Motor
El piloto que corre encierros
El pamplonés afronta su tercera temporada como piloto de rallies tras sufrir un accidente que le dejó fuera el año pasado. Es el único navarro en el Campeonato Nacional. Comparte su pasión por lo rallies con la de los encierros


Actualizado el 15/04/2026 a las 07:07
Las sensaciones de riesgo, adrenalina y velocidad son casi más importantes para Pablo Alfaro Cañete (9 de abril de 2002) que el comer. El joven de 24 años afronta su tercera temporada como piloto de rallies y será el único navarro en el Volan FAPA de Asturias y en el Campeonato Nacional de la Sandero ECO Cup. Tras tener que abandonar la pasada campaña por un accidente en el Rally Villa de Llanes, afronta este fin de semana un nuevo año con el visto bueno del test realizado el pasado sábado en Fitero. Junto a su nuevo copiloto, el asturiano Rubén Arboleya, probaron el Dacia Sandero después de no correr durante todo el invierno.
En apenas tres kilómetros de una carretera cortada junto a la localidad ribera, el coche rodó innumerables veces a modo de prueba para la primera competición del año. “Hay que recuperar el feeling con el coche, es un poco especial. Los neumáticos de calle y las nuevas pastillas de freno de serie lo hacen muy divertido y manejable. Tenemos que ajustarnos también el nuevo copiloto y yo para que el día de la competición no haya sorpresas. Empieza la fiesta”, declaraba Alfaro al inicio de la jornada del sábado.
“A mi padre siempre le han gustado los coches y veníamos al Rally de Fitero pero no más allá de eso”, comenta respecto a sus inicios en este deporte. Pablo es el primero de los Alfaro que se aventura como piloto y su razón por ello recurre a “esa sensación de límite” y el entorno. “Mira dónde estamos -declara mientras señala al paisaje- el campo tiene un papel importantísimo en la carretera. Si llueve o no, si hay barro, humedad... cada curva es un mundo y me gusta eso”, explica.
Después de tres años como copiloto, quiso dar un paso más y coger las riendas. “Le calenté la cabeza a mi padre y nos decidimos a correr rallies. Nos atrevimos a lo grande, con el Campeonato de España. Lo normal es empezar en regionales, tuvimos que aprender a marchas forzadas. Fue una aventura, yo nunca había sido piloto y pasé a medirme con los mejores. Lo pienso ahora con perspectiva y era hasta peligroso, no sé cómo conseguimos que saliera todo bien”, comenta.
Así fueron las primeras andanzas de los Alfaro en los rallies, pero en la ecuación no solo sumó su padre. El asiento de copiloto lo ocupó su hermano, Javier. “Los éxitos en familia son por cinco. Pero cuando las cosas venían mal dadas daba pie a discusiones, y muchas veces lo mejor es separar los caminos para que los problemas no afecten en casa”, añade.
EL VALOR DEL COPILOTO
Pese a que todos las miradas se centran en el piloto, Alfaro destaca la importancia de su guía dentro del coche y la labor que tiene en cuanto a conocimiento del coche. “Cualquiera puede ser piloto, es capaz de ir más o menos rápido. Pero un copiloto tiene que saber anotar las curvas, ser ordenado, comunicárselo bien al piloto y muchas otras labores fuera del coche: llevar cronometrajes, presiones de ruedas... Al final , aunque suene a sibarita, el piloto solo se dedica a correr y el copiloto hace todo lo demás”, comenta.
El sucesor de su hermano esta temporada será Rubén Arboleya, y Alfaro destaca la importancia de su origen asturiano de cara a la competición: “Allí corren mucho y se saben las carreteras, pero Rubén me va a ayudar mucho en esas cosas. Es muy profesional, muy serio y tiene la misma ambición que yo”.
El campeonato asturiano tiene cinco pruebas que comienzan este 18 de abril y finalizan en diciembre, donde se premia la regularidad de los resultados. Es ahí donde Alfaro destaca su progresión en estos años. “Pensaba que los rallies eran un deporte y ahora lo entiendo de una manera completamente diferente. No es ni mucho menos lo que me imaginaba en tema de preparación, de cómo mejorar o trabajar. De nada sirve correr el primer rally y ganarlo y luego no acabar o romper el coche, es el equilibrio entre cabeza y velocidad”, explica.
