Rodajes en Navarra

Terry Gilliam y el Quijote maldito: las Bardenas, el desierto que venció a un sueño de cine

El director de 'Brazil' y 'Doce Monos' trató durante 13 años de rodar su versión de Don Quijote, pero una sucesión de infortunios en las Bardenas Reales convirtió su sueño en un mito del cine inacabado

l hombre que mató a Don Quijote
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El equipo de rodaje de El hombre que mató a Don Quijote estuvo solo cinco días en las BardenasARCHIVO/BLANCA ALDANONDO
l hombre que mató a Don Quijote

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Javier Iborra

Publicado el 05/11/2025 a las 19:00

En el año 2000, Terry Gilliam -miembro del grupo Monty Python y uno de los creadores más visionarios del cine fantástico- aterrizó en Navarra con la firme intención de filmar su particular versión de 'Don Quijote de la Mancha'. Su película, 'El hombre que mató a Don Quijote', debía comenzar su camino en el Monasterio de Piedra y continuar por Guadalajara, Segovia, Toledo y las Bardenas Reales, un paisaje árido y deslumbrante que el director veía como la auténtica Mancha.

"Para Terry, las Bardenas eran el corazón seco y mágico de España. Decía que ese desierto representaba mejor que ningún otro la locura y la belleza del Quijote", recordaba José Luis Escolar, productor del filme, en un reportaje publicado por Diario de Navarra.

El rodaje empezó el 18 de septiembre de 2000 con Jean Rochefort en el papel de Don Quijote y Johnny Depp como Sancho Panza. Pero lo que parecía una aventura épica se convirtió en una sucesión de catástrofes.

Primero, el ruido de los F-16 de la base aérea de las Bardenas interrumpía las tomas una y otra vez. Luego, una tormenta torrencial arrasó decorados, cámaras y rollos de película. El equipo entero -actores, técnicos, extras de Zaragoza y Tudela- se unió para intentar salvar lo que pudieron.

Pero el mayor golpe llegó con la enfermedad de Rochefort. Aquejado de una infección de próstata, el actor francés fue trasladado de urgencia a París. Ahí supieron que el rodaje no iba a salir adelante.

EL MITO DEL QUIJOTE MALDITO

La suspensión del rodaje dio pie al célebre documental 'Lost in La Mancha' (2002), que narró el desastre con tintes de tragedia griega. Las imágenes de Gilliam viendo cómo su proyecto se desmoronaba entre barro y ruinas se convirtieron en símbolo de su perseverancia.

Gilliam no se rindió. Intentó reanudar la filmación cinco veces durante los siguientes años, enfrentándose a nuevos retrasos, quiebras de productoras y cambios de reparto. No fue hasta 2018 cuando el director logró estrenar finalmente una versión de su sueño. 

Aquel fracaso dejó una huella imborrable en la memoria cinematográfica de Navarra. Como recordaba el propio director, entre la ironía y el desencanto: "Cada año alguien me regala una figura de Don Quijote por mi cumpleaños. Ya tengo tantas que podría hacer una película de animación con ellas".

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