Conciertos con memoria

El frío aplazó el concierto de Manolo García en 2005

El cantante catalán tenía agendado un concierto en Anaitasuna el 28 de enero de hace veinte años, aunque la ola de frío que afectó a Navarra aquellos días obligó a su aplazamiento al 18 de febrero

Manolo García, al comienzo de su concierto en Anaitasuna el 18 de febrero de 2005.
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Manolo García, al comienzo de su concierto en Anaitasuna el 18 de febrero de 2005.José Carlos Cordovilla
Manolo García, al comienzo de su concierto en Anaitasuna el 18 de febrero de 2005.

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Javier Estévez

Publicado el 16/11/2025 a las 05:00

Tenía previsto actuar en Anaitasuna el 28 de enero de 2005, aunque la ola de frío que afectó a Navarra en aquellas fechas obligó a su aplazamiento para tres semanas después, el 18 de febrero. El protagonista de esta historia es el cantante catalán Manolo García, que actúa este domingo en Baluarte y que hace veinte años sufrió de primera mano las inclemencias meteorológicas propias del invierno navarro. Aunque el cambio de fecha no afectó a su conexión con el público. “Algunos de los pequeños grupos que aguardaban anoche en la entrada del pabellón Anaitasuna coincidían en que el cambio de fecha les ‘había venido muy bien’”, recoge la crónica publicada por ‘Diario de Navarra’ el día posterior.

Así, ante alrededor de 4.000 personas, el antiguo integrante de El último de la fila intercaló temas de su último disco en aquel momento, ‘Para que no se duerman mis sentidos’, con temas más clásicos de su repertorio. Lo hizo “con quince minutos de retraso” y ante un público “impaciente”. García, vestido con “cazadora y pantalones vaqueros, dos camisetas y una bufanda”, abrió su espectáculo con ‘En un estanque de libélulas’ y siguió con ‘Sobre el oscuro abismo en que te metes’, aunque no se olvidó de agradecer al público desde los primeros compases. “Hola, Pamplona, estamos encantados de estar con vosotros a pesar del frío que hace. Pero es viernes y se tiene que notar”, animó.

Y se notó, con el público entregado a base de dar palmas y acompañar los estribillos. Aunque el frío también jugó su papel durante la tarde. “Tres horas antes de que Manolo saliera al escenario, eran pocos los valientes agrupados en la entrada del pabellón Anaitasuna. La temperatura, entre 0 y 2 grados, hizo que apenas cinco personas esperaran impacientes a que abrieran las puertas del recinto y les dejaran entrar en calor”, explica el texto de ‘Diario de Navarra’. La espera, por tanto, se trasladó a las cafeterías. Si las previsiones se cumplen, aunque cabe la posibilidad de que esta tarde de domingo llueva, Manolo García y sus fans no correrán la misma suerte que hace veinte años.

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