Conciertos con memoria
Fito fue telonero de Extremoduro en Pamplona en 1999
La banda bilbaína ofreció en Anaitasuna su primer trabajo, ‘A puerta cerrada’, antes de que el grupo liderado por Robe Iniesta saltara al escenario con ‘Canciones prohibidas’


Publicado el 14/12/2025 a las 05:00
El fallecimiento este miércoles de Robe Iniesta, vocalista y guitarrista de Extremoduro durante buena parte de su carrera y artista en solitario los últimos años, provocó un ‘shock’ en la industria musical española, y numerosos músicos se volcaron para recordar a uno de los letristas más ilustres de este país. Este viernes fue Fito Cabrales, líder de Fito & Fitipaldis, quien comentó al inicio de su concierto en el Navarra Arena lo difícil que iba a ser para él completar el espectáculo. “Robe, Robe, Robe”, respondió el público.
A ambos líderes musicales les unen conciertos y proyectos compartidos, como Extrechinato y tú. Y los dos compartieron espacio y tiempo juntos en Pamplona. Así ocurrió el sábado 20 de marzo de 1999, cuando Fito fue telonero de Extremoduro en el concierto que ofreció en Anaitasuna ante 4.000 personas. ‘Canciones prohibidas’ presentó la banda extremeña, después de que Fito & Fitipaldis expusiera su primer trabajo, ‘A puerta cerrada’.
El inicio del espectáculo ofrecido por el grupo bilbaíno “cogió por sorpresa a cientos de aficionados que se acercaban en esos instantes al Anaitasuna”, explica la crónica publicada por Diario de Navarra el día siguiente. Ante unas gradas y una pista medio vacías, que alcanzaron el lleno con el paso de los minutos, apareció Fito Cabrales sobre el escenario “mientras su banda iniciaba los primeros compases de ‘Qué divertido’”. Antes de que el músico bilbaíno saludara al público “con un escueto ‘¡Buenas noches!’” sonaron ‘Rojitas las orejas’ y ‘Quiero beber hasta perder el control’.
El músico, “vestido con camisa marinera a rayas de manga larga, pantalón vaquero, pelo rapado y patillas y una gorra negra”, y su banda se situaron “sobre un escenario que no presentaba adornos ni parafernalias”. “El juego de luces se hizo protagonista durante toda la noche”, valora la crónica. También fueron protagonistas los propios músicos, que interpretaron “un repertorio de rock melódico, limpio y con facilidad para ser seguido”. “Sin duda, un estilo más suave que el grupo que siguió a continuación”, señaló el texto en referencia a Extremoduro, un grupo que llevaba por aquel entonces “ocho años en una línea de rock” similar a la de “las grandes bandas españolas de los años 80”. Lo que vino después es historia de la música española.