Endika Galarza: “Estando unidos, lo sacaremos adelante”
Su cabezazo el pasado sábado en Logroño hizo respirar a un Izarra que parecía hundirse en la clasificación. Al club estellés le quedan seis finales para lograr la permanencia en Segunda B


Actualizado el 02/02/2021 a las 06:00
Endika Galarza Goikoetxea (Pamplona, 1994) marcó el pasado sábado el gol de la victoria ante una SD Logroñés que se estaba mostrando invencible. El central del Izarra le ganó la partida a Iker Rodellar en un córner botado por Javi Gómez. El cabezazo al segundo palo bastó para que los estelleses recuperaran moral y afronten las seis finales que tienen por delante con opciones de salvar la categoría. Endika Galarza, que regresó a finales de diciembre al Izarra, habla del convulso mes de enero que ha atravesado el club estellés.
Tuvo un fin de semana redondo. Gol y victoria ante una invicta SD Logroñés.
Sí. Para un defensa, meter un gol conlleva mucho porque no solemos marcar habitualmente. Es un gran reconocimiento, pero lo importante es que ganamos un partido muy peleado contra la SD Logroñés. Un equipo de la parte alta y que no había perdido hasta ahora. Es bonito meter este tipo de goles.
Necesitaban un triunfo así, ¿no?
Sí, porque nos está costando mucho conseguir los tres puntos y sacarlos de esta manera, contra un rival tan fuerte, hace que el equipo recupere la alegría y las ganas de seguir peleando, pero queda un largo camino todavía. Esta victoria refuerza el trabajo que estamos haciendo cada semana y vemos que está sirviendo para algo. Ahora mismo, el equipo está contento y con ganas de que llegue el siguiente partido para demostrar esta tendencia positiva.
¿Ha sido un impulso de moral para afrontar los seis encuentros que restan de la primera fase?
Sí, pero pensamos más en el partido a partido porque si nos ponemos a mirar más allá del siguiente, se nos nubla la vista. Hay muchos puntos en juego todavía y es mejor mirar a corto plazo. Este fin de semana nos toca el Calahorra y tendremos que dar el máximo para obtener un resultado positivo.
En diciembre de 2020 regresó al Izarra. ¿Cómo surgió la opción?
Cuando regresé de Islandia, estuve un par de meses sin jugar. Entonces el presidente del Izarra contactó conmigo y me preguntó por mis planes. Canela me dijo que le gustaría que formase parte del equipo a partir de enero y yo no dudé. En principio no tenía nada en mente y tenía ganas de volver a jugar en Segunda División B.
¿Qué vestuario se encontró?
Ya lo conocía de mi anterior etapa. Ha habido cambios en estos dos años, pero todavía siguen jugadores de cuando estuve. Vi un vestuario entero para la situación que atravesábamos en la clasificación. Cuando llegué yo, el Izarra estaba último y pensé en que igual estaban hundidos, pero fue todo lo contrario. Todos confiaban en poder sacarlo y me encontré muy a gusto desde el principio
¿Cómo ha vivido el cambio de entrenador?
Para los jugadores no es agradable que nos cambien de entrenador. Cuando van las cosas mal, no es solo culpa de una persona . Siempre se destituye al entrenador porque no se puede variar a todo el equipo. Creo que vamos a seguir con la misma dinámica y seguiremos todos como bloque porque estando unidos es como se puede sacar esto adelante. No con individualidades.
¿Ha habido algún cambio respecto a la etapa de Pablo Álvarez?
Los partidos se están planteando bastante parecido a cuando estaba Pablo, aunque sí hay cambios de dinámicas. Se está centrando en trabajar como equipo y no depender de detalles individuales.
¿Qué le parece que haya habido tantas bajas y tantas altas en el equipo en este mes de enero?
Es un poco extraño porque vemos que un día se va un jugador y al día siguiente llega otro nuevo. No te desestabiliza, pero es una situación rara. Al final, el que quiera estar en el club, va a estar, y el que no, no. Lo que hace falta es sumar y estar unidos para sacar esta temporada adelante.
A finales de junio del año pasado, a Endika Galarza Goikoetxea le surgió la opción de ir a jugar a la Segunda División de Islandia. El Afturelding y la ciudad de Mosfellsbær (a 17 minutos de la capital Reikiavik) acogieron al navarro hasta octubre. Momento en el que la competición se suspendió por el coronavirus. Jugó quince partidos y exploró el país.
¿Cómo apareció la opción de ir a Islandia?
Estaba tranquilamente en mi casa un día de junio y, de repente, me sonó el móvil. La persona que me llamó, me preguntó por mis planes de futuro y me comentó la opción de ir a jugar a la Segunda División de Islandia. Tuve que decidir rápido y en ese mismo día acepté la propuesta de irme. Eran tres meses y medio de competición y me apetecía vivir la experiencia y ver cómo me podía adaptar a vivir lejos de casa.
¿Qué le motivó?
Siempre me ha motivado ir a países nórdicos como Islandia, Noruega, Finlandia, etc. Además, conocía esa liga porque Deivid, compañero mío en el Izarra hace dos años, estuvo jugando en el Afturelding, y me habló de ellos. También estaba Jon Tena, con el que había coincidido en el Real Unión la temporada pasada. Al saber que iba a ir a ese club, me incitó más.
¿Cómo era su día a día allí?
A las mañanas hacía las cosas de casa, me daba paseos por la ciudad y luego por la tarde entrenábamos. Solíamos quedar los tres españoles y alguna vez íbamos a jugar al golf. Pude aprovechar bastante porque hizo buen tiempo los meses que estuve. Visite muchos lugares de Islandia y, a la hora de entrenar, el club tenía unas instalaciones muy buenas. Disfruté mucho esos meses.
¿Le afectó el coronavirus?
En Islandia la situación no se fue de las manos pero sí que hubo que suspender la liga a falta de dos jornadas. No nos impidió movernos pero dejamos de competir antes.
¿Cómo es el fútbol en Islandia?
Es diferente porque tienen pocos habitantes en toda la isla. Todo el país es casi como Pamplona. Nuestro equipo era muy joven. Casi toda la plantilla estaba entre los 18 y 22 años. Son chavales que quieren formarse e intentar dar el paso para jugar en Primera.
¿A qué categoría se podría asemejar con el fútbol en España?
Fui a ver varios partidos de la Primera División e igual algún equipo se asemeja a los de Segunda B de aquí, pero en la división en la que jugaba yo sería como una Tercera o incluso menos. Allí, los jugadores no viven del fútbol. Tienen sus trabajos o estudian porque el fútbol no es el deporte mayoritario.
¿Hacía algo más que jugar a fútbol?
Me dieron la opción de estar algunas horas ayudando en las instalaciones del club, pero, como solo fui para tres meses, me dijeron que no hacía falta. Así que me dediqué a jugar y disfrutar más del país. En otros clubes, había jugadores españoles que trabajan sus ocho horas y luego jugaban a fútbol.
¿Cómo se comunicaba?
Hablaba en inglés, pero la pena es que entre ellos hablan en islandés. Entonces, para involucrarte en una conversación y enterarte de algo, era imposible. Aprendí alguna palabra suelta, sobre todo del fútbol.
¿Qué le pareció la experiencia?
Nunca había vivido fuera de casa, así que para mí fue un aprendizaje. Además, las personas que conocí, entrenadores, compañeros y demás, eran todos muy nobles y se portaron de lujo conmigo. También me llevó la amistad que hice con los dos españoles, Jon Tena y Alejandro Zambrano. Y, sobre todo, los paisajes que hay allí. Son espectaculares. Merece mucho la pena porque es precioso.