David García, componente de Puro Relajo: "La palabra 'diferente' nos acompaña desde el principio, y no fue buscado"
Tras el lleno de los dos pases del año pasado en Baluarte, la formación musical de canciones mexicanas y populares regresa este domingo al mismo escenario y en la misma situación con un repertorio que repasa éxitos de hace muchos años y de tiempos más recientes. Habrá artistas invitados.


Actualizado el 11/05/2024 a las 08:57
Puro Relajo pone un nombre a cada gira de auditorios que organiza. Una se llamó 'Canciones de tu vida'; la del año pasado, al cumplir una década, 'Diez años cantando contigo', y la actual, con la que este domingo llegan a Baluarte, en dos pases, 'Cantando en el tiempo', un repertorio que “repasa éxitos de hace muchísimos años y más recientes”. “Y además, mexicanas, canciones del repertorio latinoamericano o en euskera que muchas veces son un viaje en el tiempo, a la nostalgia, porque nos las cantaban nuestros abuelos y padres de pequeños o porque nos recuerdan a una fiesta en la que las escuchamos”, reflexiona David García, voz y guitarra en esta formación nacida en Aibar; que sumará mil conciertos al acabar el año; que posee más de cien canciones grabadas y ha cantado más de 200 en directo, y que actúa en Navarra, País Vasco, Galicia, Cataluña, Castellón, Aragón, La Rioja, Cantabria...
Los conciertos de este domingo tenían que haberse celebrado en realidad en febrero, pero el acordeonista de Puro Relajo, Txuma Gallués, sufrió una apendicitis dos días antes y hubo que suspenderlos. No obstante, tampoco estará mañana. “Se puso la fecha del 12 de mayo contando que estaría recuperado, pero debió pasar nuevamente por quirófano a finales de abril y no va a poder actuar”, informa García. En su lugar, Beñat Mitxelena, acordeonista de Arantza, que le sustituye desde entonces -“se ha incorporado al grupo y aprendido todo rápido y es una máquina tocando”-.
Habla de nostalgia, pero prometen alegría y colorido. ¿Casan bien ambas sensaciones?
Hacemos una mezcla de las dos cosas. En los pueblos en fiestas se nota mucho la alegría y el jolgorio, aunque también hay un tiempo para la emoción y una canción más tranquila. Pero en auditorios el formato es un poco más especial y mezclamos las cosas al 50%: canciones que nos evocan recuerdos y nostalgia y canciones más alegres. Nos gusta ofrecer una especie de baile emocional en un concierto de hora y media, un vaivén de emociones.
¿No es su repertorio incompatible con el público sentado en butacas?, ¿no tiene algo de tortura?
[ríe] Hay a quien le encanta bailar que nos dice que viene a nuestros conciertos en auditorio porque le gusta mucho también ese formato, a pesar de echar de menos bailar, que es a lo que invita esta música -de hecho, hemos actuado en auditorio y la gente se levanta y se pone a bailar en los pasillos, entre las butacas...-. Aprovechamos los conciertos en auditorios para hacer cantar, participar, reír, mover los brazos, aplaudir... Un bailar en el asiento, que luego ya están los conciertos de verano en la calle para que la gente venga a vernos y baile.
¿La primera vez que les propusieron un concierto en auditorio pensaron que no era lo suyo?
La primera vez fue una propuesta de nosotros, como reto: hacer las dos cosas, conciertos de calle y en auditorios. Y en nuestro segundo o tercer año de existencia fuimos al auditorio de Noáin. Se llenaron las 300 butacas, y nos gustó ese formato, que invita a colaboraciones con otros artistas, a no estar solo los cinco, sino tocar para otros cantantes. También, a poder proyectar vídeos y darle un espectáculo audiovisual diferente a lo que planteamos en verano. Como artistas, era muy interesante tener dos formatos distintos, y nos suponía también preparar cada concierto de una manera.
Encadeno con los artistas invitados, que habrá en Baluarte.
Solo puedo contar que los va a haber, igual que la otra vez con Micky y 'Enséñame a cantar'. Pero no puedo adelantar más. Sí puedo contar que estaba cerrado que actuara con nosotros Iñaki Uranga, de El Consorcio, para el concierto de febrero, pero con la nueva fecha no puede porque está de gira por América. Con él estuvimos en años anteriores en Bilbao y en el Kursaal. Es una persona muy maja, muy cercana, y tenía muchas ganas de venir a Baluarte para cerrar ese ciclo de conciertos. Así que, si no es ahora, contaremos con él en el futuro.
Hay otros grupos en Navarra con repertorio de mexicanas. ¿Se plantearon ser diferentes entre la competencia?
