Conciertos con memoria
Tahúres Zurdos llenó de rock los últimos coletazos de los Sanfermines: "Que siga la fiesta como hasta ahora"
Alrededor de 2.500 personas se acercaron a la plaza de los Fueros durante la noche del 13 al 14 de julio de 2002 para cantar y bailar con el grupo navarro


Publicado el 12/04/2026 a las 05:00
Se habían cumplido ya las dos de la madrugada, aunque esta es una hora temprana a principios de julio en Pamplona. En la noche del 13 al 14 de ese mes, durante los últimos coletazos de los Sanfermines, Tahúres Zurdos congregó a 2.500 personas en la plaza de los Fueros. Un público que demostró ser de lo más animado: nada más comenzó a sonar la primera canción, 'Invisible', "decenas de jóvenes se levantaron de los hierbines y se acercaron hasta el centro de la plaza", atestiguó la periodista de Diario de Navarra Joana Pernaut.
"Hace diez años que me gustan, pero nunca he podido ir a ninguno de sus conciertos", explicó la zaragozana Rakel Marín Arregui, de 29 años por aquel entonces. No escogió una mala primera vez: en el ambiente festivo, el grupo navarro desplegó viejos temas y adelantó nuevas canciones. La respuesta de los asistentes, claro, fue positiva: sus brazos en el aire se entrelazaron en varias ocasiones, aunque también quedó espacio "para bailar las canciones rockeras sobre amor, desamor, desesperanza...".
Durante el espectáculo, los fans de Tahúres Zurdos unieron sus voces en un solo grito: "¡Potasas! ¡Potasas!". "¿A ver, cuántos hay?", respondió Aurora Beltrán, procedente del pueblo minero, antes de presentar 'Mañana': "Esta canción es para aquellos que se meten a la cama pensando que algo ha ido mal. No pasa nada porque mañana será otro día". La relación entre el escenario y el público era cada vez más fuerte, afianzada por los silbidos, aplausos y piropos que resonaban en la plaza.
Había confianza. El grupo amenazó con abandonar los instrumentos y acabar el espectáculo apenas media hora después de su comienzo. Fue una falsa alarma. Ese impás sirvió a la vocalista para quitarse su chaqueta de cuero negra y enfundarse una cazadora vaquera, prenda con la que interpretó 'Noche de amor' y 'Dime que no', entre otros temas. El espectáculo llegó a su final definitivo una hora después, a las tres y media de la madrugada, pero el ambiente no decayó. "No sé qué decir. Que siga la fiesta como hasta ahora", se despidió Beltrán.