Francia-España (21.00 h)
El partido más esperado del Mundial
España necesita su mejor versión para ganar a una Francia hasta ahora intratable y llegar a la final


Publicado el 14/07/2026 a las 05:00
Existe consenso en que el Francia-España de este martes 14 de julio en Dallas es la final anticipada de esta Copa del Mundo. Hasta el propio Luis de la Fuente ha llegado a decirlo. Todos sabemos que el concepto de final anticipada es un oxímoron -la final es la que es, no puede anticiparse y, si se anticipa, deja de ser una final-, pero ya nos entendemos: lo usamos para referirnos al partido que, llegando cuando llegue, enfrenta a los dos grandes favoritos al título. Y los equipos de Luis de la Fuente y Didier Deschamps lo son. Lo eran antes del Mundial, por encima de otros serios aspirantes como Inglaterra, Argentina o Portugal, y lo siguen siendo ahora, un mes después, cuando el torneo entra en su semana decisiva. Ambas selecciones, Francia especialmente, han llegado a este cruce con autoridad, algo que no ha ocurrido con las otras dos semifinalistas, cuyo juego ha sido muy decepcionante y están donde están gracias a su piel dura y, sobre todo, a lo mucho y bien que les han ayudado los arbitrajes.
El partido no puede tener mejores ingredientes. Ningún buen aficionado al fútbol querrá perdérselo. Los España-Francia empiezan a ser uno de esos clásicos que se reverencian por todo lo alto, el Argentina-Brasil de Europa, como en otro tiempo los fueron los Alemania-Italia. Es lógico que así sea. Y no solo por los logros de ambos equipos en los últimos años, que son espectaculares. Desde que conquistaron su primer Mundial en 1998, Les Bleus han ganado otro, han sido finalistas en dos más (2006 y 2022), han ganado una Eurocopa (2000), han sido finalistas en otra (2016) y se han llevado una Nations Legue (2021). La Roja, por su parte, se colgó su primera estrella en Sudáfrica, ha sumado tres Eurocopas más a su palmarés (2008, 20012 y 2024) y ganó la Nations League en 2023.
Lo que cautiva de este tiene que ver también con la diferencia de estilos y con lo que representan uno y otro equipo. Es cierto que con estas cosas de la representación hay que tener cuidado, ya que a veces se corre el riesgo de ser demasiado reduccionista y olvidar algunos matices importantes, pero como ocurre con el concepto de final anticipada, todos nos entendemos. España sería el paradigma del fútbol de toque y de la primacía del colectivo por encima de las individualidades. Y Francia sería el adalid de un modelo en el que prima la solidez y en el que las estrellas, en este Mundial los mosqueteros que tiene en el frente de ataque, brillan más que el grupo.
Como suele ocurrir en las vísperas de estos grandes partidos, se ha hablado mucho sobre quién tiene miedo a quién. Son los típicos comentarios que se hacen para darle un mayor picante al guiso, un poco como las bravatas y amenazas de los boxeadores después del pesaje. La realidad es que no hay miedo en ninguno de los dos bandos. Lo que hay es ese respeto mayúsculo que se profesan los equipos del máximo nivel, acostumbrados a enfrentarse casi siempre a rivales inferiores, cuando saben que esta vez el otro tiene tantas armas como él para vencerle. Y lo que hay también, como no podía ser de otra manera en una semifinal de la Copa del Mundo, es una gran responsabilidad entre los jugadores, conscientes de que se enfrentan a una oportunidad histórica.
Desde la perspectiva de España, hay una obligación inexcusable que salta a la vista. Ante una Francia cuya maquinaria ofensiva le lleva a marcar casi tres goles por partido, el trabajo defensivo debe ser impecable durante los noventa minutos. No puede haber ningún momento de desconexión, como bien se comprobó el año pasado en la semifinal de la Nations League. La Roja, recordémoslo, llegó a ponerse 4-0 y 5-1, pero se fue relajando y eso le llevó a encajar tres goles en la recta final y a acabar pidiendo la hora.
EXIGENCIA
Hasta la fecha, la retaguardia le ha funcionado tan bien a Luis de la Fuente -solo Bélgica le ha marcado un gol-, que ya tiene un cuarteto fijo e indiscutible. Ahora bien, es evidente que la exigencia de esta noche es incomparable con la de anteriores partidos. Francia crea peligro por todos los lados, por tierra, mar y aire, con sus cuatros mosqueteros: Doué, Dembélé, Olise y Mbappé-, pero es que, si alguno de estos no está disponible o tiene el día tonto, ahí están dos estrellas como Barcola o Cherki, que serían titulares indiscutibles en cualquier otra selección. O a dos delanteros centros clásicos con poderío como Mateta o Thuram.
Los defensas españoles se enfrentan, en fin, al reto más complicado posible y para salir victoriosos necesitan una de sus señas de identidad: defender a través de la posesión. La superioridad técnica del centro del campo de La Roja no se discute y debe imponerse; de lo contrario la semifinal iría solo en una dirección. Pero, si se imponen Rodri, Pedri y Olmo, el choque se convertirá en un toma y daca, un cara y cruz del que saldrá ganador el equipo que más acertado esté de cara a la puerta rival. Así ocurrió en los dos últimos choques entre ambas selecciones, las semifinales de la Eurocopa 2024 y la Nations 2025. Francia remató más, pero España tuvo mejor puntería.
Respecto a las alineaciones, no se esperan mayores sorpresas. Las dudas son mínimas en ambos bandos. Algunos medios francesas apuntan a un posible regreso de Tchouaméni, al que una lesión muscular le dejó fuera en los partidos contra Paraguay y Marruecos, pero no parece que Deschamps quiera arriesgar forzando su regreso teniendo en cuenta que Koné le está sustituyendo con plenas garantías. En el caso de España, se puede hablar de un solo interrogante. O mejor dicho: de uno y medio. La duda es si el seleccionador mantendrá a Fabián o volverá a contar con Pedri. Esto último se antoja lo más probable, básicamente porque el canario, aunque no esté ofreciendo su mejor versión, puede despertar en cualquier momento y, si está bien, es un factor diferencial. Y ante Francia se necesitan todos los factores diferenciales posibles y alguno más. De hecho, el medio interrogante del que hablábamos era que De la Fuente, por mucho que Baena lo esté haciendo bien y se haya ganado el puesto, se la juegue hoy con Nico Williams en busca de más vértigo por la banda izquierda.