El capote de San Ignacio no fue talismán en Azpeitia: Morante emborrona con la espada una magnífica faena al natural
Brilló el sevillano con la muleta ante el cuarto de la tarde, un ejemplar de Loreto Charro que ofreció materia prima para la inspiración


Actualizado el 01/08/2025 a las 08:08
El gesto estaba cargado de simbolismo: Morante de la Puebla, fiel a sus guiños al rito y la historia, salió al ruedo de Azpeitia en la festividad de San Ignacio de Loyola con un capote en honor al patrón local. Pero el santo no ofició milagro alguno esta vez. El toreo sublime del sevillano se topó con el desencanto de una espada traicionera que emborronó una faena que apuntaba alto.
Fue ante el cuarto de la tarde, un ejemplar de Loreto Charro que ofreció materia prima para la inspiración. Morante, con su personal liturgia, inició por ayudados por alto con una torería de otra época. De ahí en adelante, el trasteo tomó vuelo por la mano izquierda. Los naturales, templados, cadenciosos, de los que se quedan en la memoria, electrizaron a la coqueta plaza guipuzcoana. Toreo caro, hondo, de pellizco.
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Azpeitia se rindió a esos pasajes. Pero cuando el triunfo parecía al alcance de la mano, la espada impuso su ley, enfrío la ebullición del tendido y dejó todo en una ovación que supo a poco.
En el primer toro de la tarde, el diestro sevillano lo intentó todo por ambos pitones, dejó algún pase estimable, pero el toro se vino abajo a las primeras de cambio. El capote de San Ignacio, por una vez, no obró el prodigio.
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LUQUE, OREJAS EN EL SEGUNDO Y EN EL QUINTO
El triunfador de la corrida de este jueves 31 de agosto en Azpeitia fue Daniel Luque al cortar dos orejas, al segundo y al quinto, que le aseguraron salir de la plaza guipuzcoana por la puerta grande.
El tercer torero de la tarde, Juan Ortega, se llevó las palmas del respetable en el primero de su lote y tercero de la corrida, y una oreja con el que cerraba el festejo con una gran faena, muy torera y pura.