Concierto

Marc Anthony llena el Navarra Arena de poder latino

Marc Anthony deslumbró en su primer concierto en Pamplona, llenando el Navarra Arena con diez mil seguidores

Concierto de Marc Anthony en el Navarra Arena.
Concierto de Marc Anthony en el Navarra Arena./Miguel Osés

Santi Echeverría

Actualizado el 02/06/2024 a las 23:33

Marco Antonio Muñiz Rivera, conocido como Marc Anthony, visitaba por primera vez Pamplona en un Navarra Arena lleno con cerca de diez mil personas, que ocupaban todas las gradas de arriba a abajo, sin huecos. La pista, por supuesto, estaba bien repleta y había una zona de front stage bajo el escenario.

Eran las 21:20 h cuando salió a escena y, con su comparecencia, se hacía realidad el sueño de muchas personas. No en vano es el artista que ha ganado cuatro Premios Grammy, cinco Premios Grammy Latinos y veintinueve Premios Lo Nuestro. Es por ello el cantante masculino latino más galardonado. Ha logrado ciento cinco éxitos número uno en Billboard, acumulado más de ocho mil millones de visitas en YouTube y un total de quince mil doscientos dieciocho millones de reproducciones en todas las plataformas.

Y hablando de plataformas, el escenario era una barbaridad de montaje en gradas a diferentes alturas, con diecisiete músicos repartidos por ellas. Marc bajó cual estrella del firmamento, repartiendo besos, con americana oscura, pantalón azul oscuro y gafas de sol, por la escalera central habilitada. Estaba rodeado de dos trompetistas, tres trombones, dos teclistas, tres coristas, un guitarrista, un bajista, un set de percusión con dos percusionistas y un baterista. Detrás, cerrando el escenario, había tres pantallas gigantes: una gran cuadrada y dos verticales a los lados. Y a los lados del escenario, otras dos verticales de gran tamaño.

No escatimó en éxitos y comenzó con dos tan potentes como 'Pa'llá voy' y, de seguido, 'Valió la pena'. La mega banda soltó una descarga de campeonato en la que los vientos protagonizaban el primer plano sonoro, con una gran presencia también en la mezcla sonora del bajo.

Para el tercer tema ya se quitó las gafas de sol. Quería transmitir de otra manera comenzando con la balada 'Y hubo alguien' que fue ganando en tempo y terminó también en tremenda descarga con los vientos en forma incendiaria. Sopladores al poder, que para eso rodeaban al rey latino. Marc finalizaba de espaldas y plantado en el centro del escenario, silueteado con una luz cenital. Momento de prolongado oscuro que se rompió con una guitarra española rasgando los primeros compases de la balada 'Hasta que te conocí', que dejó una gran interpretación de Marc y que tuvo el aderezo de un poderoso y prolongado solo de guitarra muy, muy latino, muy Santana. Marc se acercó para felicitarle en un gran gesto al guitarrista.

En su final, aprovechó para hablar: "Es increíble estar tan lejos de casa y sentirse como en casa". A continuación llegó la balada en medio tiempo 'Flor pálida', con las pantallas de video luciendo una lluvia dorada. La descarga final, después de una exhibición de Anthony manteniendo la nota, fue de nuevo notable, con los percusionistas ametrallando congas y pailas y el coro cerrando con su coreado "para que nunca se vaya".

Anthony se tomaba sus respiros haciendo largos oscuros entre tema y tema. Y así siguió con la balada 'Volando entre tus brazos', repitiendo la fórmula en su transformación en descarga latina.

Otra balada continuó la noche latina, 'Abrázame muy fuerte', sentado en la escalera y en uno de sus registros más dolientes. Era el momento de mostrar su lado más tierno, quizá atormentado. Y sorprendió con su versión de '¿Y cómo es él?' de José Luis Perales, lanzando un beso volador al final.

Justo a continuación espetó al respetable: "¿Queréis salsa?", contestado con un ensordecedor "¡Sííííí!" para que comenzara a sonar '¿Qué precio tiene el cielo?' a la que siguió 'Te conozco bien'.

Los vientos remataron un final en el que Anthony se clavó en un gesto desafiante en ese devenir de sus historias de desamor.

En esa clave que domina a la perfección continuó con 'Mala': "Yo te di mi corazón y mis sentimientos. Yo me enamoré de ti desde el primer momento. También sentí que algo faltaba. Tú no fuiste buena, tú fuiste muy mala..." A sufrir del corazón tocaba y en eso demostraba que estaba -vocalmente- en plena forma.

A continuación, anunció que se iban: "¿Dónde están mis salseros, que la salsa se baila?". Era el momento de 'Parecen viernes', coreada multitudinariamente. Los movimientos del neoyorquino enloquecían a la concurrencia que insistió en que se quedaran con los ochenta minutos servidos en ese momento. Él dejó la escena para que sus coristas fueran desarrollando su 'Me parecen viernes'.

Salieron de escena y el público reclamó los bises con gritos y encendido de linternas de móviles.

En cinco minutos escasos Anthony y los suyos volvieron a escena.

Y ese primer bis fue 'Tu amor me hace bien'. Una buena demostración de que los años pasan pero Anthony mantiene forma física y vocal. La ovación fue atronadora.

Señaló con el dedo que habría una más y, claro, fue 'Vivir mi vida': "(Voy a reír) voy a gozar. Vivir mi vida, la la la la".

Ese canto al exorcismo frente al dolor se hacía eco en las diez mil gargantas con su "¿Y para qué llorar? ¿Pa' qué? Si duele una pena, se olvida". Eran noventa minutos de concierto y la suerte estaba echada. Subió por la escalera y desde arriba un ascensor le hizo desaparecer. Aunque el espectáculo, "valió la pena".

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