Teatro 

Patxi Freytez, actor: "Pasé de hacer teatro de furgoneta a rodar una película con Monica Bellucci"

Con 30 años de carrera, ha regresado al Teatro Romano de Mérida con una racial ‘Electra’ donde interpreta al malogrado Agamenón, padre de la protagonista (María León). El próximo otoño recalará en Tudela con la obra ‘Casa de muñecas’, de nuevo junto a la actriz sevillana

Patxi Freytez (izq.), en una escena de 'Electra'
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Patxi Freytez (izq.), en una escena de 'Electra'
Patxi Freytez (izq.), en una escena de 'Electra'

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Nerea Alejos

Actualizado el 01/08/2025 a las 17:31

Tras haber participado en la obra 'Casa de muñecas' junto a María León, Patxi Freytez (Pamplona, 1967) vuelve a compartir escenario con la actriz sevillana en 'Electra', una versión de Eduardo Galán que le aporta aires sureños a la célebre tragedia griega.

Dirigida por Lautaro Perotti, la obra indaga en los secretos de una familia absolutamente quebrada, donde se acaba imponiendo la sed de venganza. Estrenado este miércoles 30 de julio con un público que aplaudió puesto en pie durante varios minutos, el montaje cautivó con sus “interpretaciones brillantes”, según ha resaltado la prensa local.

Es la segunda vez que actúa en el Teatro Romano de Mérida. ¿Qué significa este escenario?

La primera fue con la comedia 'Anfitrión' que dirigió Juan Carlos Pérez de la Fuente en 2012, con Natalia Millán y Roberto Álvarez. Para mi gusto, han pasado demasiados años sin volver por aquí. Actuar en el Teatro Romano es una experiencia que todo actor debería vivir al menos una vez en la vida. Es algo tan mágico que es imposible de olvidar: salir ahí y tener a tres mil personas delante es algo imposible de explicar con palabras.

En esta ocasión repite con buena parte del equipo de la obra 'Casa de muñecas', ahora con María León en el papel de Electra.

Desde que empezamos los ensayos de 'Casa de muñecas' hasta ahora, no hemos parado. De hecho, cuando estábamos haciendo temporada en el teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid, los últimos quince días de funciones los empalmábamos ensayando 'Electra' por las mañanas. Hemos llegado a Mérida un poquito con la lengua fuera, pero la maquinaria ya venía muy bien engrasada. Y luego hemos sumado a Elisa Matilla, que hace una Clitemnestra fantástica, y a Nacho Machi, un pianista extraordinario.

¿Qué tiene de especial esta 'Electra'?

Teniendo a una criatura como María León interpretando a Electra, es imposible que toda esa parte andaluza que ella tiene no supure por todos los lados. De hecho, la obra comienza con una gran fiesta, con canciones, con bailes, con sevillanas, incluso con un tango. Es un crisol de diferentes realidades y orígenes que aporta un plus de riqueza a esta versión de 'Electra'. Estoy seguro de que no va a dejar a nadie indiferente.

Su personaje, Agamenón, regresa a casa diez años después de haberse marchado a la guerra de Troya. ¿Con qué situación se encuentra?

Él vuelve pensando que se va a encontrar a una familia amorosa, pero es una auténtica jaula de grillos. Antes de marcharse a la guerra, Agamenón tuvo que sacrificar a su hija Ifigenia por mandato de los dioses. Pero, claro, no existe una madre sobre la faz de la Tierra a la que tú le digas que hay un dios capaz de justificar el hecho de matarle a un hijo. Clitemnestra siente un odio enorme hacia Agamenón. Por su parte, Electra vive enamorada del recuerdo de su padre y no le perdonará a su madre que durante la ausencia de Agamenón ella haya puesto toda su confianza, y algo más, en Egisto, el gran amigo de Agamenón. Así que la tragedia está servida.

Agamenón es, al mismo tiempo, héroe y villano. ¿Cómo afronta esta doble faceta del personaje? 

Es realmente complicado diferenciar la parte del personaje que obedece a los dioses y la parte que obedece a su condición humana. Yo llevo muchos años en esto y es un enorme placer meterse en la piel de un personaje de semejantes dimensiones. En esta 'Electra', para mí, el mayor reto ha sido enfrentarme a toda esa parte folclórica, por así decirlo. Cuando Agamenón llega a Troya, Clitemnestra y sus hijos le reciben con una gran fiesta donde hay cante y baile. Sinceramente, no se me da muy bien cantar, pero es lo primero que hago en el escenario y también bailo un poco, así que hago de todo.

Ya son más de 30 años de carrera donde ha probado todos los palos: teatro, cine, televisión...

Llevo ganándome la vida con esto prácticamente desde el año 96 o 97. Estuve un montón de años haciendo teatro de furgoneta. Siento un enorme agradecimiento hacia esta profesión, porque en este país es difícil mantenerse tantos años trabajando. Cada año que estoy sin parar de trabajar es una gran victoria. Por otro lado, tengo una hija maravillosa que se llama Leyre y ella sigue mis pasos. Ahora está en la RESAD haciendo cuarto curso de teatro musical. El próximo domingo viene a verme a Mérida y no te puedes imaginar la ilusión tan grande que me hace.

