontrado la estabilidad que buscaba.
¿Cómo está después de conseguir el ascenso?
Entre exhausto, porque ha sido una semana con tres partidos, y con emoción contenida. Hasta llegar a Castellón no nos hemos dado cuenta de lo que hemos conseguido y de la importancia que tiene para la ciudad este ascenso. Al final, hemos estado en Marbella y Málaga sin público, pero al llegar aquí, aunque el recibimiento ha sido controlado, nos ha escoltado gente desde el aeropuerto, con los coches, por las calles había banderas... No hemos sido conscientes de lo que hemos realizado hasta que no hemos llegado a la ciudad.
¿Ha echado de menos la presencia del público?
Sí, porque es un factor que juega a nuestro favor. La temporada pasada, que fue jodida, el público estuvo ahí en todo momento, y en esta también. Desde que llegué, me quedé un poco alucinado porque en partidos de pretemporada y en los desplazamientos durante la liga ha habido gente del Castellón, las peñas han movilizado autobuses... En casa, últimamente solían venir unas 13.000 personas, que es algo insólito para la categoría.
¿Lo vio muy negro después de perder contra el Logroñés?
Fue un palo duro, porque el Logroñés había sido el mejor Segunda B de los cuatro grupos, y hasta el minuto 84 estábamos nosotros en Segunda. Ver el camino tan cerca para que luego se esfumase fue complicado. Pero, por otra parte, nos miramos a la cara y estábamos tranquilos porque sabíamos que compitiendo así no íbamos a tener problemas para las siguientes fases.
Y en la final contra el Cornellá vinieron los abrazos.
He llegado a ver vídeos sin público y como se escucha todo parecemos un grupo que no para de gritar (ríe). Pero yo creo que es de la rabia que teníamos contenida. Encima, habíamos recibido mucha presión porque el Cornellá sólo había perdido un partido desde diciembre contra nosotros en Castalia. Sabíamos de la dificultad y en ningún momento les dimos opciones. Y cuando llegó el pitido final, una euforia, gritos al aire, abrazos... Una experiencia muy bonita.
¿Es el momento más feliz de su carrera?
Uno de ellos. Obviamente, cuando debutas en Primera, en tu casa, es uno de los momentos que no se me va a olvidar, pero que por la juventud o por la inexperiencia no lo llegas a disfrutar del todo. Este sí que es uno de los segundos grandes momentos que voy a recordar siempre porque tras años de luchas y lesiones creo que se me abre otra puerta. Ya digo, es uno de los mejores segundos momentos por la importancia del momento en el que llega y por la importancia que he tenido dentro del grupo durante estas temporadas.
¿Va a continuar el año que viene en el Castellón?
Sí. Además, fue una apuesta por ambas partes. Justo antes de la cuarentena, el club y yo habíamos mantenido conversaciones para una renovación y la verdad que no me lo pensé y antes del playoff renové porque vi que este es mi sitio. Hoy en día es difícil encontrar un sitio con estabilidad y proyecto. Tanto en Segunda B como en Segunda, el Castellón tenía que ser mi sitio y yo quería hacer cosas importantes aquí. Renové asumiendo el riesgo y ha salido todo perfecto.
¿Ha encontrado la estabilidad que le faltaba en su carrera?
Sí. Sí que venía de otros equipos de Segunda B jugando habitualmente pero, al final, por ciertas cosas no he llegado a estar 100% contento. Desde que llegué a Castellón encontré una estabilidad que en otros sitios no había encontrado.
Aunque no sea su primera temporada en Segunda, ¿está con ganas de empezar?
Estoy con ilusión por disfrutar otra vez de esta experiencia. La Segunda B es jodida, hay campos que, con el mayor de los respetos, tendrían que cambiar, sí queremos que sea más profesional. Tenía ganas de poder disfrutar de estos ambientes, de sentirme un poco más profesional.