Un muro edificado en torno a Sergio Herrera
Los medios de comunicación de Madrid destacan la solidez defensiva de Osasuna en el Coliseum y elogian la actuación del meta rojillo


Publicado el 11/11/2019 a las 13:34
Al día siguiente de cada partido de Osasuna, se hará un pequeño análisis de lo que opinan los diferentes rotativos de la ciudad cuyo equipo haya sido rival del conjunto rojillo. Este lunes, 11 de noviembre, las principales cabeceras madrileñas destacan el buen partido del Getafe y la solidez defensiva del conjunto rojillo, que les sirvió para conseguir un punto del Coliseum Alfonso Pérez. Más allá de las duras críticas del técnico Bordalás al entorno osasunista, el desarrollo del encuentro obligó a la escuadra de Arrasate a practicar un fútbol menos vistoso, pero práctico. Sergio Herrera, que debutó en Primera por el lesionado Rubén Martínez, también acapara muchos elogios por su buena actuación.
MARCA: "El Getafe se estrella contra Herrera"
El principal periódico deportivo es claro en su análisis. "La primera parte fue un enorme monólogo azulón. Osasuna pareció no haberse bajado del autobús, porque, pese a ser una muralla atrás, estuvieron totalmente desaparecidos en ataque. El Geta lo intentó por todos los medios y todos los costados. (...) Y poco más en una espesa primera parte con un solo equipo en el campo porque el otro se limitó a ser un muro que todo lo repelía y que difería mucho de la versión que acostumbra a dar el cuadro navarro en su querido Sadar".
Se reconoce que Osasuna reaccionó tras el descanso, pero fue un cambio mínimo. "La segunda parte tuvo otra cara. Los navarros salieron algo más motivados, pero desaprovecharon una gran ocasión casi a las primeras de cambio. Nacho Vidal desperdició un mano a mano con Soria al perder el equilibrio intentando controlar la pelota en carrera. Luego llegaría un tímido remate de Ángel en el segundo palo y una nueva ocasión para los visitantes, pero David García no dio potencia a su remate de cabeza. Los goles seguían sin llegar, pero ahora era Osasuna el que tenía más la pelota y el que mostraba una mejor versión".
Sin embargo, el tramo final fue claramente de color azulón. "Pero fue un espejismo. El Getafe se repuso y volvió a asediar la portería rojilla, donde se encontró con un muro llamado Herrera. (...) en el Coliseum era uno de esos días en los que no quiere entrar, pero también porque había un portero que estuvo espléndido en el cierre de partido".
AS: "Herrera, de suplente a héroe"
La crónica de esta diario deportivo se centra en la actuación de Sergio Herrera. "El protagonista del partido no había debutado todavía en Primera y estaba sentado en el banquillo combatiendo el frío cuando la lesión de su compañero Rubén le obligó a ponerse las botas y calentar. Herrera salió en el 18’. Fue héroe minutos después, en el arreón final del Getafe en el cual el portero rojillo fue determinante al realizar dos paradones a disparos de Arambarri".
El resumen no deja dudas al encuentro gris que se vio en el Coliseum. "A excepción del arranque brioso que tuvo el Getafe, con tres llegadas en los primeros seis minutos, y los últimos diez, en los que de nuevo el Getafe fue superior con un remate al larguero de Molina y esos paradones de Herrera, el partido decayó en sensaciones y ocasiones, con Getafe y Osasuna dando la espalda al fútbol".
EL PAÍS: "Osasuna aguanta y sale vivo de Getafe"
Más allá del virtuosismo, la intensidad fue la tónica en el Coliseum. "No son Getafe y Osasuna equipos preciosistas, pero sus partidos no suelen dejar indiferente a nadie. Tampoco si acaban cero a cero, como ayer en el Coliseum. La intensidad no se negocia si Bordalás y Arrasate están en los banquillos. Atacó más y mejor el cuadro local, sobre todo al principio y final del choque, pero siempre aguantaron en pie los rojillos. (...) Salió sin freno el Getafe, intentando avasallar a su rival en los primeros minutos. Pero si de algo sabe este Osasuna de Arrasate es de jugar con el acelerador pisado".
Como se pudo comprobar, el fútbol no fue protagonista entre ambos conjuntos. "La actividad se fue diluyendo entre la presión que ejercían ambos conjuntos. No había respiro para el jugador que osaba pensar un poco con el balón, enseguida tenía uno o dos rivales encima".