CICLISMO
La bendita locura de Armillas
La meta de Muskilda acogió la etpa reina de la ronda foral con una distancia de 167 kilómetros
Actualizado el 01/06/2019 a las 23:41
Llegada. Santuario de Muskilda.
Kilómetros. 167
Si el ciclismo es tan grande y admirable es, entre otras cosas, por locuras como la que firmó este sábado 1 de junio Gerard Armillas, un catalán de 23 años que corre en el Team Compak. Por la mañana Fransec León, su director, le dijo que estuviera atento a los cortes. Lo estuvo, y en la primera de las ocho ascensiones del día se metió en corte. Fue como cuando uno se mete al mar con resaca. Dejó hacer, pasaron kilómetros, puertos... los 3.397 metros de desnivel y terminó como nuevo líder de la carrera en Muskilda. Le faltó rematar con la victoria de etapa, pero el británico Simon Carr (Aix) se cruzó en su camino.
“Serrano, del Escribano, me dijo: ‘Armillas vente en la fuga’. Y fui”. recordaba en meta el catalán.
Armillas supo navegar en la fuga. Primero con tres compañeros, después con siete más. Los diez llegaron a tener cuatro minutos y medio con el pelotón. Pero el calor y el esfuerzo fueron minando a los escapados. Primero en Erro, después en la subida a Erro por el Camino de Santiago en cemento, Mezquíriz... hasta que se quedó solo en el tramo de sterrato de Orbara.
“Al principio por el pinganillo me dijeron que no íbamos a ningún sitio, pero fuimos pasando kilómetros, manteníamos la ventaja, y seguí, seguí, seguí...”, recordaba en Muskilda.
En el punto más crítico de la subida a Cilveti Juanjo Oroz lanzó a los suyos para reventar la carrera. Llegó a destacar a tres de ellos del pelotón, con otros dos de puente. La estrategia era perfecta. Pero el ecuatoriano Jefferson Cepeda en persona hundió cualquier ilusión. Fue capaz de salir del grupo, llegar hasta los Lizarte y neutralizarlos en persona. Los magentas desistieron ante la superioridad del ecuatoriano. Y no estaban dispuestos a hacerle la carrera a nadie.
Armillas se plantó en Ochagavía con Muskilda por delante y apenas un minuto de ventaja respecto al británico Carr. Los cuatro kilómetros finales fueron una tortura, a falta de 2.000 metros se le apagó la luz. No había más fuerza.
Armillas vio cómo Carr le pasaba sin que pudiera hacer nada por seguirle. Perdió más de un minuto en menos de dos kilómetros, pero llegó con el tiempo suficiente para hacerse con el liderato, como premio a una locura tan grande como hermosa. Por detrás vino el mercancías de Cepeda, que atacó desde abajo y sin compasión. Es el más fuerte, quiere ganar la vuelta, se le acaba el terreno y le queda una etapa.
4 LIZARTES entre los diez primeros clasificados de la general. Lo que les da margen para mover la carrera en la última etapa.