Músico y poeta
Ismael Serrano: "Tengo un recuerdo muy especial de Carcastillo, donde pasé muy buenos veranos"
Después de dos años y medio, el cantautor madrileño vuelve este domingo 6 de octubre a Baluarte (19h) con la gira ‘La canción de nuestra vida’, basada en su disco homónimo


Actualizado el 05/10/2024 a las 10:36
Descuelga el teléfono para contestar a esta entrevista y se le escapa una frase muy representativa de su actual momento vital. “Pero, ¿dónde puede estar el mando”, pregunta. Se refiere al mando de la televisión, que al parecer sus dos hijos -Lila, de 10 años, y Martín, de 2, pueden haber extraviado. Enseguida recupera el hilo. Ismael Serrano (Madrid, 1974) es uno de los cantautores españoles más elocuentes, algo que puede atestiguar sin duda el público que asiste a sus conciertos, donde combina a la perfección música, poesía y palabra. El artista segura que esa mezcla tendrá también su concierto de este domingo 6 de octubre (a las 19.00h) en Baluarte, a donde llega para presentar su última gira ‘La canción de nuestra vida’, inspirada en su trabajo discográfico del mismo título (el número 18 de su carrera -sin contar los de colaboraciones y colectivos-) y publicado en septiembre del pasado año.
‘La canción de nuestra vida’ suena a repaso vital y de trayectoria artística, ¿qué significa para usted?
Es un disco con el que llevamos ya casi un año de gira por gran parte de España y de Latinoamérica y se titula así en referencia a una de sus canciones con la que resumo bastante bien el espíritu de todo mi trabajo, un ejercicio en permanente construcción. Aún cuando uno lo da por cerrado, siempre hay posiblidad de escribir nuevas estrofas con nuevas experiencias que moldean tu mirada. Es una llamada a no perder la curiosidad, aun cuando las cosas se tuercen; a estar en estado de búsqueda permanente. Porque las canciones sirven para sentirse acompañado y para aceptar el paso del tiempo. Ese tiempo del que pensamos que solo nos quita cosas, pero que también nos da muchas cosas, cosas que hacen que seas quien eres.
¿Qué le ha dado a usted el tiempo?
Desde los 23, cuando publiqué mi primer disco, hasta ahora, con 50, he cambiado como supongo que cambia cualquier otra persona. De joven eres arrogante, crees saber todas las respuestas y lo tienes todo clarísimo; quizás porque sientes que tienes que defender tus principios ante todo el mundo. Con el paso del tiempo te haces más flexible, más permeable, y te tomas menos en serio a ti mismo. Pero lo que a mí más me ha cambiado ha sido la paternidad. Con la paternidad dejas de estar en el centro del relato. Te cambia por dentro y reorienta tu manera de ver las cosas. Y esa nueva mirada es muy inspiradora también a la hora de hacer canciones.
¿Cómo se compagina la vida de artista con la de padre de familia?
Bueno, pues acortando las giras en la medida en la que uno puede. Antes me iba tres meses fuera de casa, ahora procuro no irme más de un mes y medio. Uno no sabe lo que es realmente extrañar hasta que tiene hijos...
¿Se mantiene fiel a sus principios?
Creo que mis principios ideológicos y ciertos principios generales me van a acompañar siempre, pero es verdad que llega un momento en que te das cuenta de que no tienes respuesta para todo. Hay que asumir que uno a sus hijos les va a dejar más interrogantes que respuestas, algo que por otra parte me parece saludable, porque quizás lo más importante en esta vida es no dejar de hacerse preguntas con respecto al mundo que te toca vivir.
¿Sigue teniendo un hueco la canción de autor en la música actual?
Creo que el algoritmo de las redes sociales, como digo yo, penaliza un poco este género que apuesta por el relato y por darle un vuelo poético a las canciones. La música actual tiende al escapismo permanente, algo que a mí me parece muy bien, porque es necesaria una música que te ayude a escapar, pero también es necesaria una música que llame a la reflexión, a la introspección. Y en este sentido, la canción de autor siempre ha hecho ese trabajo necesario: el de confrontar la realidad. En la actualidad hacen falta canciones que hablen del nosotros, de lo que nos identifica como sociedad. Aunque reconozco que sí hay voces nuevas, sobre todo de chicas...
¿A qué cantautoras destacaría?
Quizás Rozalén sea el ejemplo más claro de artista que, haciendo una canción de autor bastante canónica, tiene éxito y llega al gran público, con canciones con un alto vuelo poético y muy comprometidas con la realidad. También destacaría a Ede, que colabora conmigo en algunas canciones; a Alice Wonder o a Paula Mattheus. Son mujeres que están en la vanguardia y que están creando una voz propia, porque cuando incluso le cantan al amor lo hacen desde un lugar diferente, eludiendo los tópicos románticos que hemos cultivado hasta ahora. Tienen otro tipo de mirada, que determina otro tipo de sensibilidad.
¿Cómo selecciona las canciones para los conciertos de su gira?
Eso es cada vez má s difícil, porque con todas las canciones uno siente cierto vínculo. A mí me gusta mucho construir un relato respecto al concierto, porque una canción es un relato, pero un concierto también. Intento que sea un repertorio equilibrado entre toda mi discografía, porque canto evidentemente canciones de mi último disco, pero también hago un repaso de canciones de mis primeros discos hasta ahora. Si de algo me puedo enorgullecer es que con las canciones que compuse con 23 años me siento cómodo cantándolas. Siguen teniendo vigencia, aun cuando se cantan desde otro lugar. Por ejemplo, cuando cantaba ‘Papá, cuéntame otra vez’ hace casi 30 años, lo hacía como un hijo que le reprochaba a su padre; ahora, la canto como un padre que se reprocha a sí mismo y se pregunta cuál es el relato que ha construido para para poder ofrecer a sus hijos.


