Cinco pueblos y cinco artistas afrontan el reto de crear juntos por Landarte
En esta novena edición, la artista Ioana Hernández estará en Arboniés; la creadora Marta Elía, en Bargota; el fotógrafo Asier Gogortza, en Garde; la periodista y escritora Jara Calvo, en Mélida, y la diseñadora Carmen Parrado, en Pueyo.


Actualizado el 26/06/2025 a las 16:20
Hacer lo que se quiera, como se quiera y cuando se quiera. Si la frase buscara adivinar a qué concepto se refiere, el resultado podría ser Landarte, un programa de la Dirección General de Cultura por el que se invita a pueblos pequeños de Navarra a trabajar conjuntamente con un creador o creadora entre el verano y octubre. Y ni el pueblo hace un encargo al creador o creadora, ni el creador o creadora va con una idea para que el pueblo le ayude a llevarla cabo. “La idea es que del encuentro entre esas poblaciones y las personas a las que invitamos surja qué se va a hacer y cómo. Es una apuesta por los procesos, por la participación activa de las poblaciones”, señaló este jueves Anne Ibáñez, del equipo coordinador del programa. En esta novena edición, la artista Ioana Hernández Arriaga estará en Arboniés; la creadora Marta Elía Aldave, en Bargota; el fotógrafo Asier Gogortza, en Garde; la periodista y escritora Jara Calvo, en Mélida, y la diseñadora Carmen Parrado Gil, en Pueyo.
En una presentación con el director general de Cultura, Iñaki Apezteguía, y el director del Servicio de Acción Cultural, Lorenzo García, Ibáñez, que indicó que el colectivo Nyamnyam formará parte de Archivo Landarte, señaló el “aprendizaje” para unos y otros. Para las poblaciones, porque “asisten al despliegue de otras maneras u otros acercamientos a la realidad desde el punto de vista cultural”. Y para los creadores y creadoras, acostumbrados al trabajo individual y moverse en entornos donde comprenden su lenguaje, “porque es un esfuerzo grande, un reto, aunque en los dos sentidos”.
García recordó que el programa se lleva a cabo “en pueblos donde se da alguna dinámica colectiva relevante, comunitaria; donde hay un tejido asociativo, iniciativas participativas, personas dinamizadoras...” y que en estos procesos de creación “no hay protagonistas, el artista no es más ni es menos, participan todos al mismo nivel”.
Por su parte, Apezteguía, para quien “los procesos de Landarte son abiertos e imprevisibles para las comunidades y para artistas y creadoras”, la paleta de emociones que manifiesta Landarte es amplia: “Incertidumbre, miedo, frustraciones en el proceso, satisfacciones, momentos de euforia, de fiesta...”. "Trabajar en localidades rurales presenta desafíos únicos, como la necesidad de adaptar los proyectos a las características y necesidades específicas de cada comunidad. También es fundamental establecer relaciones de confianza con los habitantes, lo cual puede llevar tiempo. Sin embargo, estos desafíos se ven compensados por las oportunidades de crear proyectos verdaderamente significativos y transformadores", añadió.
ARBONIÉS. Concejo del municipio de Romanzado con 48 habitantes. Prácticamente todos sus habitantes han llegado durante los últimos 40 años sin tener una relación previa con el pueblo. “Es un lugar pequeño con unas dinámicas colaborativas íntimas de enorme interés, como la adaptación al cambio climático que acometieron en la plaza o un proyecto que están iniciando para estudiar qué estrategia seguir para conseguir que la gente mayor se quede en sus pueblos en condiciones de vida digna”, explicó García. Ioana Hernández es la creadora que está allí. Desarrolla su práctica artística como ceramista y tiene un taller en Pamplona. Se mueve entre la artesanía y el arte, y recientemente se encuentra desarrollando un trabajo que explora los límites de su hacer como ceramista que implica trabajar de forma diferente, interrumpir, explorar nuevos objetos, nuevas formas... aceptar la incertidumbre y crear. Irá a Arboniés el domingo 29 de junio, y este jueves reconoció tener una mezcla de muchas ganas e ilusión de conocer el pueblo, la gente, el paisaje... y “bastante miedo”, ya que trabaja de una manera “totalmente solitaria”.
