Rubén Martínez, el antihéroe


Publicado el 02/12/2018 a las 19:58
El Sadar se divierte viendo a su Osasuna. No solo porque gana, también en el minuto 90, sino porque tiene esa pizca de rock and roll que mantiene siempre viva la llama de que algo puede pasar. La grada sufre cuando los rivales se plantan con ventaja en el área, como pasó el Lugo, pero también disfruta cuando ve que sus jugadores miran de frente siempre, presionan, insisten y juegan con soltura. Valentía, en una palabra. En ese punto de insistencia final que encendió al público resolvió el partido la pierna derecha de Iñigo Pérez en un remate poco ortodoxo con su pierna menos buenas, casi en la misma zona donde un dolor le ha tenido apartado estos dos meses. La celebración del chantreano fue la máxima expresión de lo que sentía el osasunismo en ese momento.
La afición siempre ha sido soberana para encumbrar a sus elegidos y esta temporada están siendo unos cuantos por el nivel que están dando. Villar, Torres, Oier, Rubén García, Unai, Barja, Brandon, Mérida, Iñigo... Los focos han alumbrado a muchos, pero hay uno que no se puede olvidar. Llegó en verano con la crítica reciente en sus carnes de su temporada en La Coruña, que fue mala en general en un Deportivo horrible. Después tuvo que digerir ese difícil debate de rivalizar con un canterano por el puesto y más cuando Juan Pérez había cumplido en las dos primeras jornadas. La sombra del regreso de Sergio Herrera siempre ha estado ahí también. Y errores ha cometido, siendo el primero en reconocerlos. Rubén Martínez ha respondido a todo esto con grandes paradas en las cuatro últimas jornadas: la que sacó a Chuli en Extremadura que hubiera supuesto la derrota; el mano a mano con Naranjo (Tenerife) una semana después con 0-0 en el marcador; la parada a Fede Cartabia con 1-0 en Riazor; o la mano antes del descanso a disparo de Lazo (Lugo), este domingo. Los antihéroes también dan puntos.
