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Ciclismo

Miguel Induráin: “Me extraña que en una sociedad tan inmediata se acuerden de mí”

El pasado domingo se cumplieron 25 años de la retirada de Miguel Induráin del ciclismo. Aquel 2 de enero de 1997 el deporte mundial sufrió un seísmo gigante. Un cuarto de siglo después Induráin sigue siendo el Induráin de entonces

Ampliar Miguel Induráin, en bicicleta, en un tramo de sterrato en las proximidades de Azpa. El pentacampeón sigue montando en bici
Miguel Induráin, en bicicleta, en un tramo de sterrato en las proximidades de Azpa. El pentacampeón sigue montando en biciJesús Caso
Publicado el 06/01/2022 a las 06:00
Hay grandes estrellas de la historia del deporte mundial que, una vez jubilados, han envejecido mal. Porque una vez salidos de la burbuja del deporte no han sabido adaptarse a la vida civil. No es el caso de Miguel Induráin Larraya. A sus 57 años, 25 como ciclista jubilado, Miguel sigue siendo el Miguel de siempre. El pentacampeón disfruta de una vida plena, que es así.
El 2 de enero se cumplieron 25 años de su retirada del ciclismo, ¿cómo vivió una efeméride así?
Como un día normal. Han pasado 25 años de que dejé el ciclismo, tampoco le he dado muchas vueltas.
Han pasado 25 años, un cuarto de siglo. Mucho tiempo.
Sí, es un número redondo, te das cuenta de que el tiempo va pasando muy rápido, pero sin más. Tampoco le he dado importancia.
Pasados 25 años, ¿qué imagen le viene a la memoria de aquel día?
Ninguna en concreta. Sí que fue un día importante, porque decidí terminar mi carrera deportiva y fue un paso difícil de dar. A la hora de plantearte la retirada le das vueltas, lo piensas porque quieres acertar con la decisión. Pero en cuanto ves que es lo mejor que puedes hacer, no hay más problemas.
¿Estaba nervioso cuando empezó a leer aquello de hoy 2 de enero de 1997...?
No, nervioso para nada. Ya tenía experiencia de haber dado muchas ruedas de prensa y de comunicar cosas. Fue diferente decir que retiras que lo que haces cuando ganas una carrera, pero no estaba nervioso, no.
¿Durmió bien la víspera?
Perfectamente. Lo pasé peor en los meses previos, porque tenía la incertidumbre de si seguía o no seguía corriendo. Recuerdo que me retiré de la Vuelta, me tomé unos días de vacaciones y luego estuve un tiempo pensando qué hacer con mi carrera deportiva. Pero una vez tomada la decisión no le di más vueltas. Lo del día 2 de enero era decir que se terminaba, ya está.
¿Cuánto le costó decidirse?
Mucho. Y no era una cuestión de tener más o menos ofertas o de dónde correr, sino ver si yo estaba convencido o no de qué hacer con mi carrera, de si seguir o no seguir. Esa era la cuestión. Lo de buscar ofertas o correr en uno u otro equipo no me preocupaba tanto. Y en cuanto me decidí, adelante.
¿Usted dejó el ciclismo por una cuestión física, motivacional...? Cuando anunció su retirada hace 25 años dijo que estaba convencido de que podía pelear por ganar el sexto Tour.
Yo empecé en el ciclismo muy joven, llevaba muchos años en profesionales, llevaba mucha paliza encima, y me costaba mucho trabajo ponerme en la mejor forma; había lesiones y notaba que el esfuerzo que tenía que hacer para ser competitivo era muy grande. Si estás arriba, tienes que estar al 100%, en cuanto bajas un poquito, se nota. Yo vi que era el momento de dejarlo. Si seguía era para estar arriba, al 100%, no estar por estar. Por eso lo dejé.
25 años después, ¿cómo fue su aterrizaje en la nueva vida más allá del ciclismo?
Cuando dejé la bicicleta no sabía muy bien qué hacer. Probé varias cosas. Estuve en organismos del ciclismo, como la UCI, también estuve de comentarista en la radio, en la tele, de columnista en el Marca... Eso no me gustaba. Al final tenía que viajar y acababa haciendo la misma vida que cuando era corredor compitiendo, todo el día de aquí para allá. Eso ya lo había vivido, ya lo había hecho, y no me gustaba. A mí me gusta andar en bici, no lo otro. Y después con el tiempo he ido probando, haciendo y eligiendo. He entrado en negocios, he salido... Con el paso del tiempo eliges lo que quieres, lo que te gusta.
En realidad usted nunca ha estado quieto. Siempre ha estado metido en algo.