El año pasado, en el Rally Villa de Llanes, Pablo y su hermano se salieron de la carretera en un a curva a las once de la noche junto a una granja. Un accidente que solo tuvo daños materiales pero los obligó a abandonar la carrera. “El tramo patinaba de las vacas que pasan y me entró prisa en la peor curva de la prueba. El accidente no me hace tener más cautela, son cosas que pasan. El problema lo tendría si no supiese por qué me salí. Estuve muchas horas viendo esa curva y ahora eso no está en mi cabeza”, señala.
UNA PREPARACIÓN MENTAL
La del sábado en Fitero fue la primera vez que Pablo Alfaro se subió en el rally este 2026. Pero el simulador virtual le hace tener la velocidad en mente durante la pausa invernal. “Me acaba ayudando, pero el factor riesgo no está. Te das un zambombazo, le das a reiniciar y ya está -comenta riendo-, en la vida real son miles de euros y puedes hacerte daño a ti y al copiloto”.
Más allá de eso, el navarro destaca el valor que tiene la cabeza en un deporte en el que te juegas la integridad física en cada curva, y un pequeño detalle puede ser decisivo. “Hago algo de deporte y me mantengo sano, pero lo importante es la cabeza, lo mental es todo. Me preparo mucho el tema de los reflejos”, añade.
Las mencionadas pruebas constan de cuatro tramos, de aproximadamente 14 kilómetros, por los que los pilotos pasan dos veces. En total pueden llegar a hacer 100 kilómetros cronometrados durante todo el día, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde: “El rally es agotador”. Pese a la poca experiencia del navarro no se esconde a la hora de fijarse metas. “La idea es llegar a diciembre con opciones de ganarlo, de estar en la pomada”, comenta.
Meterse en este mundo no solo conlleva arriesgarte a una salida de carretera, la económica es la barrera de entrada a tener en cuenta. “Es caro, sobre todo el tema de inscripciones o ruedas. Al final no es un coche que requiera mucho mantenimiento más allá de las pastillas de freno. Pero el equipamiento, viajes o la gasolina, más ahora, suponen mucho dinero. Tengo que agradecer a Unsain Grupo principalmente”, explica.
Pese a confesar que es un “orgullo” ser el único representante de la Comunidad foral, Alfaro es crítico con esta situación. “Se nos llena la boca en Navarra con el automovilismo, pero ahora creo que en rallies está la cosa un poco fría. Es un orgullo pero tampoco me siento respaldado por la Federación Navarra. Si fuésemos 20 pilotos lo entendería pero soy el único estos tres años en el nacional y en Asturias. No te digo un patrocinio pero un poco de interés, aunque no tengo rencores”, añade.


La "debilidad" de uno de los corredores más sobresalientes
Si en los últimos años han encendido la televisión a las 8 de la mañana para ver el encierro de San Fermín le habrán visto delante de un astado en el tramo Estafeta-Telefónica. Pese a que Pablo Alfaro prima “el rally por encima de los encierros”, califica esta pasión como su “debilidad”. Para él, los encierros sanfermineros son una obligación y por si fuera poco, es uno de los que no cesa una carrera en dejar los momentos más impactantes y arriesgados.
“Suena contradictorio ese nivel de preparación en los rallies, sponsors y luego vas y te juegas el tipo ocho mañanas en Pamplona. Se asemeja mucho con los rallies, tienes obstáculos, tomas de decisiones muy rápidas. No tienes personas que te pueden empujar pero al final lo puedes enfocar de la misma manera. Me intentó concentrar y visualizar el tramo. No me pongo demasiado nervioso pero siempre hay que tener ese nudito en el estómago, esas mariposas y también el miedo. Sin ese factor no merece la pena correr”, declara.
Alfaro es consciente de los peligros que conlleva ponerse delante de los astados. Y de hecho, ha tenido varios ‘sustos’, lo más reseñables en Tafalla y en el Pilón de Falces. “En la entrada a la plaza en 2023 tuve quizá un exceso de confianza porque venía de un verano corriendo muy bien. Bajé un poco la guardia, un manso me empujó y me lanzó contra la pared. Salí rebotado, un toro me embistió y me rompió varias costillas perforándome el pulmón. Te pones en lo peor. En Falces el año pasado una vaca me dio con el cuerno en la cara, me falta un cachito de oreja. Solo se vive una vez y no quiero arrepentirme de nada”, añade.
DNI
Pablo Alfaro Cañete. Nació en Pamplona el 9 de abril de 2002, hermano de Javier e hijo de Félix y Helena. Estudió en el colegio Irabia y posteriormente estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Navarra. Trabaja en el sector inmobiliario. Estuvo tres años de copiloto y como piloto quedó tercero en el Rally Princesa de Asturias, en el Rally Rias Baixas y segundo en el Rally Narón.