Fórmula 1
Leclerc estrena su contador de 2026 con una anticlimática victoria
El monegasco se impone a Russell y Hamilton en Silverstone, donde se finalizó tras el coche de seguridad. Alonso acabó 18º y Sainz, 12º


Publicado el 05/07/2026 a las 18:18
Charles Leclerc acabó con algo más de año y medio sin victorias -la última que le contaba era la de Austin en 2024- en un Gran Premio de Gran Bretaña que se decidió en los despachos, después de que el coche de seguridad determinase el final. El monegasco se impuso en la meta a George Russell, que pescó en el río revuelto de Silverstone, y a Lewis Hamilton, que estuvo metido en varias refriegas e incluso fue investigado al final por no respetar las banderas amarillas. El líder Antonelli se vio perjudicado por problemas mecánicos que hicieron de su Mercedes algo incontrolable.
Con Carlos Sainz 12º sin opción a mucho más, la única alegría que se llevó Fernando Alonso fue su victoria en la esperada carrera con los coches de choque de Lego en la previa. El asturiano volvió a la realidad en plena carrera y se hundió en la parrilla. No fue último, porque los problemas mecánicos de otros lo evitaron, pero sí antepenúltimo. Lo que Lego te da, Aston Martin te lo quita.
OTRA PÉSIMA SÁLIDA DE ANTONELLI, Y VAN
Tras ver cómo Fernando Alonso, flamante ganador de la carrera de Lego, se tenía que meter en boxes para salir desde el pitlane después de una pequeña avería en la vuelta de formación, se tomó la enésima salida de pista en la que Antonelli demostró que no sabe salir. No solo perdió la posición con Hamilton, que partía segundo, sino que además también cedió con Leclerc. Y es que el monegasco tenía claro que después de muchas dudas en el arranque de temporada y ver cómo su compañero le estaba arrasando hasta el momento, quería quitarse ese vacío en la cuenta de victorias.
Por detrás, unas cuentas refriegas propiciaron momentos de bandera amarilla. Por ejemplo, Piastri se tocó con un rival y se vio obligado a entrar a boxes para cambiar el morro. Albon, con el Williams, se llevó puesto a un Bearman cuyo Haas tenía serias dificultades para no salirse solo.
Para sorpresa de propios y extraños, los comisarios fueron justos con Lewis Hamilton y le sancionaron. Más que merecidamente, al heptacampeón le cayeron cinco segundos por moverse en la salida de la carrera. Pocos creían que al muy británico y mucho británico Hamilton lo fueran a sancionar aquí, pero no se puede negar que sobre justicia debía hacerse. Este suceso propició que los Mercedes, que llegaban a la caza, tuvieran que pasar al ataque. forzando a su vez un cambio de estrategia para el heptacampeón. Consciente de que sus opciones quedaban lastradas, se dedicó a intentar frenar a Antonelli para proteger a Leclerc. A sus 41 años, Hamilton trató de sujetar al adolescente que le sustituyó en Mercedes, aunque totalmente impotente acabó cediendo dos vueltas después. El italiano, que ya en la carrera corta demostró que tiene cogida la mano en la gestión de la recuperación de energía, sorprendió al de Ferrari y le arrebató la segunda plaza. La labor de escudero de Hamilton fue clave para lo que restaba de carrera, ya que forzó a Antonelli a apretar más de lo previsto para intentar dar caza a un Leclerc que quedó en manos de los estrategas de Ferrari. Más peligroso que salir al sol en pleno Garcillán, Segovia, en plena ola de calor de julio.
LA PERSECUCIÓN DE ANTONELLI NO CULMINA
Mediada la carrera, a la hora de las paradas en boxes, llegó la oportunidad de Antonelli. El italiano estiró su entrada a cambiar ruedas para intentar aprovechar un eventual 'undercut', especialmente factible en este circuito donde trazar por el pitlane es más rápido que hacerlo por la pista ya que se recorre menos distancia. La idea era tan audaz como difícil.
Por detrás, en la lucha por el podio, Verstappen, Russell -que se descolgó de la lucha por el podio por un pinchazo lento- y Hamilton se las tuvieron de todos los colores. Especialmente los dos pilotos británicos, que se pasaron y repasaron mientras dejaban que un Verstappen que llevaba más vueltas en sus ruedas -fue el primero en hacer el cambio de ruedas- se escapase ligeramente. Desde la radio avisaron a Hamilton para calmarle con un claro "sé paciente", mientras Russell intentaba quitarse de líos para perseguir al neerlandés de Red Bull. No le salió bien y, de la impotencia, acabó echando de pista a Verstappen justo al entrar a boxes para hacer su parada en boxes.
Cuando paró Antonelli, la lucha por la victoria quedó en manos de dos. Leclerc heredó el primer puesto para las últimas quince vueltas, lo que le obligó a poner toda la carne en el asador para defenderse de Antonelli.
ANTONELLI SE DESMONTA, VERSTAPPEN SE ESTRELLA Y LECLERC SE ESCAPA
La suerte se alió con Ferrari. El abandono de Hulkenberg por avería en su Audi propició otro ingrediente más para el final de carrera. El coche de seguridad virtual desplegado hasta quitar el monoplaza averiado permitió a varios pilotos entrar en boxes, si bien ninguno de los de arriba se la jugó. Y cuando parecía que iba a ser otro día para Antonelli, la mecánica le perjudicó. Un problema en su Mercedes le obligó a entrar a boxes para cambiar el morro, porque ese coche no iba del todo ajustado. Conducir se hizo mucho más difícil para él, hasta el punto de que se hundió de la zona alta. La siguiente solución de Mercedes no fue mucho mejor: le arrancaron un trozo de la suspensión delantera y a correr. Para sorpresa de nadie, no funcionó y ese coche fue todo un peligro, hasta el punto de que le sancionaron.
Pero el gran giro final de guión no fue suyo sino de Max Verstappen. El neerlandés se salió en Stoke, donde dejó su coche aparcado frente a la grada de Lando Norris, forzando la salida del coche de seguridad. A falta de cuatro vueltas, se vio la eventualidad de que no se relanzara la carrera. Esto benefició a Russell, que entre todos los problemas se vio segundo tras Leclerc y delante de Hamilton.
La FIA podía haber elegido entre el espectáculo o la tranquilidad y como aquel niño de la piscina, eligieron la tranquilidad. En la penúltima vuelta anunciaron que la última vuelta se haría sin coche de seguridad, pero se arrepintieron en el último instante y en un final totalmente anticlimático se resolvió el Gran Premio tras el coche de seguridad. Leclerc sumó su primera victoria del año sin tener que defenderse al final por delante de Russell, que trincó un segundo casi sin querer, y de un Hamilton que mereció más.