La Raíz instala la locura en el Navarra Arena
Varios miles de espectadores disfrutaron con las canciones del grupo valenciano, que ha vuelto a los escenarios tras un parón de seis años
Actualizado el 21/09/2025 a las 00:06
A los sones de la banda sonora de la conocidísima película de gangsters 'Uno de los nuestros' y con el protagonismo de un cielo estrellado que se proyectaba en las pantallas laterales y en la gran trasera, todo tornó a un amanecer y luego noche con aurora boreal y música ambiental épica... Un gran ambiente para que todos los músicos de La Raíz salieran el escenario.
Eran las 22.06 de la noche y las aproximadamente 12.000 personas se hicieron una voz única en un grito ensordecedor de recibimiento. Los diez que forman La Raíz en la actualidad y que han vuelto a los escenarios tras seis años de parón estaban dando la cara en el Arena. Desde su Gandia de residencia Julio Maloa, Sen-K y Josep Panxo en las voces; Edu Soldevila y Juan Zanza en las guitarras; Carles Gertrudis en la trompeta; Xavi Banyuls el trombón, Adri Faus en el bajo, Pipe Torres en la batería y DJ Jano a los platos y máquinas. Recordemos que Pablo Sánchez se ha tenido que retirar por enfermedad.
Con una pista completamente abarrotada la locura comenzó con dos de sus grandes temazos 'A la sombra de la sierra' y 'Muérdeles', perfectos ejemplos de su sonido mestizo y de su pedigree reivindicativo, combativo y "de intervención". Ramalazos de hip hop, fragmentos de ska, retazos de reggae y ragamuffin y base rock, pero siempre con melodías inconfundibles... Tuvieron tiempo incluso de saludar en euskera con un "gabon maitias". Y dieron las gracias por tanto apoyo que les ha ayudado a llevar más de quince años en los escenarios. La realización audiovisual daba sobre todo abundantes planos de los cantantes y su tremenda actitud escénica.
Sonaron 'Jilgueros', 'Elegiré' o 'Borracha y callejera,' que hizo el delirio del respetable "No hay miedo, hoy la luna se queda borracha y callejera". Locura que aún subió más enteros con 'La voz del pueblo' en la que una vez más los vientos se convirtieron en auténtica lanzadera emocional para un "bailar o morir" dando saltos y botes en una danza sin cuartel. Dos coristas ayudaban -y mucho- en esta fiesta que sonaba bien, con criterio y detalle en temas como 'Por favor'. Y con 'Dientes del león' inflamaron la denuncia del mercadeo con los animales de África. 'El circo de la pena' fue otro puñetazo "duro y al mentón". Como 'El lado de los rebeldes'. La iluminación en clave principalmente de rojos y blancos lanzaba flashes y fogonazos hasta en ocho niveles de altura. Se turnaban perfectamente en las voces Julio Maloa y Sen-K, Josep Panxo, que homenajearon y recordaron a Pablo. Fue 'El tren huracán' con un estratosférico protagonismo de los vientos. Y en 'Nuestra nación' el público coreó "No pasarán" y "Palestina Askatu" en un unánime "nuestra nación es caer y levantarse". Y se fueron sucediendo 'Llueve en Semana Santa', 'Donde duerme el chamán', y la 'Radio clandestina' que desató de nuevo la locura total a ritmo de ska: "Que aún no hay un dios que nos pueda callar. Ayer y hoy suena una radio clandestina". La fiesta continuó con 'Solo quiero de ti', y una 'Nos volveremos a ver' estratosférica. Era la recta final antes de los bises.
Retirada del contingente escénico, apagón a negro y corta espera. Y así, con las dos coristas en primera línea continuaron con 'La hoguera de los continentes' de pura reivindicación latinoamericana y femenina con uno de esos coros tan cantables que tanto les caracteriza. Una gran ovación dio paso a 'Rueda la corona', una de las más raperas y conocidas de su repertorio en pura borrachera de blancos y amarillos y en una reivindicación de una república de nuevas raíces.
La fiesta concluyó a las doce de la noche con 'Entre poetas y presos' con la reivindicación en su máxima expresión en las bocas de un coro general de 12.000 personas
