Flamenco On Fire

El Granaíno y su arte encandilan a una Plaza Consistorial abarrotada

El cantaor Pedro Heredia y el guitarrista Gabriel Lorente llenaron de flamenco y emoción el balcón del Ayuntamiento ante cientos de personas

Pedro Heredia Reyes El Granaino (izda.) y Gabriel Lorente (dcha.), en el balcón consistorial.

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Fotos de la actuación de El Granaíno desde el balcón de la plaza consistorial de PamplonaIRATI AIZPURÚA

Abraham Del Pozo Zabaleta

Actualizado el 27/08/2026 a las 23:23

La Plaza Consistorial de Pamplona volvió a llenarse este jueves al mediodía de voces, palmas y compases flamencos. Cientos de personas se acercaron hasta el corazón de la capital navarra para disfrutar de una nueva cita del Festival Flamenco On Fire, en su edición '12+1', protagonizada por Pedro Heredia Reyes 'El Granaíno', al cante, y Gabriel Lorente, a la guitarra. El público, diverso e intergeneracional, ocupó buena parte de la plaza y siguió la actuación de pie, sentado en los alrededores o buscando un hueco desde el que escuchar.

El concierto, que duró media hora, tuvo tiempo para recorrer distintos registros. El Granaíno comenzó con un cante jondo, sin los acordes de la guitarra de Lorente, dando el protagonismo a su desagarrada voz. El ambiente, todavía contenido, fue cambiando poco a poco. Con 'Tus labios pa mí', de Remedios Amaya, llegaron las primeras palmas y también algunos bailes entre el público. La plaza pasó del silencio atento a una celebración más abierta y espontánea. Se transitó, en minutos, de la emoción comedida a la alegría compartida.

El tema 'La Granaina' puso después el acento de su tierra, antes de que la actuación avanzara hacia una soleá que sirvió como cierre. La guitarra de Lorente acompañó el recorrido del cantaor y ambos terminaron entre aplausos. Fue una actuación muy intensa, marcada además por la emoción del cante y por la buena acogida de muchos aficionados que no tardaron en entrar en el ritmo del flamenco.

ENTRE AMANTES Y TURISTAS

Entre los asistentes se encontraban Ana María Gil Usoz y su amiga Luisa Martín Larrañaga, vecinas del barrio pamplonés de Mendillorri y ambas de 71 años. Las dos son habituales del festival y cada año reservan la última semana de agosto para disfrutar de las diversas propuestas del festival. “Flamenco On Fire convierte la plaza en un lugar mágico”, resumieron.

También hubo público llegado de fuera de Pamplona. Lucas Sáenz de Murrieta Alemán, profesor de danza en Logroño, acudió esta vez en solitario, aunque habitualmente se acercaba al festival acompañado de familiares o amigos. Su relación con el flamenco venía de tiempo atrás y, según explicó, siempre había sentido “algo distinto” con este género. Por eso procuraba acudir “dos o tres veces cada edición” para “sentir algo diferente”. De cara al futuro, deseó que el festival “ampliara su presencia a otras localidades del entorno”.

El Granaíno, que la noche anterior había actuado en el Hotel Tres Reyes, también quiso detenerse en la respuesta que había encontrado en Pamplona. “Qué alegría ver la plaza así”, afirmó antes de despedirse.

Con la soleá llegaron los últimos compases y una nueva ovación. La Plaza Consistorial recuperó poco después su ritmo habitual, pero durante media hora había quedado convertida en un escenario al aire libre donde el cante, la guitarra y las palmas reunieron a un público muy numeroso y, a la vez, diverso.

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