Beethoven, ¿sordo por los pelos?

Un análisis de los mechones de cabello del compositor permite relacionar la presencia de plomo con las enfermedades que padeció y que le amargaron la vida

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Retrato de Ludwig van Beethoven
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Agencia Colpisa

Publicado el 30/05/2024 a las 09:23

Ludwig van Beethoven no pudo escuchar cómo fue interpretada por primera vez su Sinfonía nº9 por la orquesta del Kärntnertor y la Sociedad Musical de Viena, el 7 de mayo de 1824. El compositor alemán estaba sordo como una tapia y solo pudo ver los aplausos del enfervorecido público que llenó el teatro Kärntnertor. Ahora, 200 años después, se sabe que el plomo podría estar detrás de las muchas enfermedades que Beethoven padeció, según un estudio que publica la revista Clinical Chemistry realizado por un equipo dirigido por el doctor Nader Rifai, del Laboratorio de Medicina del Hospital Infantil de Boston y la Escuela Médica de Harvard.

Es un hecho que Beethoven no disfrutó de una buena salud a lo largo de sus 56 años de vida. Todas sus dolencias están documentadas, pero hay un abanico de conjeturas sobre si la causa de su muerte fue debida a enfermedades hepáticas y renales. 

El nuevo estudio ha detectado una alta cantidad de plomo en el cabello del compositor, lo que ha llevado a pensar que podría estar detrás de todas las dolencias del compositor, incluida su sordera. También se encontraron cantidades menores de arsénico y mercurio.

La imagen del músico de Bonn es conocida por su imponente cabellera. Se sabe que regalaba mechones y gracias a ello se llega hoy a esta conclusión. Los investigadores consiguieron ocho mechones del compositor a los que sometieron a la prueba del ADN. La indagación se centró en dos muestras: el denominado mechón 'Bermann', cortado entre finales de 1820 y marzo de 1827, que tiene 0,0413 gramos de plomo; y el regalado al pianista Anton Halm el 25 abril de 1826, que contiene 0,0284 gramos de metal. Alcohol barato El análisis de los pelos de Beethoven corroboraron los factores genéticos de riesgo, ya conocidos, para sufrir una enfermedad hepática. Una infección con el virus de la hepatitis B pudo contribuir a su muerte. Sin embargo, no arrojó luz sobre las causas concretas de sus problemas gastrointestinales. Unas dolencias que, unidas a la sordera, le acompañaron buena parte de su vida, lo que le llevó a sufrir una profunda depresión y a darse a la bebida.

Según el informe, está demostrado que concentraciones más altas de plomo en el cabello, como las observadas en este caso, "se relacionan con enfermedades renales y hepáticas". El compositor, que no se teñía el pelo, pudo ingerir el plomo en el vino y las bebidas alcohólicas de las que abusaba. El acetato de plomo se utilizaba para endulzar y conservar el vino barato.

De esta manera, los investigadores apuntan que el plomo constituye "una pieza importante de un rompecabezas complejo y permitirá a historiadores, médicos y científicos comprender mejor la historia médica del gran compositor".

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