BARGOTA. Localidad de unos 250 habitantes en la comarca de Tierra Estella Occidental, en 2020 se creó una comisión para facilitar el acceso a la vivienda, de la cual surgió la iniciativa 'Tejiendo Caminos' en la Sierra de Codés, que incluye a otros 16 municipios que buscan mantener sus pueblos vivos de forma cooperativa. Con un rico tejido asociativo y bastantes actividades culturales a lo largo del año, destaca que aún mantiene un número de agricultores y agricultoras relativamente alto. La Semana de la Brujería no sólo es un evento, sino una forma de identidad colectiva. La creadora Marta Elia desarrolla distintos proyectos participativos que se enmarcan entre el arte y la educación, y pone el acento en procesos creativos y en la aportación de las propias comunidades a estos procesos. Elía estuvo el domingo 22 de junio. “Se acercaron cinco personas muy interesadas, y ya surgieron diferentes hilos. He propuesto una primera cita, y vamos a pasar el día con la idea de conocer el territorio, pasear, tener alguna reunión alrededor de una mesa... y ver qué va surgiendo”, explicó este jueves
GARDE. Municipio de 130 habitantes de la comarca de Roncal. Su principal recurso histórico, en este caso la ganadería, se está perdiendo, y en su lugar han ido apareciendo otras formas para ganarse la vida, sobre todo en el sector servicios. Localidad "con fuerte identidad", se organiza en auzolan para llevar a cabo diversas tareas de interés común, como la limpieza y señalización de caminos, de sendas, la recuperación de fuentes, "la gente joven está bastante implicada en la organización de todas estas actividades". De allí es la ganadera que está impulsando, junto con otras y con otros, la escuela de pastores del Valle del Roncal. En Garde está trabajando Asier Gogortza, fotógrafo interesado por la arquitectura, el paisaje, el territorio y la huella que en ellos dejan sus habitantes a través del tiempo. La alcaldesa, Erika Ergueta, manifestó "la inmensa fortuna" del pueblo por acoger Landarte. "La cultura en pueblos tan pequeños es muy agradecida", añadió, y se refirió a esa "página en blanco que ha promovido que la gente se mueva, participe... a pesar de la incertidumbre".
MÉLIDA. Es una población de unos 700 habitantes situada en la ribera baja del Aragón, en la merindad de Tudela. Con un nutrido asociacionismo y bastantes comercios abiertos, la llegada de población inmigrante es relevante, y recientemente el ayuntamiento ha hecho una apuesta por crear en el antiguo cine un nuevo espacio escénico-cultural. Como curiosidad, mantiene relación con Garde, ya que mucha gente de Mélida se apellida Garde, por la trashumancia. En Mélida está Jara Calvo, cuyo ámbito de trabajo, como periodista, escritora y profesora, es el lenguaje. Elabora desde lo íntimo para acceder a cuestiones más universales, todo construido a partir de una identidad feminista, que proporciona empoderamiento, cuidados y motivos de lucha. Calvo ya se ha reunido con una veintena de personas. La creadora, que agradeció la generosidad, señaló que la sensación fue de incertidumbre sobre qué significa participar y qué va a involucrar. “Iniciamos ahora un proceso, vamos a ver hacia dónde nos lleva. Estamos armando los lugares donde encontrarnos”.
PUEYO. Es una localidad de unos 300 habitantes situada en lo alto de un cerro en la Valdorba. No se ha llevado a cabo la concentración parcelaria, lo que le da una gran diversidad ecológica, porque mantiene muchos setos y mucha zona de arbolado. "Es interesante la participación de la gente más joven en las actividades que se organizan", indicó García, que añadió la reflexión del pueblo de por qué esta gente joven quiere permanecer y vivir en su pueblo. Destaca el trabajo en auzolan, las fuentes o el amor por la música. Allí está la diseñadora Carmen Parrado que desarrolla su trabajo partiendo de la observación que nos rodea, buscando fortalecer la trama comunitaria y agudizar su sentido crítico mediante pequeñas intervenciones de visibilidad reflexión y debate. Parrado estuvo el sábado 21 de junio y promovió el primer acercamiento, para crear relación “y que la parte de la exploración de las ideas salga más natural”.