Aires de equipo

Fernando Ciordia
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Fernando Ciordia

Actualizado el 17/11/2018 a las 20:54

Le ha cogido gusto Osasuna a eso de jugar en El Sadar. Su racha, con 17 puntos sobre 21, no es fruto de la casualidad. Tampoco, que encadene tres triunfos y que esté asomando la nariz entre las primeras plazas de la clasificación. En el fútbol, como todo en la vida, el resultado es consecuencia de algo. Algo estará haciendo bien este equipo de Arrasate para que los números le acompañen. Pues sí. Jugadores buenos los hay desde el momento en que se confeccionó la plantilla, la cuarta más cara de la categoría, de eso no hay discusión. Este momento de crecimiento ha llegado cuando esas individualidades se han puesto de acuerdo para funcionar como conjunto. Aquí está la clave, esa puesta en escena de lo que venía anunciando su entrenador desde el momento en que fichó.

¿Se ha enganchado con la grada? Indiscutiblemente sí. ¿Se está jugando con una presión alta y una verticalidad que somete a los rivales? El partido de este sábado lo confirma. ¿El equipo está junto atacando y defendiendo? Van todos a una. Estamos ante un Osasuna alegre que genera ocasiones aunque también las concede, su lado débil está siendo el balance defensivo. Desde hace un tiempo está dejando un poso de superioridad con esa disposición táctica cada vez más interiorizada. Al Tenerife hubo momentos en que le ahogó a base de someterle. Fuera en el tramo del partido que fuera hubo mayor jerarquía. Corrió Osasuna hacia adelante, para atacar y para defender, y siempre en armonía, como si los jugadores tuvieran el disco duro instalado con todo ese proceso de aprendizaje. Fue un partido de numerosas ocasiones, para todos, más para los navarros, que estuvieron mejor en el juego.

No es casualidad que Aridane y Unai apliquen con buen criterio la anticipación, que Mérida ya no sufra tanto sin balón y sea un auténtico organizador, que Clerc y Barja se entiendan a la perfección por la izquierda, que Oier esté en todas partes, que Lillo calibre sus subidas por sorpresa, que Rubén García sea defensor aparte de un exquisito futbolista, que Torres se deje ver en zonas intermedias además de en la frontal, que Villar desequilibre aparte de ser un peligro en el área... Por separado son todos muy buenos, pero juntos, como contra el Tenerife, son mucho mejores.

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