Fútbol
#laschicasdelpatio del Valle de Egüés
Empezaron cuatro, se unieron dos más y así hasta la veintena. En 2019 se puso el germen de un proyecto que vio la luz el pasado fin de semana con el primer partido del Valle de Egüés femenino


Actualizado el 11/03/2021 a las 06:00
Noviembre de 2019. Cuatro y media de la tarde. Llueve de forma torrencial sobre Sarriguren. Un grupo de seis chicas se cobija en los aledaños del campo de fútbol del Valle de Egüés. Aparece José Javier Echeverría, el protagonista de esta historia y mentor de un proyecto que culminó el pasado día 6 de marzo con el primer partido oficial de un equipo femenino de la entidad azulona. 16 meses, con pandemia de coronavirus de por medio, desde la primera sesión hasta un encuentro contra el Cantolagua en Sangüesa.
“Todo comenzó con la posibilidad de sacar un equipo de fútbol femenino en la categoría de Regional, por las jugadoras que quedaron libres tras la reestructuración del Huarte. Muchas eran del Valle de Egüés. Se estudió la opción con el Ayuntamiento, pero se planteó que era mejor un equipo de nueva creación”, explica Echeverría. Aquí comenzó el reto para este abogado pamplonés y amante del deporte. “En aquellas fechas estaba entrenando al cadete y le dije al coordinador del club, Marc Cia, que si había un hueco libre en el plan semanal de todos los equipos me avisara. Se quedó disponible los martes de cuatro y media a seis. Con este dato me puse manos a la obra. Me daba igual con cuántas chicas empezar y logramos formar un grupo de cuatro gracias a las hijas y amigas de los diferentes equipos. El primer martes, a pesar del aguacero, vinieron seis. Pensaba que iban a poner cualquier excusa para no mojarse, pero ahí estaban. Fue la primera medalla. Nos pusimos de agua hasta las orejas, pero nos lo pasamos fenomenal”, desarrolla con orgullo Echeve. Cada martes se iban uniendo más chicas y se llegó a la docena en febrero de 2020
LA RECETE MÁGICA
La pandemia fue el primer gran obstáculo de un proyecto que se tuvo que detener en seco. “Seguía manteniendo el contacto con ellas y mi idea era tirar adelante cuando se pudiese. El pasado septiembre lo retomamos, después de empapelar Sarriguren para tratar de captar chicas. Hasta me subí a un monte y puse un cartel. Se apuntaron varias del 2019 y nuevas”.
En este proceso de captación también se llegó a un importante acuerdo con Maristas. Desde el colegio se comprometían a no formar equipo de fútbol 11 y el Valle de Egüés no haría lo propio con el fútbol 8. “Cada una que se apuntaba era un premio porque no teníamos posibilidad de competir. Me imaginaba que se podía formar un buen grupo porque genero buen rollo en los entrenamientos. La gente me dice que se lo pasa bien conmigo. Había chicas que te preguntaban qué hacer. Les decía que diesen una patada fuerte al balón, me daba igual si dentro o fuera del campo. Después van cogiendo confianza, mejorando y así se construye el equipo. Ellas son las chicas del patio”, bromea.
Y de esta afirmación nació un eslogan que ya forma parte de la historia del Valle de Egüés femenino. “Hace unos años llegó el Mulier a Salesianos. Es un equipo que trabaja mucho el entrenamiento analítico para mejorar la técnica. Un día se ejercitaron en Sarriguren y, como tenía la idea de formar un equipo femenino, les ví entrenar. Era todo muy profesionalizado. El fútbol femenino peca de equipararlo con el masculino. Me explico. Cogen a niñas de 12 años y les dicen de hacer los mismos ejercicios que un niño de su misma edad. Quien hace eso no se da cuenta de que la mayoría de niñas no ha jugado en el patio del colegio a fútbol. Entran en el mundo del fútbol sin haber disfrutado de esa parte lúdica. Esa etapa donde no hay normas y todos van detrás del balón. Toda esa experiencia me di cuenta de que les faltaba. Les faltaba el hecho tan simple de disfrutar con un balón en los pies como toda la vida se ha hecho en el patio del colegio”, expone el entrenador.
LA EMOCIÓN DEL ESTRENO
Después de 16 meses, la semilla cultivada en 2019 dio su primer fruto. “La normativa no permitía jugar partidos amistosos y ninguna chica antes había jugado a fútbol once. El partido en Sangüesa fue la primera vez en todos los sentidos. Fue una locura organizar todo. Ves al equipo rival que es más grande que tú y te temes lo peor. Fue un espectáculo”, recuerda.
Y el resultado de ese partido en Sangüesa lo hemos dejado para el final porque es lo que menos importa de una historia que comenzó como un reto personal y ha terminado como un movimiento que lucha por la igualdad en el deporte. El Valle de Egüés perdió 3-1 frente al Cantolagua.