OSASUNA 0-0 NUMANCIA

Oier y diez más

Fernando Ciordia
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Fernando Ciordia

Publicado el 30/09/2018 a las 20:37

Dentro del insípido empate, el regreso de los errores de bulto y un síntoma de improductividad ofensiva, sobresalió la figura de un hombre que con el paso de las jornadas ha acallado las críticas con hechos. Oier Sanjurjo, del que muchos decían que no valía para jugar de mediocentro, le ha cogido el pulso a la posición y a la forma de jugar del equipo.

Frente al Numancia exhibió sus condiciones. Las de su lectura para colocarse, moverse o ir a la presión, cualidades que no todos los futbolistas saben interpretar, y de las de su corazón como incansable recuperador de balones en el centro del campo. Daba igual el momento de partido que fuera, porque allí estaba. Defendiendo hacia adelante, como le pide Arrasate, y siendo práctico con la pelota, incluso estando cómodo en algunas fases en la asociación con sus compañeros. Hasta remató en el área de cabeza y disparó desde la frontal. La frase de “Oier y diez más” lleva desde un tiempo rodando en la cabeza de muchos osasunistas. Cada temporada termina por aflorar.

Oier ha jugado con todos los entrenadores que han pasado por aquí. Los más defensivos y los más ofensivos. Los que apuestan por la cantera y los que no. Todos. “Entrena como el que más y compite como el que más”, declaraba esta semana Iñigo Pérez en una entrevista con este periódico cuando fue preguntado por su socio en el centro del campo. Le ensalzaba por su inteligencia para saber adaptarse a lo que piden desde el banquillo.

Ha ido pasando por todas las posiciones. Debutó de medio izquierdo con Ziganda hace una década. Con Mendilibar, de similar propuesta a Jagoba, también se partía la cara en la medular. Algo le verán para jugar ahí. Con Martín ascendió a Primera como lateral/carril derecho y con Diego Martínez fue redescubierto como central en una destacada primera vuelta.

Comenzó gris la temporada, se escuchaban murmullos cuando la jugada rondaba por sus pies, se leían comentarios de mal gusto... Y él no se ha escondido para dar voz al vestuario o reconocer sus fallos. No hay que olvidar que es un jugador de los que siempre ha dado Tajonar. Sin tener ese talento técnico, el que luego vale para hacer traspasos, pero sí siendo un animal competitivo, el que luego vale para acumular más de 200 partidos y ser enormemente respetado. La estirpe tiene que ser sagrada.

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