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Bordalás o una década de fútbol en  Getafe, papá

El técnico cumple diez años desde su estreno en el banquillo del club madrileño al que consiguió ascender y llevar a Europa

José Bordalás, en su última visita a El Sadar con el Getafe
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José Bordalás, en su última visita a El Sadar con el GetafeJ.P. Urdiroz
José Bordalás, en su última visita a El Sadar con el Getafe

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Agencia Efe

Publicado el 27/09/2026 a las 16:59

José Bordalás llevaba 24 años entrenando cuando el Getafe le abrió por fin la puerta de Primera División. Había conocido casi todas las categorías, campos sin focos, ascensos sin recompensa y una desconfianza a veces incomprensible de aquellos a quienes impulsó con buenos resultados. Llegó al club azulón con 52 años para sacarlo del descenso en Segunda División. Diez años después, resulta difícil contar la historia del Getafe sin contar la suya.

El 27 de septiembre de 2016 el Getafe anunció a través de un comunicado oficial su fichaje. Fue contratado para resolver una emergencia. El equipo, una vez destituido Juan Eduardo Esnáider, ocupaba la penúltima posición y apenas había sumado seis puntos en siete jornadas. Bordalás ascendió al conjunto madrileño, lo condujo hasta Europa y terminó convirtiéndose en algo mucho más infrecuente que un entrenador de éxito: una figura con la que el club, la afición y hasta la ciudad se sienten representados.

Los números ofrecen la medida de su influencia. Ha dirigido 354 partidos oficiales con el Getafe, con 133 victorias, 93 empates y 128 derrotas. De ellos, 280 corresponden a Primera División, casi el 35 por ciento de todos los disputados por el club en la máxima categoría a lo largo de 21 temporadas. Más de uno de cada tres lleva su nombre en el acta.

EL ASCENSO QUE LO CAMBIÓ TODO

Su primer partido terminó sin goles en Tenerife. A la semana siguiente derrotó 2-0 al UCAM Murcia y comenzó una remontada que llevó al Getafe desde la penúltima hasta la tercera posición. Después de eliminar al Huesca y al Tenerife en la promoción, el equipo regresó a Primera solo un año después de perder la categoría.

Bordalás tenía entonces 53 años. Había ascendido al Alavés la temporada anterior, pero el club vitoriano prescindió de él antes de comenzar el curso en la máxima categoría. Tras recorrer durante más de dos décadas los campos del Alicante, Benidorm, Eldense, Novelda, Hércules, Alcoyano, Elche y Alcorcón, necesitó que el Getafe ascendiera para estrenarse en Primera División.

No desaprovechó la oportunidad. El recién ascendido terminó octavo en la temporada 2017-18. Un año después alcanzó el techo liguero de la entidad: quinto con 59 puntos y a solo dos de la Liga de Campeones. Solo el Atlético de Madrid recibió menos goles.

En aquel equipo crecieron David Soria, Djené, Damián Suárez, Mauro Arambarri, Maksimovic o Jaime Mata, que llegó a la selección española a los treinta años. Marc Cucurella también resumió tiempo después la influencia del técnico: "Bordalás me mejoró; jugar en la Premier se lo debo a él", dijo cuando vestía la camiseta del Chelsea.

EL BORDALISMO Y EUROPA

La clasificación para la Liga Europa permitió trasladar el método fuera de España. El Getafe superó la fase de grupos y eliminó al Ajax, semifinalista de la Liga de Campeones unos meses antes. El conjunto neerlandés tenía el prestigio, el balón y el favor de los estetas. El Getafe sabía exactamente qué partido quería jugar. Ganó 2-0 en el Coliseum y resistió en Ámsterdam antes de caer frente al Inter de Milán, a partido único y en terreno neutral por la pandemia.

Para entonces ya se hablaba de bordalismo. Equipos compactos, agresivos en los duelos, fuertes en las segundas jugadas, verticales y decididos a llevar cada encuentro al terreno más incómodo para el adversario. Sus críticos lo redujeron a las faltas, las interrupciones y las pérdidas de tiempo. La caricatura ignoró que su mejor Getafe presionaba lejos del área, jugaba con dos delanteros y atacaba con pocos pases y muchos futbolistas.

El bordalismo terminó por ser algo más que un método: una manera de competir sin complejos y de recordar que el presupuesto no gana balones divididos. La definición más popular la proporcionó el propio entrenador en 2023. Después de empatar en San Mamés y escuchar nuevas críticas sobre su equipo, defendió el derecho del Getafe a incomodar a rivales más poderosos y remató su discurso con una expresión habitual en el vestuario: "¡Esto es fútbol, papá!". La frase se convirtió en lema de la grada y resumió el humor del técnico alicantino.

SU SEGUNDA ETAPA EN GETAFE

El desgaste de la temporada 2020-21 provocó su salida. Bordalás se marchó al Valencia y el Getafe continuó con Míchel y Quique Sánchez Flores. La separación duró menos de dos años. Club y entrenador probaron otras vidas, pero al final no tuvieron más remedio que juntarse de nuevo.

En abril de 2023, con el equipo en descenso y siete jornadas pendientes, Ángel Torres volvió a recurrir al técnico que mejor conocía la casa. Bordalás regresó por lo que definió como una obligación moral y logró la permanencia en la última jornada, con un empate en Valladolid. Seis años después de devolver al Getafe a Primera División, volvió para impedir que descendiera.

El pasado curso condujo al equipo hasta la séptima posición y una nueva clasificación europea. Después superó al Partizán y alcanzó la fase de liga de la Conference. En junio, tras varias semanas de incertidumbre, renovó hasta 2028.

Meses antes, el Ayuntamiento había aprobado por unanimidad su nombramiento como hijo adoptivo de la ciudad. El entrenador contratado para solucionar una emergencia ya formaba parte del paisaje sentimental de Getafe. Bordalás tardó 24 años en alcanzar la máxima categoría. Llegó tarde a Primera División. A Getafe, en cambio, llegó justo a tiempo. 

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