Crónica

Una navarra cuenta cómo vivió una recepción con los Reyes y la princesa: "Felipe, muy amable y sonriente, me escucha con atención"

La escritora Maribel Medina, premio nacional de Fomento a la Lectura por su proyecto Mi Pueblo Lee, cuenta su experiencia en el acto oficial del 12 de octubre el Palacio Real

Maribel Medina, con la princesa Leonor durante la recepción
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Maribel Medina, con la princesa Leonor durante la recepción
Maribel Medina, con la princesa Leonor durante la recepción

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Maribel Medina

Actualizado el 15/10/2024 a las 09:45

Bajo del hotel con la intención de ir caminando hasta el Palacio Real, sólo es media hora. He elegido mi atuendo con cuidado: un traje de terciopelo rojo, pelo suelto y pendientes de brillantes. Retrocedo a la niñez y a mis sueños de ser una princesa Disney. Me recibe una tromba de agua. Cambio de planes y me digo que mejor coger un taxi. Paro uno pero veo que Fernando López Aguilar, el que fue ministro de justicia, lo necesita más que yo, su acompañante va con sandalias, se lo cedo.

Me digo que soy de Pamplona y con un paraguas me lanzo a la aventura. Entro en el Palacio Real por la puerta de Santiago. Me escoltan varios jinetes a caballo, policías y guardia real. Entrego la invitación. Llego al inmenso patio de la armería donde están aparcando los coches. Se bajan de ellos un par de ministros, un jeque árabe, un cura ortodoxo, varios militares.

Dejo la gabardina y el paraguas en el guardarropa. Dos empleados uniformados me acompañan a mi salón: el H, los de cultura. Me dicen que no hay más letras, que somos los últimos en el saludo. En el A están los miembros del gobierno, luego oposición y así sucesivamente.

En el salón H, aparte de la enorme lámpara de araña, lo primero que veo es a Rosa María Calaf con su inconfundible pelo rojo. Me presento y la saludo. A su lado está la presentadora del telediario de Antena 3 Sandra Golpe y la periodista Paloma del Río, Premio Nacional de Televisión. Charlamos mientras no cesan de pasar bandejas de bebida y de mini canapés de los más variado: pulpo con patata, rollitos de verdura, jamón, queso, tempuras variadas, salmón, steak tartar sobre tostada.

Hace calor y pido ir al baño, como en el colegio. Dos personas me conducen al único baño de esa ala. Se excusan diciendo que es un palacio. Sólo voy por curiosidad y no me decepciona; es inmenso: un saloncito con ventanales que se abren a los jardines que da a otra habitación acristalada y al final a otra donde está el váter , muy anticuado. Para la manos tienen jabón líquido La Toja.

Maribel Medina, con Felipe VI
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Maribel Medina, con Felipe VICEDIDA
Maribel Medina, con Felipe VI

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Al volver echo un vistazo al salón A, saludo a Pedro Duque y a García-Margallo. Mis acompañantes me recuerdan que debo seguirles. La periodista Ana Rosa ríe junto a una columna. Acabo en otro salón H. Veo a Eduardo Inda, Pedro J. Ramírez y a bastantes periodistas de la televisión. Me uno a Marta Martínez, una científica del CSID, Premio Nacional de Investigación para Jóvenes y a la última bestseller española, María Dueñas. Mientras les cuento el proyecto Mi pueblo lee, unir libros y pueblos, alguien me pisa. Me vuelvo y les digo que respeten los espacios. El grupo se ríe, me piden disculpas y me comentan que son del poder judicial (no sé si es a modo de disculpa).

Llevo casi tres horas de pie y me siento en un aparato de aire. Una mujer muy elegante me imita, está preocupada porque con la lluvia no ha sacado a su perro. Me dice que lleva 15 recepciones reales. Me cuenta que su marido dirige la fundación más importante del mundo detrás de la de Bill Gates. Le hablo de mi asociación, le importa poco. Aún así, pasamos el rato.

Nos avisan que es nuestro turno. Debemos ir en fila. La periodista Isabel San Sebastián me aconseja que sonría y que mire al cámara oficial.

El salón es inmenso. A la izquierda los medios de comunicación se agolpan, unos focos enormes deslumbran el salón. Nadie habla en el pasamanos. Cuando me toca le cuento a su majestad el rey que soy Premio Nacional y como va rápido, a la reina le digo que es bonito unir libros y pueblos y a la princesa Leonor que vengo de Pamplona y le deseo un feliz día.

Pienso que ya me puedo ir, pero la periodista Carmen Enríquez me dice que ahora nos juntamos en otro salón y que los reyes y la infanta se unirán a nosotros.

Aparecen bandejas con bombones, trufas y pastelitos.

En cuanto entra la reina las periodistas hacen corrillo en torno a ella. Veo a Nativel Preciado y nos damos un fuerte abrazo. Me cuenta que en el pasado se unían todos los invitados pero que hubo problemas y ahora se separan en dos salones; la de los políticos y el resto. Hago amistad con un miembro de seguridad y me dice cómo llegar al rey. Una mujer se hace una foto con la princesa y le pasa la mano por la cintura, en seguida los de seguridad se la apartan. Me toca a mí. El rey se saca foto conmigo mientras le cuento el proyecto Mi Pueblo lee. Muy amable y sonriente me escucha con atención. La princesa Leonor busca a su madre y le dice que está cansada. Pronto se van las dos entre 'selfies'. El rey sigue en el salón.

Son las cuatro de la tarde cuando salgo junto a Isabel Díaz Ayuso del palacio. Me dice que tiene frio, nos hacemos una foto.

Un gentío está tras las vallas de seguridad sacando fotos a los que salimos.

Ha dejado de llover. Me siento como Cenicienta, mi princesa Disney favorita, no porque crea que acabo de cumplir un sueño de infancia, sino porque en una terraza de la plaza Mayor me descalzo con alivio. 

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