Fútbol
Aitor Lorea, el talismán del Beasain
Desde que Aitor Lorea fichó por el equipo vasco en enero, el rival del Txantrea no ha perdido ningún partido. El extremo de Olazagutía, que debutó en el Osasuna de Caparrós, crece cerca de casa


Actualizado el 21/05/2022 a las 09:48
El nombre de Aitor Lorea (Olazagutía, 1998) irrumpió con fuerza el 3 de enero de 2017. Joaquín Caparrós, entonces entrenador de Osasuna, convocó al futbolista del División de Honor para un partido de la Copa del Rey frente al Eibar. Fue la gran novedad. En una noche aciaga para los rojillos (0-3), su debut fue la mejor noticia en El Sadar. Saltó al césped en el minuto 77 por Juan Fuentes, que salió del campo entre los pitos del graderío. El canterano pronto cambió los silbidos por aplausos. Tenía 18 años y fue uno de los más destacados. Disfrutó de una ocasión y demostró la garra que es innegociable en Tajonar.
El estreno con el primer equipo no elevó los pies del suelo a Aitor Lorea que siguió con su progresión en el Juvenil para después pasar al Promesas. Se marchó al filial del Real Oviedo y el Calahorra le incorporó a sus filas con la intención de hacerle hueco con los mayores. A pesar de que el navarro destacó con el filial del club riojano, la llamada no llegó y al extremo no le tembló el pulso para cambiar de aires. El pasado mercado invernal fichó por el Beasain. “Fue un acierto total por el trato, el cariño recibido y la cercanía con mi casa, confiesa.
No sabe si es casualidad o causalidad, pero desde que recaló el equipo guipuzcoano no conoce la derrota. Los números del Beasain asustan: acumula 17 jornadas invicto. En las semifinales del playoff territorial goleó por 3-0 al Baskonia en el campo de Lasesarre. En la final también dejó en la cuneta al Portugalete. El 2-1 llegó en el 91, a escasos segundos de la prórroga. “El primer día que vine aquí jugábamos contra el Amurrio. Estaba en la grada y ya les ví ganar”. Aitor Lorea saca pecho de sus registros, que espera que continúen mañana ante el Txantrea.
DE UN EXTREMEÑO A UN NAVARRO
El navarro vivió con intensidad el sorteo del pasado lunes. En un primer momento les tocó el Llerenense de Extremadura. “No tenía ninguna vinculación con ellos. Es verdad que hay grupos que, a priori, parecen más complicados pero si están en la final es porque todos han hecho méritos. Así que el rival me daba más o menos igual”, apunta.
El destino quiso juntar la bola del Beasain, segundo del grupo cuarto, con el Txantrea, tercero. “Al final nos tocó a un navarro. No tengo amigos, pero sí conozco a varios futbolistas de jugar contra ellos. Al que más veces me he enfrentado es Eleder Goicoechea. También Joseba Alcuaz, Goñi o Bacaicoa”.
Lorea confiesa que echará en falta el calor de la afición, tan importante durante los playoff de ascenso. “Seguro que va gente, pero no será lo mismo que en los partidos del País Vasco. Su apoyo ha sido muy importante para nosotros. El Beasain es una familia que no da un balón por perdido. Será difícil ganarnos”. El desenlace, mañana en Navalcarbón.