Arrasate: “Mis hijos han empezado a cantar en casa las canciones de El Sadar”

Le cuesta desconectar cuando sale de la rutina de Osasuna y más cuando ahora escucha los cánticos de la afición rojilla en su propio domicilio. Jagoba Arrasate responde a preguntas de distintos temas fuera del fútbol

Jagoba Arrasate dando indicaciones el miércoles pasado en Tajonar.
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Jagoba Arrasate dando indicaciones el miércoles pasado en Tajonar.Jesús Caso
Jagoba Arrasate dando indicaciones el miércoles pasado en Tajonar.

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Fernando Ciordia

Actualizado el 11/03/2020 a las 11:46

Jagoba Arrasate es feliz en Mutilva, donde vive con su mujer, hijo e hija. Apenas se mueve de la localidad donde ya está empadronado. Pronto serán cinco en casa. A finales de mayo esperan el nacimiento de Nico. El de Berriatua recuerda con nostalgia su infancia y sus aventuras para compaginar la enseñanza y el fútbol, su gran pasión. Espontáneo y natural, el entrenador de Osasuna habla lejos del lenguaje de las típicas ruedas de prensa.


¿Dónde se sitúan los orígenes de Jagoba Arrasate?

En Berriatua, en un caserío que tiene varias plantas. Vivíamos ocho primos. Te lo puedes imaginar. No salíamos de ahí. Éramos de diferentes familias porque por parte de mi madre son siete hermanas. Allí jugábamos. Jugábamos a todo, con el balón, la bici, al escondite... Al haber ocho primos da para todo. Recuerdo una infancia muy feliz.


¿Sus padres a qué se han dedicado?

Mi padre empezó trabajando en la mar con 14 años. Después pasó a una fábrica en Deba y mi madre era peluquera.

 



¿Qué sueños tenía de pequeño?

Mi padre, como es de Mutriku, me apuntó con siete años a los playeros que se dice. Jugábamos en la playa, en Deba. Me empezó a llevar a Atocha y ya con siete u ocho años quería ser futbolista. Y de la Real. No quería ser otra cosa, nunca he tenido otra cosa en la cabeza (ríe). Mi padre ya me empezó a regalar las botas y el balón. Me acuerdo que dormía con el balón.


¿Los estudios?

Era buen estudiante, hice la carrera de Magisterio y he ejercido más de diez años. He sido profesor, de hecho ahora mismo lo soy. Estoy fuera de las listas en excedencia.


¿Dónde ha dado clase?

Con las adjudicaciones cogías plaza. He estado en La Rioja alavesa, Donosti, Vitoria, Elgoibar. Cada año iba sumando puntos.


¿Qué materias impartía?

Era tutor de sexto de Primaria. Tocaban diferentes asignaturas.


¿Cómo lo compaginaba con el fútbol?

Era profesor y luego cogía el coche para entrenar. En el Portugalete, en el Beasain, el Eibar B... Luego con 31 ó 32 años me empecé a sacar el título de entrenador. En el pueblo ya hicimos un equipo y fui entrenador-jugador. Mientras sacaba el título mataba el gusanillo.


¿Y era entrenador y jugar al mismo tiempo además de profesor?

Sí, en el Berriatua. Las tres cosas (ríe).


¿Mantiene sus amistades de Berriatua?

Sí, somos mil habitantes y allí tenemos la suerte de que aún teniendo nuestra cuadrilla ibas a la calle podías jugar con él aunque fuera cinco años mayor o menor. Es lo que tienen los pueblos pequeños. Nos conocemos todos. Es algo que lo mantengo todavía.


¿Suele ir a su pueblo?

Menos de lo que me gustaría. He estado tres años en Soria, ahora aquí... Igual yo tengo un día libre peor los críos tienen cole. Ahora tengo suerte de que son las fiestas de San Gregorio el día del Reus. Los amigos ya me han dicho que tengo libre, que vaya porque además tengo el partido ganado. Tres puntos y fin de semana perfecto (ríe).


Quizá le toque venir para la celebración del ascenso.

Si hay que venir ya vendremos.


¿Qué hace en sus ratos libres?

Hago plan con los críos, estamos mucho por aquí (Mutilva). La mujer ha hecho amigas por aquí y nos movemos poco. Yo por ejemplo voy muy poco a Pamplona. Alguna tarde ella sí que va con los hijos pero yo suelo estar en Tajonar.


¿Habla de fútbol con los padres y madres que se junta?

No. Nada. Alguno me vacila. Pero es un ambiente muy distendido, hablamos más de otras cosas. A mí me encanta el fútbol pero me gusta hacerlo con gente que puede aportar y puedes debatir. No voy a decir que sabe porque todo el mundo sabe. Hay otro tipo de gente que te habla por hablar y ahí es difícil encontrarte a gusto cuando no hay ese feedack. Y cuando estás con la mujer y los críos tampoco quieres hablar de fútbol.


¿Cómo desconecta?

Suelo salir a correr bastante porque hay buenos sitios por la zona. Pero es difícil desconectar cuando estás metido en la competición. Piensas en el entrenamiento de mañana, si uno va a llegar o no, la molestia... Hoy en día tenemos mucha información. Ahora coges el móvil y puedes ver quién puede jugar o no en el Alcorcón. No desconectas.


¿Lee prensa y las redes sociales?

