Entrevista
Javier Armentia: "Ya soy parte del pasado del Planetario"
El hasta ahora responsable del centro se hace un a un lado como parte de una reorganización para dar paso a otras actividades


Actualizado el 08/10/2024 a las 16:12
Javier Armentia, tras desvincularse del Planetario de Pamplona después de 31 años, quiere descansar unos meses. Pero asegura que ya le están tentando con otros proyectos interesantes. Armentia explica su salida y hace balance de tres décadas en las que el Planetario se ha convertido en "un centro de experimentación".
¿Qué ha pasado?
Que hemos acabado, el Planetario y yo. Han emprendido una nueva dirección, y ya soy parte del pasado. Lo dejo a los que vienen ahora, es una situación de recambio como las se han dado en otros sitios. El impulso inicial del Planetario había cumplido ya una serie de objetivos y ahora la empresa NICDO tiene que consolidar otras actividades. Yo doy un paso al lado y me dedico a lo mío, que es hablar del cielo.
¿Pero va a seguir colaborando con Planetario aunque sea de manera puntual?
En principio no, pero yo siempre me he dedicado a la divulgación de la ciencia y la astronomía y no descarto que igual un día les pueda interesar alguna cosa. Además, sigo perteneciendo a más organismos, como con la Comisión Nacional del Eclipse o con la Asociación Española de Comunicación Científica, y ese va a ser mi trabajo ahora, desvinculado ya del Planetario.
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¿Va a descansar?
Desde el punto de vista personal, sí, se trataba también de bajar un poco el ritmo de actividad. Así también tengo tiempo de ir haciendo otras cosillas. No solamente las colaboraciones con medios, sino otros proyectos. Y además uno ya va teniendo una edad. De hecho, todo se ha planteado en este momento un poco porque ahora cumplo 62 años y se va acercando también mi fecha de jubilación. Desde mi punto de vista es importante que la continuidad del proyecto del Planetario descanse en un equipo más joven.
Desaparece la figura del director como tal, queda incluido en la estructuras de NICDO.
El plan director de NICDO, que se lleva ejecutando hace años, tiene un poco esa idea, juntar servicios. El Planetario fue una sociedad pública hasta que se hizo la fusión y había tenido un tipo de gestión diferente.
Sin embargo, el Planetario siempre se caracterizó por tener un equipo con caras visibles muy definidas.
El equipo que hemos estado trabajando en el Planetario se conformó a comienzos de los 90. Es una trayectoria consolidada, sí. Pero sigue gente en el Planetario. En ningún momento se cuestiona la continuidad, sino que se pueden implementar nuevas cosas. Pero todo va cambiando y, evidentemente, ya no será lo mismo. También el mundo de los planetarios ha cambiado mucho. Nosotros mismos, hemos pasado de hacer diapositivas al mundo digital, que es como de la noche al día. Viene bien también esa actualización. Hay proyectos muy interesantes, como una producción sobre eclipses, en la que están casi 20 planetarios en total, de todo el Estado, además bajo la dirección de proyectos de Fernando Jáuregui (astrofísico del Planetario pamplonés).
¿Qué balance hace de todos estos años?
Lo que queda es la cantidad de cosas que hemos podido inventar. El Planetario ha sido un lugar de experimentación, de experimentación en comunicación de la ciencia, en acción social, en colaboración con entidades, desde las universidades a los centros de investigación, el Ateneo, las ONG, diferentes organismos del gobierno y empresas, y con la colaboración fundamental de Caixa. Ya fue un poco un experimento por el tipo de gestión que tuvo desde el comienzo de los años 90. Se gestionaba ya entonces como una empresa cultural, que es algo que hoy parece normal, pero hace 30 años era una verdadera novedad. Hasta entonces los planetarios o los museos de ciencia, o bien dependían de ayuntamientos o de gobiernos autónomos o directamente de fundaciones bancarias. Este experimento nos permitió hablar de tú a tú con el mundo educativo, con la sociedad, y desde ahí han salido historias que hemos podido llevar a muchos otros sitios. Así que me quedo con ese laboratorio de ideas que nos ha permitido darle nombre de Cervantes a una estrella, traer astronautas a que nos contaran cómo es el espacio, y colaborar con observatorios, con las agrupaciones astronómicas, o con los pueblos. Los experimentos que hemos ido haciendo con Ujué, con Lerín, con el Valle del Roncal, de cara al turismo científico, a la protección del cielo, solo podrían haber nacido en el Planetario, y que son parte del haber que tenemos. Estoy muy contento de que el equipo ha sabido siempre ir regenerando, pariendo cosillas, y además divirtiéndonos nosotros. Yo creo que son más de 50 películas las que hemos ido produciendo en el Planetario, para pequeños y para mayores, con temas desde la evolución estelar, o el Big Bang, hasta Ramón y Cajal o Federico García Lorca. Las actividades del Planetario son ese currículum que realmente pertenece a toda la gente que ha estado participando y que ha sido muy cómplice.