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Ciclismo

Erviti tiene este domingo una cita en el Infierno

Imanol Erviti es el profesional en activo que más veces ha corrido/terminado la París-Roubaix, con la de este domingo son 16

Imanol Erviti, en uno de los tramos adoquinados durante la supervisión de los tramos que el equipo hizo el pasado jueves
Imanol Erviti, en uno de los tramos adoquinados durante la supervisión de los tramos que el equipo hizo el pasado juevesmovistar team
Publicado el 03/10/2021 a las 06:00
Si Imanol Erviti hubiera nacido en Bélgica en vez de Pamplona, seguro que hubiera sido un gran clasicómano del norte, un buen Flanderien. Por su morfología como ciclista -alto, potente, buen rodador- y porque le gustan las carreras de los adoquines.
A Imanol Erviti lo enrolaron en las clásicas del norte desde el mismo año de su debut con el Illes Balears en 2005. Desde entonces, primero de la mano de Chente García Acosta como guía y luego en solitario, hasta este domingo ha sido un fijo en el Tour de Flandes y en la París Roubaix. Con la de 2021 acumula una quincena de participaciones, sin duda el navarro que más veces ha llegado al mítico velódromo a sus duchas, trece
En esa relación contínua con los caminos adoquinados del norte de Francia, Erviti ha evolucionado. Primero el reto fue terminar. Una vez conseguido -al segundo intento- ha ido conociendo, creciendo y mejorando. Hasta el punto de concluir noveno en la edición de 2016, una semana después de haber terminado séptimo en Flandes.
Correrla en octubre
La París-Roubaix, que tradicionalmente se disputa en la primera quincena de abril, se trasladó a octubre por culpa de la Covid. Y una Roubaix en octubre no tiene nada que ver con una Roubaix en octubre. En primavera el Infierno del Norte es el colofón a todo el calendario de las clásicas de las piedras. Erviti solía llegar con unos 27 días de competición, y sin ninguna grande.
En 2021 la Roubaix será su último día de competición. El 76 del año, con el Tour y la Vuelta en las alforjas. La condición y la mentalidad es muy diferente. Todo pasa con llegar con ganas. Y él las tiene.
“La Roubaix en octubre es muy diferente. Primero porque está fuera de su ámbito natural, que es en primavera. Para mucha gente va a suponer el colofón de la temporada, y en realidad es un esfuerzo físico y mental brutal para las alturas de temporada en la que estamos”, explica el pamplonés del Movistar. “Es una carrera que te exige lo máximo en lo físico, y lo máximo en la concentración para sortear bien el pavés. Y eso a estas alturas del año es complicado. Yo creo que se va a afrontar de forma diferente”.
El gran peligro del agua
La París Roubaix de este año además de la peculiaridad de su ubicación en el calendario, cuenta con un invitado no deseado en los 257 kilómetros entre Compaigne y el velódromo de Roubaix con sus 30 sectores adoquinados: la lluvia. Se esperan cerca de 13 grados de temperatura y precipitaciones constantes a lo largo de toda la prueba.
Si la Roubaix per se es una carrera incontrolable, indominable, una prueba de supervivencia. Con la lluvia el peligro se eleva de forma exponencial. Cada adoquín mojado es una opción de caída.
“El mal tiempo es una paradoja. Los aficionados están deseando que eso ocurra porque es mucho más espectacular. Para nosotros la lluvia hace que sea mucho más peligrosa, puede ser un gran espectáculo pero seguro que va a tener malas consecuencias, graves, para corredores que se hagan daño y se caigan. Se puede condicionar su carrera deportiva e incluso sus vidas. Esto no es tan banal como el espectáculo. Una Rubaix así es más variable”
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