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Gran Premio Miguel Induráin

El G.P. Induráin apuesta fuerte

La clásica volverá a llegar al Paseo de la Inmaculada tras 12 años en El Puy

El G.P. Induráin apuesta fuerte

Los responsables del C.C.Estella y las autoridades municipales, en la presentación del trazado.

Actualizada 27/02/2018 a las 10:08

El ciclismo no vive solo de resultados, sino también de vender imagen, lugares. Por eso los organizadores del G.P. Miguel Induráin le han dado una vuelta al recorrido de 2018. La clásica abandona la que ha sido su meta desde 2006 hasta el año pasado, el repecho de El Puy, para regresar al centro de Estella, en el Paseo de la Inmaculada. Pero no piensen en una llegada simple al esprint, porque el nuevo final tiene su miga.

“El principal problema que le veíamos a la llegada de El Puy es que Estella se quedaba vacía al término de la carrera”, comentaban ayer los responsables del C.C.Estella. Por eso la nueva junta que dirige Fernando Olite pensó en otras posibilidades, pero manteniendo la esencia.

El nuevo recorrido del Induráin tiene 186 kilómetros de recorrido, y se divide en dos partes muy marcadas. 110 premios kilómetros por un terreno repechero, en el que posiblemente castigue el viento, y en el que se forme la escapada. Los últimos 70 kilómetro serán una pelea sin cuartel. Se ascenderá Guirguillano (1ª), para encadenarlo con Lezáun (2ª), paso por Estella con Ibarra, Erául (2ª) y su pista de cemento, para meterse en un final ratonero que dará mucho juego.

Subir, bajar esprintar

Quien quiera ganar en Estella va a tener que llegar con muy buenas piernas al final, pero también saber moverse tácticamente y tener un punto de valentía. De Erául se enlazará, como en años anteriores, con el repecho de Muru, y al llegar a Estella, en lugar de terminar en El Puy, se ascenderá de nuevo a Ibarra por la vertiente de los chalets, kilómetro y medio francamente duro, para bajar por la revirada y ratonera bajada de la Gallarda, empalmar con Recoletas y presentarse en el Paseo de la Inmaculada, con una recta que no sobrepasará los 400 metros. Hay que poder, decidir rápido y tener un punto de valentía si se quiere llegar a meta. Lo que parece más que improbable es que se llegue en un esprint masivo.

“Creemos que la nueva llegada le va a dar otro aire a la carrera”, decía Fernando Olite, presidente del C.C.Estella. “Queremos probar este año a ver cómo sale esta nueva llegada, y luego ver qué hacemos otros años. No está descartado volver a El Puy en el futuro. El Puy siempre va a estar ahí, y siempre será una llegada muy atractiva”.

La subida a El Puy se recuperó en 2006, anteriormente ya había sido llegada de la prueba. En los 12 años que ha acogido la meta se han visto carreras espectaculares, con emoción hasta los 950 metros finales de subida. La nueva apuesta será distinta, pero no menos espectacular.

A los directores les gusta la vuelta a la Inmaculada

La noticia del cambio de ubicación de la meta del Gran Premio Miguel Induráin de la Basílica de El Puy al céntrico Paseo de la Inmaculada corrió como la pólvora ayer por la mañana en medios ciclistas. Ninguno de los directores deportivos cree que la modificación va a alterar la esencia de clásica de la prueba de Estella.

“La carrera no cambia demasiado, porque la selección previa se hacía ya antes en Erául. Esta modificación hará que todo sea mucho más intenso todavía, sabiendo que no hay que guardar un último cartucho para El Puy”, comentaba ayer José Luis Arrieta, director deportivo del Movistar Team.

De una opinión muy similar era Eusebio Unzué. “Creo que el cambio no está mal, le va a dar otro aire a la carrera en la parte final, nos va a invitar a ver un final de carrera más loco para tratar de evitar un esprint al final”, decía el mánager general del Movistar Team.

Caja Rural-RGA también correrá en casa y su director, Eugenio Goikoetxea, también piensa que el nuevo diseño de la carrera no va a distorsionar mucho el espíritu de la prueba. “El desarrollo final de la carrera no tiene que cambiar mucho, La parte selectiva va a estar como siempre desde el penúltimo paso por Ibarra hasta Erául, que es donde se juega la carrera”.

Jorge Azanza, que debutará en Estella como director del equipo Euskadi, cree que la subida final a Ibarra tiene trampa, y que sí que puede condicionar el desenlace del Gran Premio Miguel Induráin.

“Esa subida a Ibarra me parece decisiva. Si alguien corona con tres segundos y tiene habilidad en la bajada, puede aguantar la diferencia hasta la meta”, explicaba ayer el ex ciclista alsasuarra. “A mí la idea de cambiar la meta me parece bien, hay que variar y no acabar siempre en alto”.

 


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