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Entrenador del Osés Construcción Ardoi

Jotas Unzué: "Un compañero me dijo que en el banquillo soy un grito incontrolado"

José Javier ‘Jotas’ Unzué recibió el viernes el galardón a mejor técnico navarro del 2021, un premio para reflejar treinta años de profesión y dos dedicados a sus jugadoras de Zizur, con las que peleó para ascender de categoría

Ampliar Jotas Unzué, junto a sus jugadoras antes de uno de los entrenamientos de esta semana
Jotas Unzué, junto a sus jugadoras antes de uno de los entrenamientos de esta semanaEduardo Buxens
Publicado el 22/01/2022 a las 06:00
Hace treinta años comenzó la pasión de José Javier ‘Jotas’ Unzué (Pamplona, 1975) que cumple su segunda temporada con el Osés Construcción Ardoi de la Liga Femenina Challenge y que recibió el galardón a mejor técnico navarro de 2021, por competir por el ascenso.
¿Por qué entrenador de baloncesto?
Me ha gustado desde pequeño. En mi colegio no se jugaba a basket, pero a mí me encantaba verlo en la tele, así que un día decidí probar en el patio de mi casa. Tuve la suerte de que un equipo entrenaba ahí y el entrenador vio que no se me daba mal. Fue mi primera experiencia, después comencé en el Club Oberena, donde comprobé que realmente me gustaba más dirigir y donde me dieron la oportunidad de entrenar a un equipo con otros entrenadores más mayores.
¿Dónde se formó?
Es curioso. Yo empecé muy joven, pero sin estudios de basket. Era otra época, no había esa posibilidad. Aprendíamos de la experiencia, aunque donde considero que empiezo todo es en Luis Amigó, con mi amigo Nacho Aramendía. Juntos cogimos una escuela de chavales y empezamos a estudiar y a hacer cursos de federación. Por suerte o por desgracia, como jugador solo he tenido dos entrenadores, empecé muy tarde, con 15 años, y como segundo entrenador he podido crecer con Germán Sola y Miguel Pérez.
¿De quién ha aprendido más?
De varias personas. Nacho Aramendía me ha enseñado que no hay un solo camino en el baloncesto, no solo está la competición, no había que ser tan duro. Otro mentor fue Luis Zabalza, el primero que apostó por mí, que me sacó del colegio para hacer entrenamientos de selección o de federación, y el que hizo que me diera cuenta de cómo se entrena a niveles altos. Y, sin duda, de Miguel Pérez. Él fue el que confío en mí para ser su segundo entrenador.
Un referente.
Soy muy fan de Pedro Martínez, es un estudioso y un trabajador. Es capaz de sacarle rendimiento a todos los equipos que entrena, les da identidad. No hay un mecanismo, no le da un balón a un jugador y ya está, le guía. En la NBA sigo a Gregg Popovich, porque en un baloncesto más rápido, de uno contra uno, ha logrado que sus jugadores siempre compitan en equipo, algo complicado.
¿Y Pablo Laso? Designado por la AEEB como el mejor entrenador
Laso me parece hipermeritorio porque cuando cogió al equipo, que estaba realmente unido, decidió hacer su filosofía. La imprimió en el equipo y desde entonces no lo ha dejado. Creo que es un buen gestor de vestuario.
Y usted, ¿cómo lo hace?, ¿cuántos partidos ve a la semana?
De otras ligas pocos, ha pasado de una afición a un trabajo, cuando veo jugadas estoy todo el rato maquinando. De mis rivales, seis o siete encuentros y vídeos de otras jugadoras.
¿Y horas?
Cuatro diarias. Lo dividimos en tres partes, la primera es la física, que la hace el preparador y que yo ajusto a los entrenamientos, luego está el scouting rival, del que se encarga mi segundo entrenador, y por último, el scouting del equipo, mi trabajo. Cuando cojo los vídeos del análisis del rival monto un puzzle y en función de lo que he visto en las grabaciones de los entrenamientos, organizo mejoras individuales y de equipo.
Un entrenamiento suyo.
Depende de la época del año. Al principio me centro en creación de grupo, en Navidad en poner al equipo en forma y en afinar sensaciones, mejorar lo que no hacemos tan bien, y en competición lo divido en cantidades de trabajo: un día es defensa, otro técnica, al siguiente ataque y el último preparación exhaustiva de partido.
El ejercicio que más practiquen.
Me dicen que soy muy de variar. No creo en los ejercicios mágicos, hay que plantear situaciones. Si un día el equipo no está fresco en piernas, no puedo plantar contraataques. Me meto en la pista y veo.
¿Y uno que le guste?
No es uno concreto, pero si una serie en la que en media pista trabajamos situaciones defensivas del rival para luego transformarlas en la otra media en situaciones de ataque. Por ejemplo, un 4 contra 4 que se convierte en un 4 contra cero. Me gusta que estén intensas, reactivas, que cojan, defiendan, corran.
¿Cómo se vive un partido desde el banquillo?
La gente siempre me dice que parece que estoy nervioso, pero no. Las decisiones las tomó con frialdad, unas veces con un grito y otras con ánimos, pero creo en las energías. Hay un amigo con el que entrené en la selección española que me decía: “eres un grito incontrolado”, y es más o menos lo que me define. Es como una ayuda para mí.
¿Que pasa cuándo se acaba un partido?
No podemos juntarnos, no tenemos un cuerpo técnico profesional. Metemos mil horas, pero por separado. Yo les mando la plantilla del entrenamiento y los vídeos para analizar y el viernes nos juntamos todos con el equipo para analizar el rival. Antes del partido también montamos un vídeo de análisis con el que comenzamos la charla inicial.
¿Qué es lo que menos le gusta del partido?
Que no refleja lo que pasa en la semana. Cada vez creo más en los entrenamientos, soy consciente de que una mala decisión no significa que haya ocurrido antes. Hay que incidir en el proceso. Ahí es donde más aprendo yo, pero por la cantidad de minutos que dedicamos a lo entrenamientos, es donde más hablamos. En el partido aprendes sobre la marcha, va demasiado rápido y no todos tenemos la misma capacidad de aprendizaje.
¿Cómo es su plantilla?
Especial, no hay muchas como la nuestra. La condición es que haya jugadoras navarras, y de ahí ha surgido una mezcla de jugadoras profesionales, semiprofesionales y amateurs. Su trabajo es excepcional, son increíbles.
Sus mayores quebraderos de cabeza.
Al principio la confección de la plantilla y luego el no ser un club profesional, incluido yo. No tenemos capacidad, vivimos al límite de un montón de cosas, si una jugadora se lesiona igual no puede acudir al fisio ese mismo día o al siguiente, pero porque no hay disponibilidad de horas. Hay equipos que vienen aquí días antes y descansan, nosotras no podemos. Hoy viajamos a Murcia del tirón, dormiremos una mini siesta y a jugar. Es una pena.
¿Cómo ves el partido ante el Hozono Global Jairis, tercero en la clasificación?
Es un equipo con un potencial tremendo, posible aspirante al ascenso. Habrá que plantar la cara, no tienen punto débil de inicio, pero pelearemos para sacar alguno que les haga dudar, que haga que se echen atrás, que estén incómodas… Venimos de perder, uno de nuestros peores partidos en casa, pero yo confío en ellas, estábamos bien, un mal día lo tiene cualquiera. Si ganamos podemos subir al quinto puesto.

CIFRAS

2 TEMPORADAS compitiendo en Liga Femenina Challenge
31 AÑOS enseñando baloncesto en Navarra
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