Desde que he dejado el ciclismo, sí. Es verdad que en los dos últimos años he estado más tranquilo, porque el Covid ha suspendido muchas cosas y eventos. Pero hasta entonces siempre he tenido cosas para hacer.
¿Le hubiera gustado poder llevar una vida más tranquila?
Yo llevo la vida que quiero, la verdad. Sí que me debo a gente que me ha ayudado en otras etapas de la vida y con la que tengo relación y quiero colaborar con ellos. También tienes obligaciones y compromisos. No tengo muchos días de no hacer nada, siempre tengo cosas y si me quiero liar, hay mil propuestas.
¿Qué cosas le gustan que no sean la bici?
Me encanta hacer cosas en casa para mí. Desde arreglar bicis a chapucillas de casa... menos cosas de electricidad hago de todo.
¿Se ve en un despacho, en una oficina, en una fábrica?
No, no no. No me van ningún trabajo de ese tipo. A mí me ha gustado siempre ir a mi aire.
Y en todo este tiempo nunca ha dejado de andar en bici.
Nunca. Es lo que más me gusta y en estos años he ido haciendo mis kilómetros, unos más y otros menos.
¿Cuántos kilómetros hace ahora al año?
No los cuento. Hay años que tengo compromisos fuertes, como la Mallorca 312 o la Quebrantahuesos, y ando mucho más porque a ese tipo de eventos hay que ir preparado. Y otros, bastante menos.
10.000 kilómetros al año en bici ya se hará.
Sí, o bastantes más. Pero salgo cuando me apetece, sin obligaciones. Por ejemplo, en este mes y medio que hemos tenido de tiempo muy malo en Pamplona casi no he salido en bici. Yo los días que llueve, no salgo. Otra cosa es que me pille el agua cuando ya he salido. Pero mojarme por mojarme, no. Ya no estoy para humedad ni para andar con lluvia. Eso cuando era profesional.
¿Va por donde siempre?
No tengo una ruta fija. Sí que tiro más por la zona norte de Navarra o por la parte de Lumbier, porque me viene más a mano. Hacia Estella, Alsasua o por ahí suelo ir menos, me gusta menos.
¿Salidas con puertos o sin puertos?
Depende. A mi ritmo yo subo lo que sea. Por Urepel y esa zona hay buenas emboscadas y disfruto. Con los desarrollos que llevan ahora las bicis se puede ir casi a cualquier sitio.
Ha hecho también mountain bike, gravel...
Sí, he probado casi de todo. Campagnolo, por ejemplo, va sacando componentes y me las pasan para que los pruebe. Pero a mí lo que me gusta es la bici de carretera. Solo me queda por probar las marchas tipo retro y la bici eléctrica, que ya la probaré.
¿Caerá en las bicis eléctricas?
Sí, sí... En cuanto evolucionen un poco las bicis eléctricas, allí voy. Me gusta probar materiales.
En las marchas, ¿sale a disfrutar o a competir?
Pues hago de todo. En algunas salgo a competir, lo doy todo, me pico y luego se va todo al cisco. Pero mi idea de partida es no competir, pero al final porque vas con uno o con otro o por lo que sea terminas liado. Pero hay cosas que tengo claras, no arriesgo en las curvas ni bajando. Eso, no.
¿En 25 años ha hecho en bici alguna locura confesable de 300 kilómetros o más?
Alguna, alguna y algún kilómetro más de 300.
¿Confesable esa locura?
No, no. Sí, eran más de 300 kilómetros.
Si mira la gente con la que usted corrió hace 25 años, hay más de uno que ha terminado con problemas.
Bueno, el ciclismo es un reflejo de la vida. Al final hay gente que tiene problemas y acaba mal, otros pasa el tiempo y sigue andando muchísimo en bici, otros se meten a hacer Iron man, otros dejaron el ciclismo y desde entonces no han hecho absolutamente nada. Hay gente que se ha puesto a trabajar, otros que llevan mala vida y terminan como terminan... Hay de todo, como en la vida.
Usted siempre ha llevado la misma vida, muy tranquila, como si nada hubiera cambiado.
Hago lo que me gusta, siempre he llevado la misma vida. He tenido ofertas de trabajo, pero no me han convencido.
¿Le han tentado para entrar en política?
Hace muchos años me tentaron medio en broma, pero en serio no. No me metería ahí. Los políticos ya saben como soy, y ya saben que ese no es mi campo, no estoy cómodo.
Una de las cosas que dijo el día que se retiró fue que su familia le esperaba. ¿Cómo ha sido eso 25 años después?
Tengo tres hijos, los he visto crecer a todos y he disfrutado de ellos. Otra faceta diferente, ahora los hijos ya están a otra cosa.
¿Es un padre muy exigente?
No, tampoco. Los tiempos son diferentes. Yo volé de mi casa a los 17 años, y tampoco les voy a decir que no. Hay que aceptar los cambios, son ley de vida.
