Exciclista de Caja Rural

Sergio Román: "Voy en silla de ruedas, pero sigo viviendo y quiero hacer muchas cosas"

La vida es algo tan frágil que puede cambiar en un segundo. La de Sergio Román se paró el 7 de marzo de 2023 cuando se estrelló contra un coche cuando se entrenaba en su bici de crono

Sergio Román Martín, con sus excompañeros de equipo del Caja Rural-RGA
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Sergio Román Martín, con sus excompañeros de equipo del Caja Rural-RGA
Sergio Román Martín, con sus excompañeros de equipo del Caja Rural-RGA

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Luis Guinea

Actualizado el 07/02/2024 a las 15:22

Ser ciclista imprime carácter, porque es una forma de entender la vida. Uno es ciclista siempre, aunque la vida te de palos tan duros como el de Sergio Román Martín (Galapagar, 13 de diciembre de 1996). El 7 de marzo de 2023 se entrenaba con su bici de contrarreloj, cuando al salir de una rotonda se estrelló contra un coche que estaba detenido en el arcén. El entonces ciclista del Caja Rural-RGA sufrió una grave lesión medular. Hoy se mueve en una silla de ruedas.

¿Cómo va la vida?

Bien, diferente a lo que era antes. Peor, para ser sinceros. Pero mi lucha es para que sea mejor.

A estas alturas de la temporada el año pasado usted se había presentado con Caja Rural-RGA, estaba compitiendo...

Sí, hace un año estaba con el equipo. Ahora he estado con ellos de otra manera, no la que pensaba ni la que me hubiera gustado, pero estoy, que es lo importante.

¿Cómo es su nueva vida?

Peor que la que tenía, porque yo desde pequeño había soñado con ser ciclista profesional, estar y correr con los mejores. Y lo había cumplido. Disfrutaba mucho de lo que tenía, pero vivir también es que sucedan cosas no planeadas y que ocurran. A mí aquel accidente entrenando me ha cambiado la vida por completo. Ahora estoy adaptándome a esta nueva forma de vivir, siempre con el optimismo de que todo va a ir bien, y a mejor.

Después de tener el accidente usted estuvo en el hospital de Toledo para personas con daño medular. ¿Cómo es afrontar esa nueva realidad?

Se te para la vida de repente. Y no es fácil. Nosotros como deportistas creo que tenemos un optimismo que es casi natural. Pasas horas de esfuerzo que te van a dar unos resultados, y piensas que todo eso es aplicable a la vida. Si tienes un problema, crees que trabajando un determinado tiempo, se va a solucionar en una semana, un mes... Pero cuando te enfrentas a esto ves que hay cosas que no son tan sencillas, que el mundo es más grande de lo que te piensas. Este (el de la movilidad) es un problema que no puedo solucionar, pero sí adaptarme a ello.

Su diagnóstico es el que es.

Tuve una lesión medular, y dentro de ellas es la más grave y no se está recuperando nada. Si en el primer año no recuperas nada, es muy difícil que luego lo consigas. Sé que me tengo que adaptar a esta nueva forma de vivir. Pero soy optimista con las investigaciones futuras.

Supongo que hay un momento en el que uno se lleva un sopapo vital tremendo.

Sí, siempre tienes un hueco para la esperanza, pero cada día que pasa pierdes un 1% de posibilidades. Hay un momento en el que el interruptor de las expectativas baja, entonces empiezas a ser consciente de que igual no te recuperas. Asimilarlo es difícil. Creo que aún no lo he conseguido del todo, pero cada día lo llevo mejor, porque trato de llevar la mejor vida que puedo.

¿Ha tocado fondo?

No tengo días malos, porque tener un día completo malo es difícil. Pero todos los días he tenido, tengo y tendré momentos malos, esto es así. Es una situación a la que al final te acostumbras, pero no me quiero llegar a acostumbrar a la situación de que estoy como estoy. No es fácil.