A veces, el público se enfada cuando se canta una canción de siempre de otro modo...
Hay que tener especial cuidado por ejemplo cuando haces ‘covers’, versiones de canciones de otros artistas, como hago con Joaquín Sabina, Juan Luis Guerra... Por ejemplo, en mi versión de ‘Burbujas de amor’ he intentado traerla lo más posible a mi territorio. Si no la transformas de manera significativa y asumiendo un reto importante, sabes que efectivamente va a haber una resistencia natural a escucharla, porque la gente quiere oírla tal y como era... Es el efecto costumbre y nos pasa incluso a nosotros los músicos cuando producimos un disco con versiones de nuestras primeras canciones... Nos cuesta salirnos de ese surco.
Además de España y Latinoamérica, en su gira visitará Lausanne, en Suiza... ¿Canta por Europa?
No me me prodigado por Europa, aunque me hubiera gustado.Pero sí que estuve hace años en Moscú, invitado por el Instituto Cervantes. Lo de Lausanne es una cuestión puntual porque actúo en un festival de música latina, aunque quién sabe, igual me sorprendo... Lo bueno de cantar en un lugar donde se reúnen personas de Latinoamérica es que al compartir ese código común que es la lengua se crea una complicidad y un vínculo que te hace sentirte como en casa... También me ha pasado eso en EEUU, donde actué hace unos 15 años en Nueva York, San Francisco, Miami y Chicago.
¿Cuál es su próximo reto?
En breve saldrá un disco sinfónico y quiero girar con él por España, Argentina, Chile... Lo que supone un nivel de producción bastante exigente, porque tenemos que encontrar orquestas sinfónicas en cada ciudad y eso es un reto muy emocionante...
Desde el inicio de su carrera, ha visitado Navarra en ocho ocasiones. ¿Tiene algún recuerdo de ellas?
En general recuerdo que siempre ha sido un público muy atento a la escucha y muy contenido, pero que en la ovación final se expresa con una pasión muy generosa. Por otro lado, tengo un recuerdo muy especial de Carcastillo, donde pasé muy buenos veranos porque estuve casado con una chica, cuya abuela era de Carcastillo... [risas]
¿Puede abrir boca con algún detalle del concierto del domingo?
Es un concierto que tiene un componente teatral importante, en el que además hay una interpelación al público, como a mí siempre me ha gustado, y también con alguna sorpresa. Vamos con un formato muy acústico, muy íntimo, pero con una historia detrás.
Ismael Serrano Morón (Madrid, 9/3/1974). Hijo del poeta y periodista Rodolfo Serrano, estudió Físicas en la UCM, pero las dejó para dedicarse a la música. Su primer trabajo, ‘Atrapados en azul’ (1997) fue disco de platino en España, así como ‘La memoria de los peces’ (1998) y ‘Los paraísos desiertos ‘(2000). Con 18 discos publicados y otro a punto de salir, ha girado por toda España y Latinoamérica. Está casado con la actriz, cantante y autora argentina Jimena Ruiz Echazú (m.2010) y tienen dos hijos: Lila y Martín.


‘LA CANCIÓN DE NUESTRA VIDA’
Artista: Ismael Serrano
Contenido: CD jewel con 10 canciones inéditas, 2 versiones y la reinterpretación de un viejo tema. Incluye libreto.
Sello discográfico: Sony Music
Precio: 16,99 euros

