Conciertos

Morat lleva al Arena un espectáculo elegante, colorista y espectacular

Cerca de 10.000 personas cantaron las canciones del grupo colombiano

Actuación de Morat en el Navarra Arena

13 elementos

Actuación de Morat en el Navarra ArenaJESÚS GARZARON

Santi Echeverría

Publicado el 21/10/2026 a las 22:48

Llegaban los colombianos Morat con su gira poderosa recorriendo cinco ciudades de España -Pamplona, tras Barcelona, era la segunda antes de dar el salto al otro lado del charco e irse a México-. Todo fue visualmente original y diferente en el Arena con más de diez mil almas dispuestas a cantarlo todo. 

Para empezar se había desplazado el escenario entre 15 y 20 metros más hacia el fondo lo que daba una sensación de pista mucho más larga y sin duda concurrida, prácticamente llena de principio a fin. La zona técnica a pie de pista era infinitamente grande así que se me antoja que fue un gran acierto. Pero la puesta en escena fue terriblemente original, desde el principio, con una planta de medio hexágono pero que estuvo cubierta en un primer momento por un telón y un acristalamiento en forma triangular y que así se mantuvo las dos primeras canciones - 'Llamada perdida' y la brutalmente coreada por el respetable 'Amor con hielo'-. Su propuesta en cuanto a vestuario llamó la atención porque iban trajeados estilo años 50 en escala de grises y en blanco y negro-. 

La puesta en escena varió totalmente cuando las pantallas centralizadas y en forma de pico se elevaron por encima del escenario bastantes metros de altura. Con 'Me toca a mí' las nubes de móviles poblaron la pista. Una actitud que se mantuvo todo el concierto. De una manera muy divertida intercambiaron impresiones de su estancia en Pamplona y de pasear por la Universidad o tomar vinos y pintxos. Se lanzaron a 'Eclipse solar', 'No hay más que hablar' que sonó muy muy country con Juan Pablo Villamil tocando el banjo. Lucieron rótulos e hicieron comentarios sobre "el mañana es hoy" para enmarcar 'Tu cárcel' y la esperadísima 'Cuando nadie ve'. Toda la puesta en escena evolucionó hacia colores arcoíris para dar paso a 'Ya es mañana'. Se movían estructuras por encima del escenario antes de la balada 'Primeras veces'.

Su característico estilo de cantar todos los componentes en bloque iba llevando el concierto en volandas,  una propuesta contagiosa para que todo el mundo siguiera cada una de las letras sin descanso. Así llegó 'No se va', no sin que antes hicieran alusión a la primera vez que actuaron en Pamplona en el 2016 (en Zentral). Aludieron al irremisible paso del tiempo y a lo raros que se sintieron cuando cumplieron los 30, y así anticiparon el tema 'Antes de los 30', interpretado a dos guitarras acústicas y dos voces por los Juan Pablos Isaza y Villamil.

La sorpresa fue que aparecieron en un escenario que se había preparado en el centro de la pista de tamaño octogonal y dispuestos en manera circular con todo el público alrededor. Así sonó 'Mi suerte'. E invitaron a subir a alguien del público-Alicia, de Bilbao y estudiante de Audiovisual- para que grabara la siguiente canción -'MTV' cual videoclip. Las pulseras que se no se habían entregado a la entrada se fueron encendiendo cual luciérnagas maravillosas programadas para que no se encendieran todas a la vez y el escenario lucía con unos haces de luz psicodélicos, cual inspiración floydiana. Imagen de ensueño en un concierto tan original como dicharachero. Producción importante porque las pulseras viraron del naranja al azul añil y luego al amarillo. Tenían un pulsador y desde las pantallas se daban indicaciones de cuando había que pulsar para que aquello se convirtiera en un auténtico arco iris de colores. Preciosista... Luego todas viraron al azul  para que el Arena se hiciera una sola voz con 'Cuánto me duele'. A piano y guitarra con armónica interpretaron 'Dos mil algo' que finalizó a doble escenario. Las pulseras se extendían y apagaban al ritmo para que se marcaran a la vez esa cadencia con las palmas. ¡Qué grande! Despliegue técnico tan gigante como divertido. Se fueron anudando 'Desastre natural', 'Lo poco que yo quiero', y una cascada de chispas de fuego se deslizó tras ellos antes de 'Debí suponerlo' y su "De haber sabido que ese abrazo se iba a terminar yo te hubiera abrazado más fuerte" . De haber sabido que ese abrazo se iba a terminar, yo te hubiera abrazado más fuerte.

Aquello asomaba a recta final y a éxtasis general. Fue tremenda la respuesta del Arena con 'Cómo te atreves' y su coro infinito. Continuó con 'Faltas tú' finalizada con espectacular lluvia de confetti. No especulaban con una técnica que lo daba todo, tal cual la actitud del propio grupo, inmejorable, entregada... Fueron 'Besos en guerra'. La realización audiovisual siempre espectacular dio el do de pecho en la final 'Vuelvo a ti'. Abrazo de los Morat cual piña y salida del escenario. Pero se atrevieron a volver, con unos espectaculares láseres para los bises 'A dónde vamos' -lluvia de serpentinas-, 'Me mata' y '506'. "Saltad como so vuestra vida dependiera de ello"..., antes de presentar a dos de los músicos que les acompañaron, Gabriel Obregón a las guitarras y Juan José Martin en los teclados. El pop pegadizo y la espectacularidad de Morat reventaron el Arena en lo mejor que ha pasado por este espacio en 2026.

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