Caballos andaluces

El ballet de las herraduras

La Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre exhibió ayer en Pamplona ante 6.000 personas su espectáculo insignia, 'Cómo bailan los caballos andaluces', en el que participaron 26 caballos y diez jinetes

Fotos del espectáculo 'Cómo bailan los caballos andaluces' en el Navarra Arena./
Fotos del espectáculo 'Cómo bailan los caballos andaluces' en el Navarra Arena./MIGUEL OSÉS

Nerea AlejosJavier Estévez

Actualizado el 21/09/2024 a las 22:57

Para hacer ballet bien sirven dos pares de herraduras. Así lo atestiguan las personas que acudieron ayer al Navarra Arena para disfrutar de 'Cómo bailan los caballos andaluces', una muestra de ballet ecuestre preparada en la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, con sede en Jerez de la Frontera (Cádiz). Al ritmo de las composiciones que el músico gaditano Manolo Carrasco diseñó en exclusiva para el espectáculo, 26 caballos y diez jinetes expusieron en el recinto pamplonés una amplia variedad de ejercicios que recibieron los aplausos recurrentes de un público entregado: 6.000 personas (400 por debajo del aforo completo), según la organización. “Navarra es una tierra de toros, de caballos también, y es profesional”, celebraba Jaime Serrano Campos, director técnico de la escuela, en conversación con Diario de Navarra durante la mañana de ayer.

Normalmente en nuestro espectáculo todos los caballos son españoles, aunque los de vaquera pueden estar cruzados y ser hispanoárabes, angloárabes o anglohispanoárabes”, explicaba Serrano. Los caballos cruzados se emplean habitualmente para las representaciones de trabajos en el campo “por su resistencia para el trabajo con el ganado bravo”. Con ellos comenzaron las coreografías, diseñadas por Álvaro Domecq Romero, fundador de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. Fue el preámbulo de una serie de ejercicios “de máxima dificultad”, calificaba el director técnico y jinete, como son el 'piaffer', el 'passage', el paso español y el cambio de pie al tranco. El Navarra Arena fue testigo también de cruces, apoyos, contracambios, corbetas, cabriolas y un sinfín de movimientos sólo posibles gracias a la simbiosis entre jinetes y caballos.

“Desde que empezamos su doma, los caballos van entrenando con nosotros día a día en un sitio como es la escuela que está a cubierto. Ahí se van acostumbrando a ver gente, a ver cosas...”, explicaba Serrano. A algunos les da algo de reparo exhibirse frente a miles de personas; otros, en cambio, disfrutan siendo el centro de atención. “Hay caballos que cuando salen a un espectáculo se crecen, les gusta el público, y también los hay que cuando salen son más complicados: el uno mira, el otro se asusta... Pero bueno, poco a poco y con el tiempo y con las órdenes nuestras van entrando en la exhibición”, comentaba el jinete.

En la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre seleccionan a sus caballos desde edades tempranas, cuando aún son potros. Después de desbravarlos y montarlos, seleccionan cuáles son aptos y devuelven los que no lo son. Aunque Serrano reconoce que casi todos los caballos tienen aptitudes para formar parte del centro: “Al tener tantos números diferentes y tantos jinetes buenos en la escuela, si un caballo no le sirve a un jinete, le sirve a otro, y al final se terminan domando todos. Los caballos que tienen más calidad son los que hacen los números más brillantes, y los que tienen menos siempre tienen utilidad en la escuela”.

HOMENAJE PREVIO

Antes del espectáculo, el rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza recibió el reconocimiento a su trayectoria de la Federación Navarra de Hípica. Aunque por motivos laborales no pudo asistir al acto, Hermoso de Mendoza participó a través de un vídeo. Su mujer, Miren Tardienta Araiz, y su hija mayor, Paula Hermoso de Mendoza Tardienta, recogieron un obsequio de la Federación Navarra de Hípica en su nombre.

Diez mozos para cuidar de los caballos

Los caballos de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre viajan acompañados por diez mozos de cuadra que se encargan de darles los cuidados que necesitan a lo largo del día. “Los mozos se encargan de prepararlos, de ducharlos o de trenzarles las crines”, explica Jaime Serrano, director técnico y jinete de la Real Escuela, con sede en Jerez de la Frontera. “Cuando viajamos, intentamos que los caballos estén igual que en casa. Los tenemos en boxes sueltos, para que puedan descansar en las mismas condiciones”, detalla. Entre los cuidados que reciben, están las vendas de descanso que les colocan por la noche. “Se les ponen en las cuatro patas para que la sangre circule mejor y también para proteger los tendones”. En el caso de que alguno de los caballos sufriera un percance durante el espectáculo, siempre viajan con dos equinos que están listos para realizar la sustitución.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora