El público llevó “en volandas” a Duncan Dhu en 1999

El grupo donostiarra, que se había reunido recientemente, llenó todos los palcos del Teatro Gayarre y agotó las entradas con varios días de antelación

Diego Vasallo y Mikel Erentxun, durante el concierto que Duncan Dhu ofreció en Pamplona el 5 de octubre de 1999
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Diego Vasallo y Mikel Erentxun, durante el concierto que Duncan Dhu ofreció en Pamplona el 5 de octubre de 1999José Carlos Cordovilla
Diego Vasallo y Mikel Erentxun, durante el concierto que Duncan Dhu ofreció en Pamplona el 5 de octubre de 1999

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Javier Estévez

Publicado el 21/12/2025 a las 05:00

Diez años después de la disolución definitiva de su banda, Mikel Erentxun regresó el pasado viernes a Pamplona para recuperar las canciones que convirtieron a Duncan Dhu en una de las bandas más exitosas de los años 80 y 90, no solo a nivel de ventas, sino también en lo que respecta al cariño del público. Así lo demostraron las 800 personas que acudieron al Teatro Gayarre el martes 5 de octubre de 1999. “Las entradas se agotaron con varios días de antelación y se llenaron todos los palcos, algo insólito en el Teatro Gayarre”, aseguró Santi Echeverría en la crítica publicada por Diario de Navarra cuatro días después del concierto.

Pocas veces puede un grupo presumir de que lo han llevado en volandas hasta el escenario gracias a que el público hace una petición unánime de bises cantando canciones como si 800 personas fueran una sola voz. Y el martes con Duncan Dhu ocurrió no una, sino dos veces”, arrancó Echeverría. La conexión entre el público navarro y los músicos guipuzcoanos, que se habían reunido recientemente, fue total.

Tanto que, según el crítico musical, el público perdonó que los músicos tuvieran que bajar “desde una octava a medio tono las canciones”, así como que ralentizasen “el ‘tempo’ de ‘Cien gaviotas’, ‘La barra de este hotel’ o ‘Palabras sin nombre’”. “Son melodías que ya están grabadas en el subconsciente colectivo. En su día fueron el acompañamiento perfecto de los que rondan los cuarenta. Ahora también funcionan con las nuevas generaciones de veinteañeros”, afirmó Echeverría.

En la reunión de la banda, Mikel Erentxun (guitarras y voz), Diego Vasallo (bajo, armónica y voz), Joserra Senperena (teclados, órgano y coros) y Michel Longarón (batería) apostaron “por dar mayor intimismo a las canciones”. Lo hicieron a través de un regreso “a la instrumentación de sus orígenes, primigenia y sencilla, en esquema de bajo, guitarra, batería y voz, añadiendo teclados de sonidos setenteros y un órgano Hammond perfecto para levantar la morriña”, valoró Echeverría. Este formato, según el crítico, aumentó “el grado de cariño hacia los artistas”, algo que se evidenció de manera “muy notable”. “El esfuerzo de conexión fue, sobre todo, responsabilidad del público”, alabó el crítico de Diario de Navarra.

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