Una pamplonesa, nueva arquitecta conservadora de la Catedral de Burgos
Desde hace unos días es la encargada de velar por la conservación y el mantenimiento de una joya mundial, la seo junto a la que paseaba todos los días en su infancia y juventud, antes de llegar a Pamplona


Actualizado el 14/09/2025 a las 23:14
Está orgullosa, emocionada. “Me dice la gente que flipa, pues yo también”. Verónica Quintanilla Crespo, arquitecta especialista en patrimonio artístico, burgalesa de nacimiento, pamplonesa de residencia desde los 18 años, fue nombrada hace unos día conservadora de un patrimonio mundial como la catedral de Burgos, una de las mayores joyas góticas de España y del mundo. Será la primera mujer en 800 años que ocupe ese cargo. “Me parece increíble, muy bonito, sobre todo sabiendo que los arquitectos que me precedieron eran muy buenos”.
¿Qué es un arquitecto conservador en una catedral?
La figura de arquitecto conservador históricamente ha existido en todas las catedrales y en todos los edificios patrimoniales importantes. Su misión es velar por el monumento, cuidarlo, resolver los problemas del día a día y establecer pautas de mantenimiento y conservación preventiva. Es responsable a nivel de arquitectura de todo lo que ocurre, de las cosas pequeñas y las de largo plazo.
¿Y cómo se llega a ocupar un cargo así?
La catedral sacó una oferta de trabajo en abierto, la colgó en el Colegio de Arquitectos de Castilla y León y un amigo me avisó. Yo mandé el currículum y me llamaron. Claro que llevo 20 años haciendo solo restauración de patrimonio.
¿Qué le va a exigir?
Viajar a Burgos un día a la semana fijo y luego las veces que haga falta. Ahora estoy recorriendo el edificio de cabo a rabo: escaleras de caracol, criptas, cubiertas, torres... todo para aprendérmelo bien. Tienes que saberte todos los secretos, que en una catedral son muchos. Luego ya me reuniré con el canónico fabriquero, mi responsable, y veremos los asuntos pendientes, en qué se quiere intervenir y los problemas que tienen.
¿Y, por lo que sabe, cómo está la catedral de Burgos?
Muy bien, porque ha estado cerca 20 años en obras de manera casi ininterrumpida, y se ha restaurado prácticamente en su totalidad. Mi labor va a ser preventiva y establecer pautas de mantenimiento.
¿Y su seguridad?
Lo ocurrido en Notre Dame y Córdoba nos puso a todos en alerta, así que fue los primero que pregunté, si había máquinas eléctrica , disolventes, productos químicos, la cubierta...y está muy bien.
¿Hasta qué punto tuvo que ver esa catedral en su decisión de dedicarse al patrimonio?
En Burgos vivía junto a la catedral, y para ir de mi casa al centro pasaba por ella infinitas veces. De hecho, siempre entraba por una puerta, saludaba al Santo Cristo y salía por otra, lo he hecho siempre. Si eso se une a que me gustan las tradiciones y la historia del arte, pues probablemente sí. Después, ya en la carrera, nos ofrecieron tres especialidades y en la presentación sobre restauración de monumentos, me gusto mucho lo que dijo el profesor Leopoldo Gil, que habló de cuidar el monumento, de tratarlo con cariño, de la humildad ante el patrimonio.
¿Qué características particulares tiene la arquitectura en patrimonio?
La intervención en patrimonio requiere mucho cariño y silencio. Hay que escuchar al monumento, escucharle en silencio, conocerlo en la calma, con lentitud, observarle qué es lo que le pasa. Los problemas que tiene un edificio los ve todo el mundo, pero identificar el origen de esos problemas o los que va a tener después, exige conocerle tranquilamente. Al final el edificio siempre habla, y te da las pistas para intervenir, lo que tienes que hacer, dónde están los problemas. Eso ocurre cuando le observas mucho, en quietud y acabas viendo cosas que no te encajan. Ahí es donde están los problemas.
Luego, hacen falta hacer estudios preliminares multidisciplinares, en los que intervienen arqueólogos, historiadores, ingenieros de caminos, geólogos... para conocer el edificio desde todos los ángulos de vista. El fin de una restauración es devolver al edificio su dignidad, su mejor versión, pero con sus heridas, sus cicatrices, sus debilidades. El monumento es como un documento construido. A nosotros nos llega con una información y no podemos cargárnosla, tenemos que dejarla para que los que vengan después sepan que estaba. Nosotros añadimos un renglón a su vida.
Entonces, ¿los añadidos son legítimos o hay que dejar el edificio tal y como se construyó?