Cuando uno pasa por un trance así, ¿uno se agarra a la fe, a sus fuerzas, a su tesón?

Me agarro al futuro. Parece que la ciencia va bien, va rápido, y hay avances que pueden hacer que mi calidad de vida sea un poco mejor. Es un futuro a medio largo plazo, y me agarro a eso. Y si no, me agarro a que mi día a día sea lo mejor posible con mi familia, haciendo deporte, con la gente que me apoya...

Usted ha probado ya exoesqueletos y medios para tratar de ganar en movilidad.

Sí, yo no me quedaría tranquilo si no hiciera todo lo que está en mi mano por volver conseguir a andar o a moverme por mí mismo. Si no puedo conseguirlo, por lo menos trabajo porque mi salud sea la mejor posible. En la musculatura, huesos, mi aparato digestivo... Me cuido al máximo.

Su sueño era ser ciclista, en esta nueva vida ¿cuál es su sueño?

No es fácil. Tengo dos sueños. Uno es volver a montarme en una bicicleta en algún momento de mi vida, y por ahora no lo voy a conseguir. El otro es aprender a disfrutar de la vida de esta manera, en una silla de ruedas. Y eso puede ser ligado al ciclismo o haciendo deporte de otra manera.

¿Y estudiar?

Soy licenciado en LADE, me saqué la carrera cuando estaba en amateurs. Y me he sacado el curso de director deportivo de ciclismo. No tengo nada planeado, iré viendo, no está claro.

Después del accidente usted ha seguido vinculado de alguna manera a Caja Rural. ¿Cómo ha sido la respuesta del equipo?

Muy buena. Me han tratado de maravilla, como uno más, desde el primer día. La respuesta del equipo ha sido la mejor, y diría que es la que se tiene que dar, aunque normalmente no se da. Me siento super arropado por Caja Rural.

¿Y sus compañeros?

Todos me tratan muy bien. Con los que ya tenía buena relación ahora tengo incluso mejor. Siento que en el equipo tengo amigos buenos, de verdad.

Hace unos meses Josu Etxeberria fue atropellado cuando se entrenaba y sufrió heridas muy graves. ¿Tiene contacto con él?

Sí, solemos hablar. En su momento él me animó mucho. Cuando me enteré de la noticia pensaba que su caso iba a ser el mismo, pero por suerte no ha sido así. Josu es un tío duro, es cabezota, y lo superará.

¿Cómo vive ahora el ciclismo?

Con mucha envidia, porque sigo siendo fan de esto. Lo veo con la idea en la cabeza de cómo lo haría yo. Pero trato de disfrutarlo todo lo que puedo, pero con dos caras de la moneda en los sentimientos. Siento nostalgia.

La actitud de mucha gente hacia enfermos con lesión medular es como la de un sentimiento de pena. ¿Cómo vive eso?

Mal. Yo no quiero ser alguien que cause una sensación de pena. A mí antes me paraba la gente que conocía porque me admiraba como ciclista. Ahora hay gente que te dice: pobrecito, ¿necesitas ayuda?. No, no necesito ayuda. Tuve un accidente, me rompí la columna y ahora voy en silla de ruedas. Si necesito algo, lo pido. Pero no me gusta causar pena porque voy en silla de ruedas, ni de lejos. Los bucles de victimismo no van conmigo, y creo que no es bueno para la gente que tenemos esta lesión. Voy en silla de ruedas, y ya está. Pero sigo viviendo y quiero seguir haciendo cosas.

Cuando ve a gente de su edad haciendo el cafre con el coche... ¿qué piensa?

Cuando te pasa algo grave ves que hay riesgos que no vale la pena correr. Conducir borracho, hacer el cafre con la bici o con la moto. Tienes mucho que perder y muy poco que ganar. Como es tan poco probable que te pase, no piensas en eso y en sus consecuencias. Vivimos en una sociedad acostumbrada a correr unos riesgos que son innecesarios. No merece la pena.

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