Espacio

El hito de la misión a la Luna: seis horas contemplando su cara oculta

La Artemis 2 superó anoche el récord del viaje más largo de la historia tras alejarse más de 400.000 kilómetros de nuestro planeta

La astronauta Christina Koch en el Artemis II
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La astronauta Christina Koch en el Artemis IINASA
La astronauta Christina Koch en el Artemis II

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Agencia Colpisa

Publicado el 07/04/2026 a las 05:00

5.800 kilómetros separan en línea recta Madrid de Nueva York. A poco más de esta distancia, unos 6.500 kilómetros -la horquilla puede llegar a los 9.500 kilómetros-, pasaron anoche los astronautas de la misión Artemis 2 respecto a la superficie de la Luna. Hacía 53 años que la humanidad no se encontraba tan cerca del satélite terrestre, cuando la Apolo 17 despegó para emprender su regreso a la Tierra. Este recorrido supuso también que se situaran a una distancia de nuestro planeta superior a los 400.000 kilómetros, más incluso que la Apolo 13, que hasta ahora poseía el récord del viaje más lejano protagonizado nunca por la humanidad.

El momento cumbre de esta epopeya de cifras homéricas llegó cuando Reid Wiseman, Jeremy Hansen, Christina Koch y Victor Glover, lo cuatro tripulantes, pudieron contemplar directamente la cara oculta de la Luna, la parte del satélite terrestre que permanece siempre invisible desde nuestro planeta. Por las ventanas de la nave la vieron de un tamaño similar a una pelota de baloncesto, según la Nasa, una perspectiva muy diferente a la de la misión Apolo 8, cuando el sobrevuelo se realizó a tan solo 112 kilómetros de distancia. "Hay algo en tus sentidos que te dice que no es la Luna a la que estás acostumbrada", había reconocido Koch, la primera mujer en acercarse al satélite -en 2028 será la primera en pisarlo-, en una entrevista con la NBC.

El sobrevuelo va a durar seis horas. En ese tiempo, los astronautas aplicaron "los conocimientos geológicos adquiridos en clase y en entornos similares a la Luna en la Tierra" durante su entrenamiento, que se ha prolongado durante dos años y ha incluido nociones de técnicas de supervivencia, manejo de la Orión y las mencionadas sesiones de geología lunar. Deberán sacar fotos de los cráteres de impacto, antiguos flujos de lava y grietas y crestas superficiales formadas a medida que la Luna cambiaba con el tiempo. Observarán diferencias de color, brillo y textura, que proporcionarán pistas para que los científicos comprendan de qué está hecha la superficie y cómo se formó. Hacia el final de estas seis horas de sobrevuelo, los astronautas habrán contemplado un eclipse solar al interponerse la Luna entre la nave y el Sol durante 60 minutos. Hasta la fecha, solo China ha logrado alunizar en esta parte del satélite, mucho más accidentada que la que podemos contemplar desde nuestro planeta.

iPHONE PARA HACER FOTOS

Para recoger estas históricas imágenes, la tripulación cuenta con dos cámaras Nikon D5 y con sus teléfonos personales, las herramientas con las que han hecho todas las fotos publicadas hasta ahora -también hay cuatro cámaras GoPro en los paneles solares de la nave-. Respecto a las Nikon, la Nasa colabora con la firma japonesa desde hace años para disponer de su tecnología en el espacio. La D5 se lanzó al mercado en 2016. "Tiene buena óptica, buena resolución y son fiables. Es muy habitual entre los profesionales, pero me sorprende que la hayan elegido por el tiempo que ha pasado desde su lanzamiento", asegura Iñaki Andrés, jefe de fotografía del diario bilbaíno El Correo. Sobre los 'smartphones', la Artemis 2 es la primera ocasión en la que la agencia permite a sus astronautas llevar sus teléfonos móviles. En todos los casos se trata del iPhone 17 Pro Max, el modelo más avanzado de Apple. "Estamos brindando a nuestras tripulaciones las herramientas para capturar momentos especiales para sus familias y compartir imágenes y vídeos inspiradores con el mundo", explicó Jared Isaaman, el administrador general de la Nasa, sobre esta decisión.

El episodio más crítico de este histórico recorrido se preveía para el momento en que se perdería todo contacto entre la Tierra y la tripulación. Durante 40 minutos resultó imposible comunicarse con los cuatro astronautas. La razón es que la Luna se interpuso durante ese tiempo entre la Orión y la llamada Red del Espacio Profundo (DSN, por sus siglas en inglés), una serie de antenas de gran alcance situadas en Madrid, Camberra (Australia) y Goldstone (Estados Unidos), que es la que sigue su rastro. Supera la marca del Apolo 13 A lo largo de estas seis horas de periplo por el espacio profundo, la Orión superó el récord de la Apolo 13, expedición célebre por el mensaje 'Houston, tenemos un problema' con el que el astronauta Jack Swigert advertía a los ingenieros en Texas de que uno de los botones de su nave había comenzado a parpadear con un peligroso color rojo. Unos 406.000 kilómetros les separaron de la Tierra, 6.000 más que su histórico precedente.

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