La palabra ‘diferente’ nos ha acompañado desde el principio, y no fue buscado, sino de casualidad. Íbamos a hacer un grupo mariachi de mexicanas, como hacía ya mucha gente -Chuchín Ibáñez, los Tenampas, otros compañeros...-. Pero el primer verano, de manera inocente, casi sin quererlo y sin tiempo a preparar unos buenos trajes de charro, empezamos a hacer ocho conciertos al contratarnos en un pueblo y fuimos a lo barato: compramos unos sombreros negros en el chino y nos vestimos de negro con camisa y pantalón. Y decidimos seguir por ahí. A eso se unió el sonido, y el público comenzó a decirnos que lo hacíamos distinto, sin saber nosotros muy bien a qué se refería. Pero sí que es verdad que el sonido era distinto, una manera de hacer distinta. Y como la imagen también era distinta a los mariachis más clásicos, con eso nos quedamos, y se cumplió eso de que ser diferente a veces también tiene su camino y su recorrido.
¿Igual en ese distinto está que haya un acordeón, que canten canciones en euskera...?
Que haya un bajo eléctrico, algo que no se utilizaba mucho en las formaciones mariachis -se emplea más el guitarrón clásico-... Se consiguió un sonido que gustó entre ese acordeón con esas dos trompetas a dúo y el bajo eléctrico con la guitarra clásica sin ningún tipo de percusión como la que en su día llevaban los Huajolotes u otros que hacían más temas naparmex.
¿Es posible también que guste que hablen con el público y les hagan participar?
En ese sentido, lo teníamos claro: alguno veníamos del mundo de la orquesta, de la verbena, una universidad para el músico que te da muchas tablas para saber que al público no hay que darle solo las canciones y cantarlas, sino que hay que animarle de alguna manera, y que si ellos están con ganas, apretarles un poquito más para que tengan más ganas y se suelten. Teníamos claro que había muchas canciones mexicanas muy interesantes si se explicaban. Porque no siempre la música se escucha y la letra se entiende automáticamente. Y explicábamos historias inventadas entre nosotros relacionadas con la canción que luego íbamos a interpretar. Por ejemplo, cuentas que Caballo prieto azabache es una metáfora de lo que un buen amigo haría por ti como el caballo que dio la vida por su amo cuando le iban a matar. Últimamente en los conciertos les digo: “Si tenéis un buen amigo y está en la plaza, se lo decís, y si no, le enviáis por WhatsApp: ‘Que sepas que tú eres mi caballo prieto azabache’. Si lo pilla, bien, y si no, también”. Contar estas cosas lleva a escuchar de qué va la canción. Porque a veces las hemos oído toda la vida pero sin interpretar qué están contando, al final historias relacionadas con la amistad, la familia, el cariño, el amor, el desamor... historias del día a día de cada uno.
Ahora que habla de una plaza: después de cantar ante 10.000 personas en los últimos Sanfermines en Antoniutti, ¿cualquier cosa que venga va bien?
[sonríe] La verdad es que en Puro Relajo hemos conseguido un montón de cosas que no habríamos pensado nunca. Pero esto no quiere decir que nos relajemos, como dice el nombre, sino que cada concierto, por grande o pequeña que sea la plaza a la que vamos, nos lo tomamos muy en serio. Cada pueblo está en fiestas y tenemos la obligación de estar alegres, sonrientes; de apretar, de bailar con ellos, de cantar; de estar en su fiesta, aunque hayamos tocado el día anterior en otro sitio y estemos algo cansados: para el pueblo son los días más importantes del año.
Su repertorio es prácticamente entero de canciones que ya existen. ¿No les tienta preparar algo solo con canciones compuestas por ustedes?
Tenemos canciones propias y hemos hablado sobre un disco entero. Pero el público tiene tan situado que en cada disco que hacemos le vamos a dar versiones de canciones que conocen que preferimos salpicar cada disco de una o dos composiciones propias y dejar que en el futuro esas canciones se vayan moviendo entre los grandes éxitos. Con un disco entero de composiciones propias se perdería el sentido popular que queremos de que la gente baile y jalee las canciones por conocer la mayoría.
Que entre los cinco miembros del grupo haya diferencia de edad, entre los 30 y los 50 años, ¿ayuda a arrastrar a gente joven que no ha escuchado en su vida esas canciones que para otros son clásicos?
Estamos encantados de ver en los últimos años cada vez más gente joven en las plazas. Al principio venían de 40 y 50 para arriba, pero ahora empiezan a venir muy jóvenes, de 15, 18, 20 años, a disfrutar de esta música. El otro día precisamente hablaba con un compañero de esto: que uno de los ‘secretos’ puede ser que la diferencia de edad entre nosotros y que en un grupo el público se quiere identificar con alguno de los componentes. Y nos encanta, porque la plaza se llena de gente de todas las edades, que es lo que antes era la fiesta.