Su primera gran oportunidad le llegó con una película de Isabel Coixet. ¿Cómo surgió?

Un día iba por la Gran Vía y me encontré con Alberto San Juan. Éramos muy amigos. Me preguntó: “¿Qué tal Patxi, cómo andas?”. Entonces yo estaba un poco jodido, porque no veía mucho futuro en esta profesión. Me contó que él venía de hacer un casting de una película ('A los que aman', de Isabel Coixet) y que estaban buscando a alguien como yo, con el pelo largo y tal. Me dio el número de teléfono, lo guardé en un bolsillo y me olvidé. Una semana después, cuando estaba haciendo la colada, al revisar los bolsillos encontré el papel y entonces llamé. Y dos meses después estaba haciendo una película, fíjate, con Monica Bellucci, con Christopher Thompson y con Isabel Coixet. La vida también son estas cosas.

¿Qué sueño profesional le gustaría ver cumplido?

Me gustaría que un día me llamaran para hacer 'El rey Lear' de Shakespeare, porque eso significaría que seré mucho más mayor de lo que soy ahora y que todavía estaré en activo. Me gustaría seguir en el escenario con ochenta y tantos años. Sinceramente, creo que no sirvo para nada más.

Patxi Freytez (Agamenón), de la mano de María León (Electra) en una escena de Electra, que se representará hasta el domingo.
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Patxi Freytez (Agamenón), de la mano de María León (Electra)JERO MORALES / FESTIVAL DE MÉRIDA
Patxi Freytez (Agamenón), de la mano de María León (Electra) en una escena de Electra, que se representará hasta el domingo.

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DEL VERANO EN URBASA A LA FIESTAS DE TUDELA

El pasado junio acudió a la gala de los premios Max, celebrada en el Teatro Gayarre. ¿Cómo lo vivió?

Para mí ir a los Max y además entregarle un premio a Andrea Jiménez [directora y actriz de 'Casting Lear'], fue un sueño maravilloso. No olvidaré jamás el abrazo que nos dimos los dos en el escenario. Haber participado en la gala de los Max es una de las cosas más increíbles que me han pasado en mi vida, porque siempre he tenido una especie de asignatura pendiente con la tierra en la que nací. Aunque me crié en La Rioja, siempre he tenido a la mitad de mi familia en Pamplona.

En los Max lució un atuendo de lo más original.

Llevé un kilt irlandés. Una cosa que muy poca gente sabe es que mi abuela paterna era irlandesa, se llamaba Enoe O’ Callaghan. En ocasiones contadas me pongo un kilt en honor a ella.

Y antes de los premios Max, ¿cuándo fue la última vez que pisó el Teatro Gayarre?

Yo creo que fue con 'Las bicicletas son para el verano'. Hace ya muchísimo, en 2018.

Próximamente volverá por Navarra con 'Casa de muñecas', exactamente el 18 de octubre en el Gaztambide de Tudela.

Me hace una ilusión enorme ir a Tudela. ¡La cantidad de veces que he ido a las fiestas de Tudela de chaval, de mocete! Madre mía, las que hemos liado allí...

¿Recuerda alguna anécdota en especial?

Un revolcón que me pegó un bicho con unos cuernos enormes (ríe). No me hizo nada, pero ya me llevé una buena hostia. Entonces tendría unos 17 años, creo que todavía no me había ido a Madrid a estudiar.

Curiosamente se decantó por el periodismo. ¿Cómo acabó en los escenarios?

Cuando terminé la carrera, tenía claro que a mí lo que me gustaba era la interpretación. Trabajé en la Cadena SER, en el estudio de Gran Vía. Estuve un año trabajando en un magacín que se llamaba 'Al vuelo', con Elena Marquínez y Severino Donate. Pero a mí me tiraba el teatro, me tiraba leer, interpretar... Pero nunca, nunca, he dejado de amar el periodismo. He hecho muchas colaboraciones en el programa 'La cafetera' de Fernando Berlín. Sobre todo me gusta la radio experimental, y eso siempre va a estar ahí.

Antes hablaba de sus recuerdos de Tudela. ¿Qué más lugares de Navarra tiene grabados? 

Cuando era chaval estudié en Lekaroz. También recuerdo cuando iba a Zudaire, porque mis tíos tenían una casita preciosa en Urbasa, y gran parte de los recuerdos de mi infancia son aquellos veranos en Urbasa. Yo he tenido una infancia y una juventud muy chulas. También me acuerdo de Elizondo, de Dantxarinea, de Zugarramurdi... ¡Son tantos sitios! Cuando mi hija Leyre se hizo un poquito más mayor, una de las primeras cosas que hice fue llevarle al Monasterio de Leyre, porque es un sitio maravilloso.

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