¿Cómo ha cambiado el ciclismo en los 25 años que han pasado desde que lo dejó?
Yo creo que todo sigue siendo muy parecido. Las carreras, el calendario, la forma de correr... no sé, tampoco veo que haya cambiado mucho. La mayor diferencia que veo es que ahora todo es mucho más global, desde las carreras a los equipos. Antes funcionábamos por Europa, básicamente. El Tour, el Giro y la Vuelta siguen siendo igual.
Es un ciclismo mucho más tecnológico.
Claro, pero como se aplica la tecnología a otros aspectos de la vida. Todos los medios tecnológicos se aplican al ciclismo, es lo normal. No puede ser que la sociedad vaya por un lado y el deporte por otro.
¿Usted es muy tecnológico?
A mí me gusta ir a la última en bicicletas y me gusta probar materiales nuevos. En eso sí que me gusta la tecnología.
¿Pero usted mide vatios y rendimientos en bici?
No, no esas cosas no van conmigo. Tampoco tengo Strava ni registros de nada. No, no me gustan
Pero cambio electrónico, sí.
Tengo bicis con cambios electrónicos, otros con cambio manual, de todo. La tecnología me gusta en la bici.
Han pasado 25 años de su retirada y no ha escrito su biografía.
No. Sé que ha habido gente que ha escrito libros y tal sobre mí, pero una biografía, no.
¿Por?
Porque es algo que no me llama la atención. No va mucho conmigo.
Todos los grandes deportistas tienen su biografía.
La tienen los grandes, los que no son tan grandes y los pequeños que quieren parecer grandes también. No, no me van esas cosas. La gente ya sabe muy bien cómo ha sido mi trayectoria y mi historia. Y ya está, no me llama la atención.
A usted no le va el famoseo.
Yo sé que, por la vida que he llevado, en el deporte era una persona pública y la fama o el ser conocido es algo que va con mi carrera. Yo agradezco mucho que la gente me siguiera, pero no soy alguien que viva de la fama ni de ser conocido, ni dándole bombo a las cosas que hago. Sé que soy conocido, eso ha formado parte de mi trabajo, lo acepto y ya está. Pero una cosa es eso y otra es publicar todo lo que haces. No tengo redes sociales, ni publico nada.
25 años después de su retirada usted sigue siendo muy querido y conocido por los aficionados. ¿Qué le dice eso?
Pensaba que con el tiempo iba a pasar más desapercibido. Sí que entiendo que la gente que me siguió en aquellos años se acuerde de mí o me siga o me de las gracias por todo lo que vivimos en aquellos años. Pero me sorprende que por la calle me pare gente joven que no me ha visto correr. Hombre, hoy todo está muy a mano en internet, pero me extraña que los jóvenes me sigan.
¿Le apura que la gente le dé las gracias por aquello?
No, lo llevo bien. Pero que después de tantos años la gente te lo agradezca es emocionante. Ha pasado mucho tiempo, y hay gente que me viene y me recuerda que tal etapa del Tour la vio con su padre... La gente se acuerda mucho, y es algo muy bonito que se acuerden de uno.
¿Alucina?
Supongo que la gente hace conmigo como yo hago con los ídolos que tenía cuando era un chaval. Cada aficionado te viene con una historia, con su historia de cómo vivió toda aquella época.
¿Y le encuentra un motivo a todo esto o le da igual?
Me extraña que viviendo en una sociedad en la que todo va rápido y a los 10 minutos una cosa ya se ha olvidado, haya gente que se acuerde de mí y de lo que hice. Vivimos en una sociedad marcada por la inmediatez. Creo que en la pandemia mucha gente ha tenido tiempo para ver en Youtube las cosas que yo hice hace unos años. Internet ha hecho mucho en ese sentido, y por eso creo que la gente joven sabe y conoce lo que hice.
¿Cuántos amigos le quedan de los de hace 25 años del ciclismo?
Sí que tengo mucha gente conocida, lo que pasa es que cada uno vive donde vive y hace su vida. Verse y coincidir es más complicado. Ahora en los dos últimos años de pandemia ha sido más difícil coincidir en eventos. Pero sí que tengo buenos amigos de hace 25 años y de incluso más tiempo atrás del ciclismo con los que estamos en contacto, sí.
¿Cómo es su relación con José Miguel Echávarri y Eusebio Unzué?
Bien. El fin de semana pasado coincidí con José Miguel y su nieto en el acto que se hizo con Juan Carlos Unzué en Orkoien y nos saludamos. Cada uno llevamos nuestra vida y solemos coincidir casi siempre en historias de ciclismo, y allí hablamos. Pero cada uno lleva su vida.
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