Redes sociales no porque no tengo, pero te llegan cosas. Cuando estoy en Tajonar leo un poco, pero es que hoy en día te lo mandan.


Las macetas no han llegado aún.

No, pero llegarán, tranquilo que llegarán. Con el móvil te mandan los artículos y es difícil evadirte. Hay que relativizar lo bueno y lo malo.


¿Qué le parece la sociedad actual con las nuevas tecnologías a la orden del día?

Se ha perdido un poco lo que es el rigor. Si tú mirabas una noticia le dabas mucha importancia. Era algo sólido y contrastado. Hoy en día se vive más de la opinión que de la información. Entiendo que es necesario también. Para difundir las tecnologías son necesarias. Los tiempos han cambiado. El otro día grabamos un spot y llegó a mucha gente. Osasuna es de llegar a sus socios y eso es imprescindible.


¿Los hijos viven en una sociedad mejor que hace años cuando usted era niño?

Ahí dudo. Yo era muy feliz con muy poco. Ahora mismo si a mis críos, o a mí mismo, les quitas algo y parece que no puedes ser feliz. Eso me da miedo. ¿Necesitamos tanto para ser felices? Parece que sí, ¿no? Antes no necesitábamos nada. Hay que trabajar mucho. Nosotros somos mucho de hacer lo que hemos vivido en casa. Si estamos comiendo o cenando se está a ello. Y se habla de cosas del colegio por ejemplo. Son momentos donde puedes educar porque lo demás es muy complicado.


¿Nada de mirar el móvil?

Eso no. Tenemos tablet en casa pero tenemos que limitar. Me parece difícil. A veces es demagogia. Pero hay que hacerles ver que hay momentos. Nosotros le damos mucho valor a que comemos y cenemos los cuatro juntos. Haciendo las cosas bien es complicado y si ya dejas a un lado eso... Es imposible. Me da un poco de miedo. Nosotros hemos vivido otros tiempos, es diferente. Pero se te puede ir de las manos.


¿Hace tareas de casa?

Sí, pero más la mujer. Ella es de llevar las riendas y me dice que esté con los críos. Yo cuando estoy en casa trato de estar con ellos, ayudarles en alguna cosa del ‘cole’. Sobre todo jugar y que vean que cuando estoy me vuelco con ellos. Entre una cosa y otra no estamos tanto como nos gustaría.


¿Dónde veranea?

Solemos ir todos los años a Mijas, en la costa de Málaga. Y en navidades vamos a Tenerife. Pero también nos gusta ir al pueblo y hacer otras cosas.


En breve serán familia numerosa.

Todavía no he mirado cómo están los papeles. Viene a finales de mayo, la mujer está bien, que es importante. Vamos a tener un navarrico y nos hace ilusión.


¿Cómo se va a llamar?

Nico. Tampoco lo teníamos muy claro. Queríamos un nombre corto, porque si es largo te lo abrevian enseguida. Tenemos una chica, un chico y ahora viene otro. Será navarrico.


¿Cómo ve a la sociedad navarra?

Tampoco somos de muy lejos y ya sabemos cómo es esto. Es verdad que he vivido en sitios diferentes. De joven había ido a Baztan o Bortziriak. Esa zona la controlaba. De Pamplona, para abajo menos. Pero al estar en Soria conocí más la zona de la Ribera. Estamos encantados con la gente, con cómo es y con la calidad de vida. En ese aspecto es muy importante. Yo el día lo tengo más o menos cubierto, pero que la mujer está más o menos tranquila y bien nos da mucha estabilidad para el día a día.


¿Le ha dado tiempo a visitar sitios cercanos?

La verdad es que no. Queremos disfrutar más, porque te hablan de sitios. Esperemos estar más tiempo para ir a visitar cosas.


¿Es difícil olvidarse de Osasuna cuando está con la familia?

Me gusta separar. Al mediodía vengo al colegio a por los críos, como y prefiero ir a las tardes a Tajonar a estar las horas que tenga que estar. Luego vuelvo a casa a estar con la familia y a cenar. Es verdad que llegas a casa y la cabeza sigue dando vueltas, pero el trabajo lo hago en Tajonar.


¿Le ha pasado alguna vez tararear canciones de la grada después de los partidos?

Me resuenan porque los dos críos empiezan a cantarlas en casa. Saben mejor que yo los cánticos. Con todo el tema de móvil, tablet y redes sociales, me dicen de escuchar otra vez la canción que se canta después del partido. Lo ven un montón de veces y cantan. Es imposible salir un poco de esa burbuja (ríe).


¿Le corean sus hijos la canción que le entona El Sadar?

Ahora han empezado a cantarla. No lo sabían y les parece algo... Es emocionante la verdad. Es la primera vez en mi vida que me canta una afición. Se agradece.


¿Son conscientes de lo que está haciendo su padre en Osasuna?

La niña sí. Es mayor y se pone muy nerviosa. A veces viene una prima, no va al partido para estar con ella y está pendiente. El crío, más pequeño, es un forofo. La mujer viene siempre a los partidos. Además, cada vez viene más gente de Berriatua. No doy a basto con las entradas, es imposible. El plan para ellos es perfecto. Vienen aquí, comen muy bien, luego al partido y se queden. Quieren repetir todas las veces. Siempre ha tenido gente que me ha seguido y eso es de agradecer.

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