Patrimonio
El palacio que miles de navarros dejan a un lado camino de Madrid, en situación crítica tras un nuevo derrumbe
Dos derrumbes en pocas semanas aceleran el deterioro de una de las grandes joyas patrimoniales de Castilla y León


Publicado el 23/09/2026 a las 10:38
El histórico Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán, una de las grandes joyas patrimoniales de Castilla y León situada en una de las rutas más transitadas por los navarros que viajan por carretera hacia Madrid, se encuentra en una situación cada vez más crítica tras sufrir un nuevo derrumbe.
El inmueble, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), ha registrado un segundo desplome en apenas unas semanas. La última caída afectó de nuevo a la galería porticada que da al río Duero, una zona que ya había sufrido importantes daños a comienzos de septiembre. Vecinos de la localidad escucharon el derrumbe durante la noche del domingo y algunos llegaron a grabar los instantes posteriores, con una gran nube de polvo elevándose sobre el edificio.
La preocupación en Almazán aumenta porque el palacio arrastra un grave deterioro desde hace años. Tras el primer derrumbe, la administración autonómica requirió a los propietarios la presentación de un plan de emergencia y recordó su obligación de conservar el edificio. Mientras tanto, el riesgo de nuevos desplomes mantiene en alerta a vecinos y responsables patrimoniales.
El palacio es uno de los edificios más emblemáticos de la localidad soriana. Levantado entre los siglos XV y XVI por la familia de los Hurtado de Mendoza, llegó a alojar a los Reyes Católicos durante su estancia en Almazán en 1496. Su ubicación privilegiada entre la Plaza Mayor y el Duero, así como su espectacular galería histórica y su fachada renacentista, lo convierten en una pieza única del patrimonio castellano.
La parte más antigua del conjunto es precisamente la que mira hacia el río y donde se han producido los derrumbes. El complejo, de más de 5.000 metros cuadrados construidos, conserva además un torreón, un patio central y varios elementos arquitectónicos de gran valor histórico.
Ahora, tras este nuevo desplome, crece el temor de que el deterioro avance de forma irreversible sobre uno de los monumentos más reconocibles de Almazán. El edificio, que muchos navarros observan fugazmente al atravesar tierras sorianas en dirección a Madrid, lucha por evitar que el tiempo y el abandono terminen por derribarlo por completo.