Fútbol

Leitza reivindica un campo de hierba artificial

Cinco equipos del Aurrera deben entrenar en el polideportivo cuatro meses al año por el deterioro que sufre su campo de hierba natural

Imagen de los componentes que integran las diferentes categorías de fútbol en la sociedad Aurrera de Leitza.
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Imagen de los componentes que integran las diferentes categorías de fútbol en la sociedad Aurrera de Leitza.
Imagen de los componentes que integran las diferentes categorías de fútbol en la sociedad Aurrera de Leitza.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 18/06/2023 a las 06:00

La fiesta del fútbol del Aurrera de Leitza incluyó un acto reivindicativo para subsanar las deficiencias que abocan a día de hoy a cinco de sus equipos a entrenar en el polideportivo durante cuatro meses al año. El deterioro que sufre su terreno de juego de hierba natural en Arkiskil por las inclemencias meteorológicas altera su plan de preparación para lamento de técnicos y jugadores. La demanda de una superficie de mayor resistencia, como la que asegura una lámina artificial, fue expuesta durante la obtención de una instantánea de grupo obtenida en la plaza. La imagen reunió a los 210 integrantes de la sección balompédica, distribuidos en cinco equipos de fútbol (infantil, cadete, cadete femenino, juvenil y Preferente), amén de los dos de fútbol sala alevín, un segundo conjunto no competitivo de la misma disciplina y otros cuatro formaciones que el Aurrera denomina de txikis.

Tuvo además la fiesta del fútbol en Leitza un componente emotivo con el homenaje brindado en memoria de José Mari Razkin, quien fuera junto a Iñaki Salbarregi Zili e Iñaki Perurera Tito, uno de los impulsores de la modalidad en la localidad en los años 80.

EL PRIMER CAMPO 

El impulso dado entonces halló respuesta en una tarea de acondicionamiento del primer terreno de juego en Leitza. Respondía al epígrafe de Larbando sobre una superficie cedida por la papelera conocida entonces por Sarrió y que con el curso del tiempo ha sido fuente de empleo para diferentes generaciones en el propio término.

Con el tributo dispensado a José Mari Razkin, al igual que ofrecido en su día a Iñaki Salbarregi, la sección de fútbol del Aurrera expresó su agradecimiento por su contribución en la enseñanza y difusión de la práctica entre generaciones de jóvenes.

Su viuda, Carmen Calderón, recibió una placa durante un aperitivo servido en el marco de la jornada festiva. En lo que es costumbre en toda celebración popular, no faltó el ingrediente gastronómico con una comida a la que acudieron responsables, técnicos y jugadores de las distintas categorías de fútbol de la sociedad Aurrera.

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