BALONCESTO | ADECCO ORO
Jareño, el hombre de los milagros
Actualizado el 03/05/2012 a las 17:54
Detrás del éxito del Grupo Iruña está la mano de Ángel González Jareño (Madrid, 7 de diciembre de 1960). Él es el técnico del equipo desde hace dos temporadas y con él el baloncesto navarro está creciendo en lo deportivo a pasos agigantados. Cuando hace un par de temporadas recibió la llamada de los dirigentes del club navarro aceptó la propuesta de venir a Pamplona para entrenar en Leb Plata. Firmó y empezó a preparar el equipo, pero en ese mismo verano surgió la posibilidad de ascender a la Adecco Oro. Rehizo el proyecto sobre la marcha y se lanzó a la aventura de dirigir a un equipo con muy poca experiencia deportiva y apenas tres años de vida hacia la salvación. No sólo lo logró sino que clasificó al Grupo Iruña para el play off de ascenso a la ACB. Un hito que este año ha tenido su continuidad con una nueva clasificación para la fase de ascenso.
Cuando se anunció que él era el elegido para ocupar el banquillo navarro muy pocos lo conocían por aquel entonces en Navarra. Para entonces Ángel González Jareño llevaba ya unos cuantos años haciéndose un nombre en el baloncesto nacional. Su vida deportiva ha estado siempre muy ligada a la del Real Madrid, club de sus amores y en el que dio sus primeros pasos como técnico. En la casa blanca estuvo cuatro años dirigiendo a los cadetes y juveniles hasta que en 1991 recibió la llamada de Ignacio Pinedo, entrenador del primer equipo, para sentarse junto a él en el banquillo. Su trabajo con la cantera había llamado la atención del entrenador del Real Madrid, que quiso tenerlo cerca.
Cuando Jareño empezaba a disfrutar de su primera experiencia en la élite ocurrió un hecho fatal que le marcó para siempre. En marzo Pinedo sufrió un infarto en pleno partido de competición europea y Jareño tuvo que tomar las riendas del equipo hasta final de temporada. Todo un reto ante el que el madrileño no se arrugó. George Karl, que se hizo cargo del banquillo blanco la temporada siguiente, quiso seguir teniéndolo como segundo de a bordo.
En 1992 el Real Madrid le propuso hacerse cargo de un proyecto en Guadalajara para desarrollar nuevos talentos para el equipo madrileño. Allí se fue Jareño dos temporadas a competir en Primera División antes de ser reclamado en 1994 por Zeljko Obradovic para que volviese a ser su segundo en el banquillo del Real Madrid. Con él estuvo hasta 1997. Después dos años más en EBA y en 1999 regreso al banquillo del primer equipo junto a Sergio Scariolo, actual seleccionador español. En la ACB estuvo hasta el 2002, fecha en la que rompió sus lazos con el Real Madrid y empezó a volar en solitario. Para entonces Jareño había acumulado ya un enorme caudal de experiencia y necesitaba saber si era capaz de emprender como primer entrenador un proyecto más ambicioso.
Fue el Baloncesto León el que le dio la oportunidad de entrenar en LEB (equivalente a la actual Adecco Oro). La ciudad leonesa marcó su vida. Allí conoció a la que hoy es su mujer y entabló relaciones personales que le hicieron considerar León como su casa, por encima incluso de Madrid. La experiencia duró dos temporadas antes de embarcarse en el proyecto del Unelco Tenerife, también en Leb. Las divisiones internas complicaron su labor en la isla y le hicieron marcharse al Palma Aqua Mágica, de Leb. En marzo de 2007 fue cesado tras una temporada complicada con un vestuario lleno de jugadores experimentados y estrellas que nunca llegaron a congeniar.
Jareño intentó reconducir su carrera entones en el Lobos Cantabria, otro histórico del baloncesto nacional. Sin embargo ni siquiera empezó la temporada. Las desavenencias con la directiva por una política de fichajes que él no avalaba lo hicieron abandonar el club. Las experiencias anteriores de Jareño en Tenerife y Palma le enseñaron la importancia de contar con un vestuario unido y comprometido, y a partir de ahí manifiesta además su preferencia por jugadores nacionales.
Frustrado su intento de entrenar en Cantabria, Jareño acude a Menorca para ser scouter internacional durante una temporada hasta que Manel Comas le llama para ser su segundo en el Cajasol, donde permanece hasta 2009. En ese momento se aleja un poco del baloncesto y medita su regreso a los banquillos, oportunidad que le ofreció el Grupo Iruña en 2010.
En Pamplona Jareño busca la estabilidad que le ha faltado en otros equipos para poder demostrar sus cualidades como técnico si se le dan las condiciones adecuadas para poder trabajar. De momento los resultados hablan por sí solos.