Historias familiares
En plan adolescente
Si convives con adolescentes, quizá te 'rente' leer estar líneas 'en plan' traducción simultánea


Publicado el 25/08/2024 a las 11:26
"No me ‘renta’ leer este libro porque tiene ‘bien de páginas’. Así, en plan tocho”. Si te relacionas con tus hijos, sobrinos, nietos o alumnos adolescentes sabrás de qué te hablo. De ese lenguaje ‘fachero’ que no está ‘ni tan mal’. Con el que los ‘cenntenials’ o ‘zoomers’ (adolescentes y jóvenes actuales) se comunican a diario en persona y a través de las redes sociales. Con esas expresiones con las que más de uno abrimos por completo la boca y pedimos traducción simultánea como en la ONU ante la imposibilidad de buscar su significado en un diccionario. Los 08 o 09 (chicos o chicas nacidos en esos años de este siglo) se ríen ante nuestra ignorancia y, a veces, hasta se ‘chinan’ (enfadan) por nuestro desconocimiento. Si convives con estos personajes, tan adorables e insoportables a partes iguales, quizá te ‘rents’ leer estas líneas.
La realidad es que los adolescentes de todos los tiempos siempre han-hemos sido rebeldes por naturaleza. Y, además de la moda, la música y los peinados representativos de cada momento, el lenguaje se ha erigido como una seña de identidad. Esos términos provocativos que solo entienden ellos y que les hacen reafirmarse como grupo de edad. Porque entre pares anda el juego. Cuando yo era adolescente, además de peinarnos los flequillos como palmeras del Caribe que apestaban a laca a distancia, hablábamos de los ‘tíos’ que nos gustaban y de que su pantalón o su ‘chupa’ de cuero estaba “guays”. Eso, cuando no nos daba “lacha” (vergüenza) mirarles a la cara a la salida de la ‘disco’ en la que solía haber ‘mazo peña’. Me acuerdo de que mi abuelo se hacía cruces cuando yo hablaba subida a mis zapatones de plataforma mientras sostenía mi carpeta clasificadora con un póster de la Súper Pop.
Hoy la situación es similar. Solo que los ‘guays’ somos ahora los padres plastas o enrollados, según como nos vean, y los ‘facheros’, los hijos. Esos que hablan de que alguien es un ‘niño random’ (algo impredecible, aleatorio...), un adjetivo que, confieso, no llego a comprender. Los que conjugan con gran facilidad y en todas las personas el verbo “rentar” pero no como sinónimo de alquilar, los que “hacen match” (se gustan) y hablan de los ‘haters’ (odiadores) y los ‘followers’ (seguidores) como si fueran de su familia. Aquellos que insisten en que había ‘bien de’ (pero ya no se molestan en añadir gente) sino que se quedan con esa expresión inconclusa en la boca y que se refieren a sus amigos o compañeros de colegio como ‘un 07’ o un ‘09’.
En fin. Expresiones para dar o regalar que te pueden divertir o poner de los nervios. Y recurro una vez más a mi idolatrado Paul Auster. El escritor neoyorquino aseguró una vez: “Hay gente que detesta lo que hago y otros a los que les encanta. No hay nada que pueda hacer. Solo aceptarlo”. Pues eso. En el lenguaje, como en la vida, no se puede gustar siempre y a todos. Así que, sigamos aprendiendo ‘en plan’ adolescente. Para ver si nos renta y no tenemos que pedir traducción simultánea.