Hay añadidos que son legítimos. Todos forman parte de la historia de un edificio, pero también hay añadidos que hacen daño, que son origen de patologías, esos hay que quitarlos. Las cicatrices cuentan de tu vida, pero hay algunas que siguen haciendo daño, y hay que tratarlas. Pero los añadidos, a no ser que desvirtúen mucho la lectura del monumento, forman parte de su historia, de su vida.
El turismo y las visitas masivas, ¿hacen bien o mal a edificios como la catedral de Burgos?
Es bueno. Las catedrales son edificios para rezar, para evangelizar, y cuanto más llenas estén, mejor. Y las catedrales, aparte, tienen que intentar ser sostenibles económicamente. Por lo tanto es importante que haya turismo. Por otra parte, en la catedral de Burgos, en concreto, hay un control y una regulación de humedad y temperatura que está continuamente funcionando.
¿Qué tal tenemos el patrimonio navarro?
Tenemos mucha suerte, somos una comunidad uniprovincial con Hacienda foral propia. No tiene nada que ver con Castilla y León, una comunidad de nueve provincias con un patrimonio ingente
¿Sigue siendo difícil conseguir financiación?
Hace 15 años se perdieron las ayudas que daba el gobierno de Navarra a particulares y este año se han recuperado por fin. Son cantidades muy pequeñas, pero todo ayuda. El patrimonio es de todos, aunque alguien tenga que tener la titularidad porque alguien, y pagar impuestos, la luz, el agua y ser responsable... Creo que las administraciones tienen que velar tanto por el patrimonio público como por el privado porque forma parte de nuestra historia. Ocurre que el propietario particular de un patrimonio no recibe el dinero para mantenerlo y no lo vende porque entiende que supone ser desleal con su familia y su historia. Significa un dolor profundo. No tienen dinero para arreglar esos monumentos, que acaban cayendo porque lo prefieren a venderlo y que desaparezca de la familia. Es complicado. Por eso creo que la Administración debe ayudar a los particulares.
Suya es la restauración de la fachada de la catedral de Pamplona, que no es muy popular.
Fue denostada desde que se construyó. Yo entiendo que el estilo románico y el gótico gusten mucho más que este estilo academicista. Pero al siglo XVII, cuando el Cabildo se plantea desmontarla, llega una fachada tosca y fea. La parte baja románica era como la de la puerta de platerías de la catedral de Santiago de Compostela, pero la parte superior era gótica, con unas diferencias de altura muy grandes. Esa fachada que llega al siglo XVII era tosca y deslucida. Y la nueva fachada, que a nadie le ha gustado nunca, resulta ser uno de los mejores ejemplos de academicismo de España. La diseñó nada menos Ventura Rodríguez, que era el presidente de la Real Academia de Artes de San Fernando.
¿Esta catedral es una desconocida para los navarros?
Es una joya. Aparte de tener un claustro espectacular, tiene la singularidad de que los canónigos estuvieron viviendo de manera regular hasta finales del siglo XIX, y conservamos todas las dependencias. Tuvimos la catedral viva y ocupada hasta nuestro tiempo, eso no existe en el resto de Europa. Hay que redescubrirla.
Aparte de la catedral, ¿qué monumento del patrimonio navarro destacaría?
Roncesvalles. Forma parte de la historia de Europa. Es el primer gótico francés que nos llega, y la Virgen tan hermosa. Roncesvalles, sí.
LOS MOMENTICOS DE LA CATEDRAL
Verónica Quintanilla, más que lugares, destaca de la Catedral de Burgos momenticos: ver amanecer desde la calle Pellejería o el atardecer desde la puerta de Santa María. “Hay otro el Viernes Santo, a las doce de la noche, cuando el paso de la catedral vuelve a su casa, y le acompaña a la Virgen de la Soledad. Ahí no hay nadie, apenas 20 burgaleses. Y es mágico, de noche cerrada, la catedral abierta de par en par, entra el Cristo y la Virgen se queda desconsolada, despidiéndose”. Últimamente también le han impresionado las esculturas de las cubiertas, donde nadie las ve. “Están talladas con la misma definición que las de dentro. Esa gente trabajaba para Dios, para la eternidad, no para los hombres. Sus ideales eran otros. Ni cortoplacistas, ni chapuceros. Hacían bien lo que nadie iba a ver nunca, solo Dios”.
Verónica Quintanilla Crespo nació en Burgos en 1978 y vive en Pamplona desde los 18 años, cuando vino a estudiar arquitectura en la Universidad de Navarra. Junto con Joaquin Torres Ramo, lleva un estudio especializado en Patrimonio Histórico que ha firmado restauraciones como las de la fachada de la catedral de Pamplona, del portal Nuevo o de los revellines de Santa Ana y Santa Clara en la Ciudadela. Está casada y tiene cinco hijos.