Música

La M.O.D.A., ante su concierto en Pamplona: “El directo es donde todo cobra sentido”

El grupo burgalés es uno de los mayores atractivos del festival En Vivo de este fin de semana en la Ciudadela, donde presentarán su disco ‘San Felices’

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Jesús Rubio

Publicado el 02/06/2026 a las 05:00

A David Ruiz Miguélez (Burgos, 1986) se le nota exultante, contento. Lo repite a menudo en la conversación. El público sigue apoyando al grupo que fundó  hace quince años después de volver de Dublín, y eso es más de lo que esperaban cuando comenzaron. La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.) cerrará el viernes la primera jornada del festival En Vivo, donde presentarán su último disco, 'San Felices'.

Llevan ya muchos conciertos en Navarra. Son casi unos habituales.

Al final, en estos 15 años hemos hecho todo el recorrido. Empezamos tocando en fiestas locales, en  salas...; gracias al boca a boca, a currar mucho y a muchos kilómetros, en cada concierto nuevo había 20 personas más. Siempre hemos tenido muy buena respuesta en vuestra tierra.

¿Algún recuerdo en especial de sus conciertos aquí?

Muchos, y están un poco mezclados porque algunos son de hace mucho tiempo. Recuerdo, por ejemplo, una anécdota que creo que refleja los años que llevamos. Veníamos a tocar, no sé si en Aragón o en Cataluña, hicimos bolo viernes y sábado y a la vuelta nos salió otro el domingo, creo que en Tudela. Era en un bar y teníamos que tocar a las cinco y media de la tarde. Fuimos, lógicamente. El señor del bar luego nos dio de comer con su mujer; cenamos en el salón de su casa, impresionante. Esa es la primera anécdota que nos viene a la mente tras muchos años de carretera: la gente súper hospitalaria nos ha tratado siempre con los brazos abiertos.

Llevan 15 años de carrera ascendente. ¿Da un poco de miedo no cumplir expectativas?

Siempre  hemos ido día a día y nunca nos hemos puesto muchas expectativas; no hemos tenido ambiciones extrañas. Empezamos a currar sin pensar que nos íbamos a dedicar a la música, sin saber si el sueño de los 14 o 15 años iba a ser realidad. Tenemos la suerte de dedicarnos a lo que más nos gusta.  Sentimos que estamos en el mejor momento de la banda. Seguimos teniendo ilusión, como el primer día, de seguir contando cosas, expresarnos, transmitir y hacer canciones nuevas. Y luego están los directos, que es donde todo cobra sentido.

¿Por qué?

El directo es la esencia del grupo; es lo que más nos motiva. Nos gusta porque tenemos un público muy variado. Ves a chavales y chavalas súper jóvenes, gente que ha venido con su abuelo, con sus padres, hay padres que vienen sin los hijos. Nos  mola mucho el ambiente que se crea . Ver a la gente cantando las canciones te pone la piel de gallina y no se compara con nada.

¿Es el momento de auge de la música festiva?

No creo que seamos un grupo festivo. La gente siempre nos lo dice: la música suena como muy feliz pero las letras son oscuras y depresivas. Nosotros siempre hemos hecho lo que nos ha dado la gana; no hemos pensado más allá que en expresarnos, sacar lo que tenemos dentro. Todo el mundo empieza a hacer canciones, por  la necesidad de contar cosas compartirlo con tus amigos. Al final, para nosotros esto es un milagro: en 2026, con un acordeón y un clarinete, estar llenando las salas. Venimos  de una ciudad que no es una de las grandes capitales, no teníamos ningún contacto en la música, ni un padrino.

¿Puede que proceder de una ciudad pequeña sea hasta una ventaja?

Todo tiene sus puntos a favor y sus puntos en contra. Si vives en una ciudad pequeña, tienes menos oportunidad de ver a otros artistas, de que haya grupos en la ciudad que te puedan enseñar, aconsejar o inspirar. Si nadie de donde vives hace algo, cuesta mucho más dar el paso. Además no hay ninguna estructura, ningún apoyo y no hay medios. A la vez, como tampoco tienes otras bandas, es más fácil que te escuchen, que te hagan un poco de caso y que la gente se identifique  mucho con tu proyecto.  Nos ha conocido mucha gente gracias a la gente de aquí, de Burgos, que repartida por un montón de sitios.

Además, han recuperado sonidos tradicionales, sobre todo en el disco anterior, 'Nuevo cancionero burgalés'.

En esa búsqueda de quién eres y de encontrarte un poco en el mundo,  hemos ido fijándonos cada vez más en lo nuestro. A partir  la canción  'Campo amarillo', hablando de nuestra tierra, del mundo rural y de la despoblación,   se demostró que teníamos el foco puesto en lo nuestro. Cuando eres más chaval, igual flipas con lo que pasa en Estados Unidos o no sé dónde, pero acabas buscando tu raíz, tu identidad en tu tierra y en el sitio de donde vienes. En 'Cancionero burgalés', quisimos hacer esa reivindicación de nuestro folclore. Nadie nos lo aconsejaba; la gente nos decía “ese no lo va a escuchar nadie, solo en Burgos”. Y qué va: la música tiene ese poder de que te identificas con las cosas. Donde yo le canto a mi abuelo, quien  lo escucha piensa en su abuelo, y donde nosotros le cantamos a nuestro pueblo, la gente piensa en su pueblo.

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