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Balonmano

Detalles de ‘Champions’ frente al dolor y la decepción

El infantil villavés Aingeru Zabalza, operado tras su fractura de cúbito y radio en el Nacional de balonmano playa

José Mª Fernández (vicepte. RFEBM), Aingeru Zabalza (con la medalla de la Champions 2016) y el seleccionador Miguel Cristóbal Rueda
José Mª Fernández (vicepte. RFEBM), Aingeru Zabalza (con la medalla de la Champions 2016) y el seleccionador Miguel Cristóbal Rueda fnbm
Actualizado el 13/09/2021 a las 21:58
“Fue una jugada de mala suerte. Tiré y caí mal, sobre otro jugador, y me hice daño en el brazo”. El infantil villavés Aingeru Zabalza Labayen, primera línea de Helvetia Anaitasuna, resumía así -poco antes de pasar este lunes por quirófano- la fortuita acción en la que este pasado sábado sufría una fractura de cúbito y radio con desplazamiento durante los cuartos de final ante Cantabria del Campeonato de España de Selecciones de balonmano playa en Murcia.
Una lesión que le apartaba, en la primera experiencia de los equipos navarros en un Nacional de esta modalidad, de las semifinales y la final que acabó alcanzando la selección de Álvaro Garde y Fran Rossetto.
Cuando era trasladado a un centro médico para un primer diagnóstico, este joven de 13 años (17-I-2008) y estudiante de 2º de la ESO en el Regina Pacis, poco podía intuir lo que le quedaba por vivir en el campeonato, en el que había aportado hasta entonces 32 goles en cuatro partidos.
SUS COMPAÑEROS, A LA ESPERA
Ya esa misma tarde-noche llegó la primera sorpresa. Cuando volvía de las primeras pruebas médicas. Todos sus compañeros de las distintas selecciones navarras salieron a la calle para recibirle a la entrada de la concentración entre aplausos y gritos de ánimo.
“No esperaba algo así. ¿Pero qué hacen estos aquí?, pensé. Al principio me dio hasta un poco de vergüenza que estuvieran todos allí por mi, pero fue muy bonito”, explicaba.
Pero no fue la única sorpresa que iba a recibir. El domingo, e instantes antes de que su equipo pelease por el oro ante Castilla la Mancha, el speaker del torneo llamó a Zabalza, que se encontraba en la grada, al centro de la pista de arena. “No sabía bien qué querían. Pensaba que me iban a comentar algo”, recuerda.
Pero allí le esperaban José María Fernández, vicepresidente de la Federación Española, y el seleccionador nacional juvenil Miguel Cristóbal Micri Rueda, quien le regaló la medalla de campeón de la Champions EHF que él había conseguido en 2016. de nuevo, sus compañeros en las selecciones navarras estallaron en gritos de ánimo al joven lesionado.
"ES SU DEPORTE"
“El protagonista es Aingeru. Se lo merece todo. Simplemente quise tener un detalle para que tenga claro que el balonmano playa es su deporte y que esta lesión no le impide ser un campeón por su esfuerzo y su compañerismo. Ya mismo estará jugando de nuevo”, apuntaba por su parte el técnico y jugador malagueño.
“Cuando ví que me decía que me recuperase pronto y lo que me daba, no supe ni qué decir. Fue un detalle muy bonito. Una sorpresa total. Estoy muy agradecido a él y a todos mis compañeros por el apoyo que me han dado”, apuntaba Zabalza, quien tiene claro que el año que viene tratará de volver al CESA de balonmano playa.
“Sí. Me ha gustado. Es una modalidad distinta a la pista. El estilo de juego, el ambiente... Y encima, con apena sun mes de entrenamiento, hemos acabado consiguiendo la plata. A ver qué pasa con un poco má de tiempo de entrenamiento”, decía.
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