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FÚTBOL INTERNACIONAL

Cuando los hinchas de fútbol se toman la justicia por su mano

Seguidores incendian el coche de un futbolista del Foggia tras la derrota del equipo y en Inglaterra agreden a un jugador del Aston Vila

Momento en el que un aficionado sacude un puñetazo al jugador del Aston Vila,

Momento en el que un aficionado sacude un puñetazo al jugador del Aston Vila, Jack Grealish.

REUTERS
Actualizada 10/03/2019 a las 18:41
  • Agencias. Milán/Londres
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El hincha o aficionado al fútbol suele encontrar un motivo de desahogo cada domingo, cuando acude a animar al equipo de sus amores, a gritar y descargar tensiones enmascarándolo con los ánimos con los que trata de ayudar a su equipo en pos de la victoria, siendo capaz de llegar a límites insospechados por darlo todo por sus colores. Pero también suelen darse casos que se sitúan en el lado más demente del forofismo que lleva a los seguidores a acometer actos fuera de toda lógica. Y este fin de semana, tanto en Italia como en Inglaterra, se han llevado el premio a la afición más cafre de la competición balompédica. Y es que los supuestos seguidores, incondicionales y fans de Foggia y Aston Vila, decidieron tomarse la justicia por su mano y demostrar el apoyo al equipo de sus amores incendiando el coche de un futbolista o agrediendo, en medio de un partido, a otro jugador. 

Concretamente en Italia, el automóvil perteneciente a Pietro Iemmello, futbolista del Foggia Calcio, fue incendiado la pasada madrugada después de su derrota (1-0) en el derbi regional ante el Lecce, según indicó este domingo el propio club de la Serie B tras las informaciones publicadas en prensa.

El coche de Iemmello resultó dañado durante un ataque en el centro de la ciudad. Los reportes señalaron que un explosivo improvisado fue lanzado al vehículo que pertenece a la familia Sannella, dueña del club, aunque sin causar daños; y también que un petardo fue lanzado contra la casa del centrocampista Massimiliano Busellato.

El equipo, en una mala racha y al borde del descenso con 26 puntos, condenó estos incidentes a través de un comunicado en su página web. La nota los describió como "ataques viles", pero sin detallar las repercusiones judiciales al respecto.

"Todos los hinchas del Foggia esperan que el equipo pueda mantener la categoría en la Serie B, recuperada con dificultad después de 19 años, pero es inadmisible presenciar actos criminales que sólo pueden dañar al club y a toda la ciudad", prosiguió el comunicado.

El Foggia agregó que el técnico Pasquale Padalino había sido despedido por esos malos resultados. "No hay lugar para la violencia en el deporte", aseguró mientras tanto el alcalde de la ciudad de Foggia, Franco Landella, a través de Twitter.

AGRESIÓN EN LA SEGUNDA INGLESA

Y en las islas británicas también se vivió otro ejemplo de cómo no se debe animar a un equipo. La peor parte se la llevó Jack Grealish, jugador del Aston Villa, quien fue agredido por una persona que saltó al campo desde las gradas durante la disputa del derbi entre los 'Villanos' y el Birmingham City de la 'Championship' (Segunda división inglesa).

El incidente ocurrió en el minuto 10, cuando un aficionado saltó desde las gradas y propinó un puñetazo por la espalda a Grealish.

Esta persona fue rápidamente reducida por la seguridad del estadio y por los jugadores y, según confirmó la policía de West Midlands, ha sido arrestada.

A la postre, Grealish dio el triunfo a los suyos con un gol en el minuto 67.

El Aston Villa publicó un comunicado en el que dijo que se ha cruzado "una línea roja" en este acto "cobarde" que "no tiene precedentes en el fútbol inglés".

El Birmingham se ha disculpado por el incidente y la 'English Football League' ha condenado la acción: "Es una situación que no debería tener que ser afrontada por ningún jugador".

Menos mal que son dos ejemplos que, precisamente por no tratarse de algo cotidiano, quedan en la anécdota, aunque de muy mal gusto. Y es que el seguir a un equipo y apoyarlo no siempre puede justificar cualquier comportamiento. Sobre todo en un deporte donde se supone que debería imperar el 'Fair Play'.

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