Conciertos con memoria
Sabina dedicó un poema a los Sanfermines y al "padre Hemingway"
A pesar de la amenaza de diluvio, que se convirtió en un suave sirimiri, alrededor de 10.000 personas disfrutaron del cantautor de Úbeda el 17 de septiembre de 2006 en la plaza de toros de Pamplona


Publicado el 29/03/2026 a las 05:00
Casi consiguió llenar la plaza de toros de la capital navarra, donde aglutinó a alrededor de 10.000 personas, y se hizo rápidamente con los corazones de todas ellas. “Apenas habían sonado dos canciones, ambas de su último trabajo, cuando Sabina dedicó un poema escrito expresamente para Pamplona”. En él mencionó los Sanfermines, evocó al “padre Hemingway” y aludió a su “reencuentro” con una ciudad que le había permitido atesorar un puñado de buenos recuerdos. “El público recibió con fervor los elogios de Sabina a Pamplona”, aseguró Santi Echeverría, periodista de Diario de Navarra.
El 17 de septiembre de 2006, el cantautor de Úbeda presentó en la capital navarra su último disco, ‘Alivio de luto’. Lo hizo desafiando a las previsiones meteorológicas —había amenaza de lluvia—, y por eso se “llenaron las gradas cubiertas y también el tendido”, mientras que desde el ruedo se pudo ver el concierto “sin grandes incomodidades”. Los paraguas afloraron durante el espectáculo, aunque el aguacero previsto “no pasó de ser un suave sirimiri”.


Joaquín Sabina apareció en el escenario a las 21.38 horas, “con un pequeño retraso”, aunque la música había comenzado antes. Le precedió “una curiosa versión de ‘Y nos dieron las diez’, que sonó por los altavoces no sólo de modo instrumental, sino también con un cierto estilo de cabaret”. Tras ella, solo hubo que esperar dos temas para escuchar uno de los clásicos del cantante andaluz: ‘Quién me ha robado el mes de abril’.
De fondo, una pantalla acompañó sus letras —en ‘Nube negra’ se sucedió detrás de él la proyección de “nubes a toda velocidad”—, aunque no fue lo único: a su lado estuvo también su banda, con Pancho Varona (bajo), Antonio García de Diego (guitarra y otros instrumentos), Jaime Asúa (guitarra), Pedro Barceló (batería) y Olga Román (coros), y también permanecieron junto a él su bombín y su bastón, que le dieron “un toque teatral”.


Con Olga Román mantuvo, precisamente, una batalla teatralizada en el tramo acústico del concierto, cuando interpretó “sus canciones más melódicas, como ‘Calle melancolía’, ‘La Magdalena’, ‘Ruido’ o ‘Pájaros de Portugal’”. A partir de ahí ya no hubo más momentos de calma en el ‘show’. Uno de los clásicos de Sabina, ‘La del pirata cojo’, le sirvió para volver al sonido eléctrico, y durante los bises sacó a relucir “grandes éxitos”, como ‘Princesa’ e ‘Y nos dieron las diez’, para acabar por todo lo alto y mantener bien amarrados los corazones de su público pamplonés.