Muestra
Los 'Gigantes de piedra' de la Prehistoria se asientan en el Museo de Navarra
Dos estatuas-estelas y un menhir de casi 5 metros de altura protagonizan este nuevo espacio expositivo


Actualizado el 12/04/2024 a las 21:04
“Es emocionante sentir que cinco mil años de historia nos contemplan en el Museo de Navarra”. Mercedes Jover, directora del museo, parafraseó la mítica frase de Napoleón para situar a los primeros visitantes que recibió ayer el nuevo espacio expositivo del Museo de Navarra.
Con el título Gigantes de piedra, dos estatuas-estelas y un gigantesco menhir de casi cinco metros de altura presiden la Galería Azul del museo, albergando así los vestigios más lejanos de la historia de Navarra. Tallados con rasgos antropomorfos, estos “gigantes de piedra” fueron alzados en los valles de los ríos Baztan, Cidacos y Aragón, en un periodo comprendido entre el Neolítico y la Edad del Hierro.
La consejera de Cultura, Rebeca Esnaola, señaló que “la acogida en el Museo de estas piezas, tras años a la intemperie, garantiza su conservación y sirve, a su vez, como testimonio palpable de aquella época”. De hecho, la pieza que procede de Traibuenas se exhibe públicamente por primera vez desde su hallazgo en la década de los años 70.
Las estatuas van acompañadas de dibujos y textos cortos que las explican y contextualizan, así como de un breve vídeo que las encuadra en sus paisajes de origen y las relaciona con piezas del ámbito europeo.
Los tres “gigantes de piedra” tienen tallados los ojos y portan armas defensivas y ofensivas. “No son sólo expresión de un rango militar, sino signos de afirmación personal y social. Corresponden a personajes relevantes, reales o legendarios, considerados héroes por los grupos que los levantaron”, explicó Esnaola.
Mientras el Menhir de Soalar representa “armas ofensivas” como la alabarda que cuelga del cinturón, las estelas de Turbil y Traibuenas muestran el “disco-coraza” de un guerrero, “con sus correas que lo sostienen por los hombros”.


En algunas de estas piezas son bien visibles las huellas de la “damnatio memoriae”, una práctica a la que fueron sometidas en época histórica, para borrar su recuerdo.
Mercedes Jover reivindicó que el germen de esta nueva sala del Museo de Navarra se encuentra en la sociedad navarra, “en los descubridores y redescubridores de estas piezas”.
“Es gracias a esta comunidad y su sentido cívico que hoy hemos dado un paso de gigante, presentando este singular conjunto, estelas armadas de la Prehistoria”, señaló Jover. Cada una de estas estatuas alberga además la historia de su hallazgo, como se detalla a continuación.
ESTELA-MENHIR DE SOALAR
La pieza más antigua es la Estela-Menhir de Soalar, procedente del monte Soalar (Baztan). Realizada en piedra arenisca roja, data del III y II milenio a. C. De casi cinco metros de alto y 3,5 toneladas de peso, este menhir fue alzado al final del Neolítico. Fue descubierto en torno a 1974 por el padre capuchino Francisco Ondarra. “Él hizo una ingente labor de descubrimiento y catalogación del megalitismo en Navarra”, señaló el arqueólogo Javier Armendáriz, comisario de la sala Gigantes de piedra. “La ubicación de este menhir no es baladí. Ocupa una de las cumbres del monte Soalar, desde el que se domina todo el valle del Baztan”.
En 2003, el grupo de investigación de estelas Hilarriak “redescubrió el menhir de Soalar en la casa de Gartzain, donde se empleaba como canasta de baloncesto”, recordó Mercedes Jover. Avisaron al Gobierno de Navarra y el menhir se asentó en el Museo Etnográfico de Baztan Jorge Oteiza (en Elizondo), siendo reclamado por el Museo de Navarra cuando el Etnográfico cerró. Luis Millán, miembro de Hilarriak, ha cedido las fotografías que figuran en el vídeo explicativo.
ESTATUA-ESTELA DE TURBIL
Tallada en piedra arenisca, la Estatua-Estela de Turbil fue hallada en la ciudad fortificada u oppidum de Turbil (Beire). Se adscribe a los siglos IV-III a. C., en el ámbito cultural de la Edad del Hierro. Representa un guerrero, probablemente una figura de culto o emblema de la ciudad.
“Fue Julián Algarra, vecino de Olite, quien descubrió esta estatua y avisó a la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana. El cuerpo de la estela lo identificó Javier Armendáriz”, recordó Mercedes Jover.
ESTATUA-ESTELA DE TRAIBUENAS
Realizada igualmente en piedra arenisca y en la Edad del Hierro (siglos siglos IV-III a. C.), se conserva sólo la parte superior de la estatua, que muestra un gran parecido con la de Turbil en sus detalles anatómicos. Alfredo Álvarez, agricultor de Caparroso, descubrió la estela de Traibuenas en una finca de ese término en los años 70 del siglo XX. En 2021 se la adquirió el Museo de Navarra. Este bien fue identificado gracias al investigador Jesús Ukar.
Alfredo Álvarez tenía unos 22 años cuando descubrió la estela, mientras realizaba tareas en el campo. “Estaba enterrada a casi dos metros”, recordó. “La tuve en la terraza de mi casa y luego la llevé al jardín de la casa de mi hijo. Mis nietas jugaban con ella, le ponían macetas... Cuando alguien venía, decían: ‘Mira, esta piedra es de mi abuelo’. Me emocioné mucho el día que se la llevaron”, contaba entre lágrimas. “Ahora estoy encantado de que la gente pueda verla aquí”.